"El cerco de Numancia" en el Cervantino, un llamado al despertar de la conciencia

jueves, 6 de octubre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La noche del pasado miércoles se estrenó en la ciudad de Guanajuato uno de los espectáculos esperados de este XLIV Festival Internacional Cervantino: El cerco de Numancia, y con ella un llamado "al despertar de la conciencia en el país ante la barbarie", según Luis de Tavira, director de la Compañía Nacional de Teatro (CNT). Coproducción entre el Cervantino y la Compañía Nacional de Teatro CNT, en el marco del encuentro cervantino que conmemora los 400 años del fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, la puesta dirigida por Juan Carrillo transformó por un par de horas al Auditorio del estado guanajuatense en las tierras del antiguo pueblo de Numancia que asediado --en clara superioridad numérica-- por las tropas romanas, y tras proponer todas las soluciones posibles para evitar la violencia, se ve obligada a tomar una decisión en colectivo: elegir entre la vida y la muerte (Proceso, 2083). La primera de dos funciones cervantinas (la segunda es esta noche a las 20:00 horas en el citado auditorio) mostró a 26 actores en escena y un cantante, que lo mismo se convertían en soldados romanos a las órdenes del general Escipión, que numancios en voz del viejo Coravino como voz de ese pueblo, todo en medio de una escenografía única e iluminación a cargo de Jesús Hernández, sostenida por tres piezas en movimiento que simulaban un enorme cerco y al ser movidas por los mismos actores se transformaban en las entrañas del pueblo sitiado. Así se mostró el espectador la posición de los romanos y los numancios. Según Juan Carrillo, el joven director de la puesta que previamente dirigió Mendoza, versión de Macbeth de Shakespeare, en El cerco de Numancia logró su cometido al llevar a escena los cuatro elementos de la naturaleza, sobre todo la tierra, como el origen de la disputa principal de la historia que en contacto constante con los actores lo mismo podía ser vida o muerte, el aire como el elemento natural, el agua como el despertar, y el fuego como la extinción de la vida. Pero también logró ver a los actores compenetrarse en el escenario. A decir de Luis de Tavira, director de la CNT --compañía que montó la obra por vez primera en septiembre de 1973 con dirección de Manuel Montoro, escenografía de Guillermo Barclay y adaptación de José Emilio Pacheco--, se trata de una pieza Teatral situada hace más de dos mil años y que sigue vigente. "Es el triunfo de la dignidad ante la barbarie supuestamente civilizada, lo que ha vivido la civilización en conflictos antiguos, lo mismo la España con la guerra civil, como el montaje de JEP y Montero ante el 'Golpe de Chile', la guerra de Vietnam. "Aristóteles decía que la superioridad del teatro sobre la historia consiste en que a la historia le corresponde narrarnos lo que alguna vez sucedió de la manera más precisa. Al teatro le corresponde decir lo que sucedió. Nos duele su vigencia pero también nos llena de fortaleza y esperanza, porque queremos fundarnos en la dignidad. De eso se trata el teatro de despertar conciencia, seguimos haciendo teatro rodeados de barbaries, cercados por la barbarie”, dijo en entrevista con Apro al final de la función. En una nota al programa, en palabras de Ignacio García, se lee: "Numancia es un canto a la defensa de la identidad y la dignidad por encima de los pactos, las adecuaciones al pensamiento moderno o la elección de las salidas más 'prácticas' de un conflicto. “Poner en escena este texto en el México de hoy es una llamada al despertar de la conciencia ciudadana sobre cómo gestionar un asedio, una opresión, y una persecución, y sobre cómo una sociedad civil se puede armar de valor para decidir libremente sobre su futuro y asumir las consecuencias de sus actos por duras y exigentes que sean. Se podría aplicar a esta situación actual y en el contexto delirante de violencia sistémica al verso lapidario de Cervantes que dice: no pienses que de paz habrá memoria". A decir de Jorge Volpi, director general del Festival Cervantino, El cerco de Numancia es la obra más grande que el FIC ha hecho en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro, y la emblemática puesta en la parte dramatúrgica del encuentro, que a su juicio está llena de una serie de significados: "No se trata de actualizar la obra, creo que se trata de ver que hay temas universales que estaban presentes en la época de Cervantes y cómo nos sigue hablando hasta el día de hoy, la violencia permanente y en gran escala, ante ello la resistencia y el honor", dijo en entrevista, durante la presentación de la ópera y música instrumental de la Trinitate Philarmonia Orchestra en el Templo de la Compañía. Luego de las dos presentaciones en el Cervantino, la puesta viajará a la Ciudad de México para presentarse en una temporada en noviembre próximo en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque en fechas por confirmar.

Comentarios