Fallece la actriz Martha Roth, célebre en la época de oro del cine nacional

viernes, 7 de octubre de 2016
CIUDAD DE MEXICO (apro).- Según la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI), la actriz Martha Roth, quien se hizo famosa en la época de oro del cine mexicano, falleció hoy a la edad de 84 años. La actriz empezó a ser conocida por su participación en la película Una familia de tantas (1948), un drama escrito y dirigido por Alejandro Galindo, donde también actuó Fernando Soler, David Silva, Eugenia Galindo y Felipe de Alba. Se ve a una familia de clase media de la Ciudad de México conformada por cuatro hijos, la cual es sacudida desde sus bases por la aparición de un vendedor de electrodomésticos que pone en entredicho la concordia familiar: uno de los hijos se casa por deber mientras que su hermana Estela escapa de la casa, y Maru --la más joven-- se une en matrimonio con el vendedor sin el consentimiento paterno. La vitalidad narrativa, la naturalidad de los diálogos y el buen desempeño actoral son parte de un agudo melodrama que confronta dos modalidades de clase media: la represiva del padre y la progresista e innovadora del vendedor. Roth nació en Padua, Véneto, Italia, el 29 de mayo de 1932. Y ganó un premio Ariel precisamente por Una familia de tantas. A los seis años llegó con sus padres a México. Ingresó al Colegio Americano y al mismo tiempo estudió música. De adolescente, se siente atraída por la actuación y estudió arte dramático con el afamado Seki Sano. Al buscar entrar de lleno al cine buscaba publicidad y se inscribe a dos concursos de belleza, uno de los cuales gana, y el director Alejandro Galindo, quien se enteró de su coronación en la prensa, la buscó para que hiciera un papel estelar en su película Una familia de tantas, aunque previamente había aparecido en dos filmes menores. Al haber aceptado estar en la cinta de Galindo, ella jamás imaginó que iba a obtener el máximo premio de actuación en México: el Ariel, siendo una desconocida. Después trabajó en El abandonado (1949), de Chano Urueta; junto a Pedro Armendáriz y Carlos López Moctezuma; Una gringuita en México (1951), de Julián Soler, con Antonio Badú; Nunca debieron amarse (1951), de Ramón Peón, con Víctor Manuel Mendoza; El mar y tú (1952), de Emilio El Indio Fernández, junto a Jorge Mistral y Columba Domínguez. Rostros olvidados (1952), de Julio Bracho, con Julián Soler, Libertad Lamarque y Ramón Gay; El caso de la mujer asesinadita (1955), con Gloria Marín y Abel Salazar, y A media luz los tres (1958) de Miguel Mihura, ésta con Arturo de Córdova y Lilia Prado. Hacia los años sesenta se casó con el compositor Rubén Fuentes, con quien procreó dos hijos e interrumpió su carrera en el cine. Más tarde se divorció y volvió a contraer matrimonio con el productor de cine Fernando Pérez Gavilán. Al final actuó en telenovelas, y la última que hizo fue Destilando amor.

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