Muestra Nacional de Teatro, espacio fundamental para las compañías

domingo, 13 de noviembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Muestra Nacional de Teatro se ha convertido en un espacio fundamental para la descentralización del arte dramático en México. Desde hace 37 años, la Muestra ha dado la oportunidad a compañías y grupos de teatro de toda la República de mostrar su trabajo y tener una difusión con mucho mayor alcance. La primera edición fue en 1978 en la ciudad de León, Guanajuato. Desde entonces, la sede se muda cada año y, aunque no siempre se logra, se pretende que en cada ocasión haya al menos un proyecto que represente a su estado. El evento es organizado por la Coordinación Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes en alianza con la Instancia Estatal de Cultura. La Dirección Artística de la 37 Muestra Nacional de Teatro (37MNT) –que se llevó a cabo del 3 al 12 de noviembre en San Luis Potosí– estuvo integrada por Luz Emilia Aguilar Zínser, Martha Aguilar, Saúl Enríquez, Daniel Serrano y Alberto Villarreal. La jornada contó con varias líneas curatoriales: “Cada una de estas líneas engloba una posición e intención ante la reflexión fundamental y eje rector de la 37MNT dedicada a las posturas, razones y fundamentos de la creación, así como a quién se dirige”, indica el programa de presentación. Algunas de ellas son: Teatro Comunitario, Teatro para Espacios Públicos, Teatro Liminal, Teatro de Intención Artística y Propuesta Estética, Teatro de Intención en Transformación Social y Política, y Experiencias Teatrales. La inauguración fue el pasado 3 de noviembre, donde se presentó el clásico griego Antígona de Sófocles, dirigido por David Gaitán, en el Teatro de la Paz. Ahí se entregó la Medalla Xavier Villaurrutia al director y dramaturgo sonorense Sergio Galindo, por su aportación y trayectoria en el teatro nacional; y al argentino Bruno Bert, crítico de teatro y promotor de la escena mexicana. Entre las obras más destacadas se encuentran “Lo que queda de nosotros”, escrita por Alejandro Ricaño y Sara Pinet; “Una luna para los malnacidos”, adaptación de Anna María Ricart de la original de Lope de Vega; y “La tierra que nunca pisamos” de Édgar Chías. Entre los estados participantes en esta edición se encuentran Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Jalisco, Veracruz, Yucatán, Tamaulipas, y la sede, San Luis Potosí. En el marco de la muestra se entregará el Premio Internacional de Ensayo Teatral y se llevará a cabo la exposición “Retrospectiva sobre el teatro en San Luis Potosí”, así como una venta de libros especializados de artes escénicas. La clausura se llevó a cabo ayer sábado 12 con el montaje “Las muertas”, de Jorge Ibargüengoitia, a cargo de la Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana, que es una adaptación de la novela del mismo nombre que trata un tema hoy candente: la prostitución forzada, basada en un caso real. Con esa obra, el guanajuatense –quien por cierto originalmente se propuso ser dramaturgo–, llegó a la cima de su oficio. Las muestras son un foro de vital importancia para la difusión y el encuentro de distintos puntos de vista en un país tan grande y diverso como lo es México. Hay que nutrirse de otras culturas y horizontes para enriquecer la nueva escena del siglo XXI. Pero sobre todo, ante la trágica realidad que nos rodea, hay que aprovechar estos eventos de puro teatro como el más gozoso refugio.

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