"Cuando había granadas en noviembre”, un retrato del país

viernes, 18 de noviembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El texto teatral Cuando había granadas en noviembre, de Leticia Huijara, --ganador del premio de dramaturgia “Víctor Hugo Rascón Banda” 2014 y publicado en coedición de Conaculta/Universidad Autónoma de Nuevo León-- se representa en el Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque hasta el próximo 18 de diciembre. Dirigido por Mario Espinosa y protagonizado por Raúl Briones y la misma Huijara, este producto surgido del taller de Vicente Leñero -- destacado dramaturgo fallecido hace casi dos años— tiene como tema el secuestro. La actriz relata: “Quería hacer un ejercicio de teatro casi desnudo, es decir, un teatro que funcionara más a partir de la historia y de los actores que de cualquier otro artilugio, y para eso pensé ‘Debo encontrar una situación límite en la que dos personajes se puedan enfrentar’. Imaginaba, como en polos opuestos, que no hay manera en que se junten, pero que una vez que se rosaban el uno terminaba influyendo al otro”. La situación de México acompaña al documento: “El país escribe la mitad de la historia, este horror de vivir presos de la delincuencia, la violencia, la corrupción de los gobernantes que no hacen absolutamente nada y muchos otros temas que a mí me interesan porque me laceran mucho. El por qué en este país somos tan clasistas, que vivimos dos mundos totalmente distintos, el de la gente que tiene privilegios y el de la gente que cada vez tiene menos. “Y que los que tienen privilegios ni siquiera se asoman a mirar al que les sirve, al que le resuelve la casa, el coche, tod…, porque como el texto dice: ‘Si supiéramos que vamos a ser sirvientes, pues mejor nos suicidábamos’”. Para Huijara, la temática lleva a su obra a plantearse también “de la reconciliación y el perdón, el horror ante la muerte cuando te arrebatan a la gente de una manera que no lo esperabas, que eso es precisamente el clima de violencia cotidiana en el que vivimos”. La obra trata de una mujer que visita la cárcel para entrevistar a un hombre acusado de secuestro y asesinato. Ella prometió pagar por esas sesiones para que la esposa y la hija del condenado puedan irse del país. Sin embargo, la mujer quiere a cambio conocer --casi con desesperación-- los detalles de la convivencia del reo con el hombre al que secuestró. El sentenciado se rebela ante el morbo de su entrevistadora. Durante el tiempo que duran estas visitas, se desarrolla una tensa y complicada relación que llevará a cada uno de los personajes a desnudar sus personalidades, reencontrarse con sus respectivas pérdidas y reconocerse como víctimas de un país en el que la violencia extrema se salió del ámbito criminal para invadir la intimidad de todos sus habitantes. --¿Por qué predomina el tópico del secuestro? --Es que el secuestrador no solamente te secuestra a ti, secuestra también a la familia. Se hace un paralelismo: en el país vivimos secuestrados por el crimen, por estos desvergonzados políticos que pareciera que no ven en qué país viven; secuestrados por la indiferencia, porque si a ti no te toca, pues no lo ves. --¿Qué significó ganar el premio “Rascón Banda”? --Él era una persona que le interesaba el país. Me emocioné muchísimo cuando me hablaron por teléfono y me dijeron que había ganado, porque demás Víctor Hugo fue de las primeras personas que creyó que podía escribir. “Fue con quien llegué y le dije: ‘Maestro quiero estar en su taller’. Él me dijo: ‘Trae tu texto y a ver cómo te va’. Y me dio la oportunidad de entrar al taller. Pero la primera vez que pedí un apoyo institucional para escribir, una beca del Fonca de jóvenes creadores, mis tutores fueron Víctor Hugo Rascón y José Caballero. Cuando salieron los resultadosme habló por teléfono Víctor Hugo y me dijo: ‘Quiero que sepas que te dimos la beca porque tu texto nos importa y nos interesa, no porque seas una buena actriz a la que conocemos y estimamos’”. Cuando había granadas en noviembre se puede ver los jueves y los viernes a las 20 horas, los sábados a las 19 horas y los domingos a las 18 horas. A la actriz le gustaría llevar la obra al resto del país y a los penales: “La vida de las obras nunca lo sabes, no sabes qué les sucederá. Hace mucho que no hacia teatro, sólo realicé un micro-teatro en homenaje a Emilio Carballido, pero antes de eso ni me acuerdo, yo creo que ya llevaba unos cuatro o cinco años sin hacer teatro”. Leticia Huijara estudió Literatura Dramática y Teatro en la UNAM. Ha trabajado en un sinnúmero de películas como La ley de Herodes de Luis Estrada, Lola de María Novaro, Sexo por compasión de Laura Mañá, Ciudades oscuras de Fernando Sariñana, y Cilantro y perejil de Rafael Montero, entre otras. Asimismo, en teatro ha destacado como en la obra De la calle de Julio Catsillo. Y actuó en la teleserie El octavo mandamiento. Como escritora de cine, en el 2010 ganó el primer lugar del sexto concurso de guiones de largometraje Matilde Landeta. Fragmento de la obra Es la cárcel. ENTREVISTADORA: Nos quedamos en el momento en que tuvieron que cambiar de casa de seguridad. REO (asiente con un movimiento exagerado del cuello y la cabeza). ENTREVISTADORA: ¿No era muy arriesgado, por qué no aceptaron el ofrecimiento económico que les había hecho la familia? REO: ¿Cuántas veces le voy a repetir que yo no tomaba esas decisiones, que yo nomás recibía órdenes? ENTREVISTADORA: No había nadie cuando llegó la policía, estaban los dos solos, ¿Si sólo recibía ordenes por qué lo mató? ¿Quién se lo pidió? REO: Ey, esa es buena. Es la primera buena pregunta que me hace. ENTREVISTADORA: ¿Eres experto en entrevistas?, ¿Te han hecho muchas? REO: Y todas han sido igual: qué si las casas, que si las armas, que si la organización. Pura pendejada. No saben, no tienen la menor idea. ENTREVISTADORA: Según tú, ¿cómo es? REO: Distinto, nomás. Yo no pertenecía a ninguna organización. (Piensa) Ojalá. En una de esas no estaría aquí como los meros meros. ENTREVISTADORA: ¿Estás diciendo que no atraparon a todos? REO voltea a mirar a VIGILANTE que le devuelve una mirada sesgada. REO: Yo nomás dije en una de esas, usted dice que está haciendo una investigación. Investíguele, ¿no? REO (vuelve con el movimiento hacia delante). ENTREVISTADORA (suspira, se contiene). Ayer hablé con tu mujer. REO (continúa moviéndose). ENTREVISTADORA: ¿Podías dejara de hacer eso? REO (aminora el movimiento pero no lo detiene). ENTREVISTADORA: Estaba tu hija. Es una niña muy tierna. Me dijo que te extraña, me pidió que te/ REO (detiene el movimiento): Mi familia no está en el trato. ENTREVISTADORA: El dinero que pediste a cambio de esta entrevista es para tu familia, por lo tanto entra en el trato. REO: No piense que estoy tan desamparado, ¿eh? Afuera todavía tengo amigos, gente que puede ayudarme. ENTREVISTADORA: ¿Me estás amenazando? voltea a mirar a VIGILANTE). VIGILANTE (corrige su posición de firmes. Mira al frente sin darse por aludido). REO: ¿Me va a acusar? ENTREVISTADORA: ¿Por qué lo mataste? Quiero saber por qué lo mataste. REO: Yo no lo maté. ENTREVISTADORA: En el informe de la policía dice que tú eras la persona.../ REO: No importa lo que diga el informe. Yo no lo maté.