"Jack Reacher, sin regreso" o la fallida reaparición de Tom Cruise

viernes, 25 de noviembre de 2016
MONTERREY, NL (apro).- Tom Cruise regresa a la acción con Jack Reacher, sin regreso (Jack Reacher, Never go back), secuela de la exitosa franquicia del militar que es obligado a reactivarse para resolver misterios. La película, basada en la novela de Lee Child, es una gran producción, llena de persecuciones, colorido, detonaciones y escenas de acción, aunque escrita con una asombrosa impericia. Su calidad está muy por debajo de un producto que lleva la firma de uno de los más grandes astros de la pantalla grande en la historia. El propósito evidente es únicamente entretener, mediante una trama básica en la que el muchacho, acompañado de una bella damisela, enfrenta a malos muy malos que asesinan en el nombre de la codicia para hacer prosperar una empresa centrada en el crimen y el vicio. Reacher es un militar retirado que no soporta las injusticias. Lleva una vida errante y viaja a donde el viento lo lleva. Tiene todas las condecoraciones del Ejército por valor y destreza, pero carece de casa. Hasta que un día se involucra casualmente en el caso de una antigua compañera acusada injustificadamente de su participación en un grave hecho delictivo. Para exponer la conspiración, el héroe consigue excarcelarla, pateando traseros y anulando las pistolas con un poder sobrenatural, mesiánico, indestructible, para esquivar disparos, escapar de perseguidores y desarmar a los enemigos. Nadie puede derrotar al soldado estadunidense. Las características del personaje y el formato de la historia recuerdan a la serie de Jason Bourne, pues el fugitivo agente de gobierno todo lo puede y todo lo sabe y es perseguido desde oficinas llenas de especialistas, frente a monitores que detectan al instante cualquier parpadeo de la presa y la colocan a su alcance en cuestión de segundos, como si se desplazaran en platillos voladores. Cada una de las peripecias que marcan el curso de la acción están emponzoñadas por increíbles. El guión elaborado por Richard Wrenk, junto con el director Edward Zwick, olvida el respeto al oficio y se toma excesivas libertades. Aunque el género otorga licencia irrestricta para la creatividad, Jack Reacher no consigue ser verosímil y apuesta todo a la presencia magnética de su estelar. La historia es superficial, con buenas coreografías de acción que pueden provocar emoción si no es sujeta a cuestionamientos. Ni siquiera el giro familiar de una forzada subtrama hace que el militar tome forma real. Por primera vez en su larga trayectoria, Tom Cruise evidencia el paso de los años, y aunque se mantiene en forma, se ve cómo trata de retardar el efecto de Cronos con algunos retoques epidérmicos que suavizan sus gestos. Ethan Hunt, el agente de Misión Imposible, es mucho mejor y permite el pleno lucimiento del supernova que acá, en cambio, se rebaja a participar en una producción que lo hace retroceder algunos escalones en su ascenso permanente dentro de la industria. Como productor, Cruise ganará mucha plata, pero manchará el currículum con uno de sus trabajos más deslucidos.

Comentarios