El Museo Tamayo: auditoría y evaluación

domingo, 6 de noviembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El sector cultural tiene en sus defensores a sus peores enemigos. Acríticos ante el gasto arbitrario e ineficaz del presupuesto público, los diputados de la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados –incluyendo a su presidente, el panista Santiago Taboada–, evidencian un desconocimiento en ese ámbito que inhibe una oferta diversa y plural. En las artes visuales, no es un incremento presupuestal lo que se necesita, sino una auditoría de desempeño de los funcionarios y una reestructura que regule la vinculación entre el arte, el mercado y la mercadotecnia legitimatoria-institucional. Para empezar, se necesita una evaluación administrativa del Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo. Dirigido desde enero de 2015 por el colombiano-canadiense Juan Gaitán, el museo se ha convertido en un organismo generoso con los gastos curatoriales y abiertamente vinculado con el mercado del arte. Pareja del galerista José García Torres –dueño de la Galería José García en la Ciudad de México–, Daniela Pérez Villa, subdirectora artística del museo, llama la atención por los contratos e ingresos que ha recibido por parte del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Cobró 188 mil 601 pesos del 2 de marzo al 31 de julio de 2015 por coadyuvar en el proyecto curatorial y museográfico de la exposición Francis Alÿs: Relato de una negociación –diseñada curatorial y museográficamente por Cuauhtémoc Medina con un costo de 206 mil 896.55, pagados también por el INBA. Y en 2016 Pérez Villa participó en las exposiciones Los parques de Noguchi y Mario García Torres: Caminar juntos, con un ingreso de 251 mil 748.26 pesos por seis meses (correspondientes 41 mil 958 pesos mensuales). La primera muestra mencionada fue diseñada curatorial y museográficamente por la Isamu Noguchi Foundation and Garden Museum con un costo de 100 mil dólares, y la segunda, curada por la exdirectora del Tamayo Sofía Hernández Chong por 127 mil 848 pesos; ambas cantidades pagadas por el INBA. Apoyada también por el equipo curatorial del museo, el desempeño de Daniela Pérez Villa sorprende no sólo porque recibe un salario mayor a los 20 mil 436.77 pesos mensuales (equivalentes a un subdirector de área), sino porque ha incorporado en la programación museística a creadores de la galería José García: Mario García Torres –hermano del galerista– que ocupó varias salas del museo del 27 de febrero al 26 de junio de este año, y actualmente la instalación Serpiente emplumada y otros festejos de Eduardo Sarabia, y una escultura de Mario García que participa en la muestra Colección Museo Tamayo. Con un contrato de 162 mil 587.41 pesos, pagados a Pérez Villa por la Coordinación Nacional de Música y Ópera del INBA Pérez para coadyuvar –de agosto a noviembre de 2015– en la producción y desarrollo curatorial y procesos museográficos de Leon Golub y Nairy Baghramian en el Tamayo, la gestión de Juan Gaitán exige una revisión. Las referencias de los contratos pueden consultarse en el Portal de Obligaciones de Transparencia del INBA.

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