El humorismo del cine nacional en Monterrey

viernes, 16 de diciembre de 2016
MONTERREY (Proceso).- Cantinflas, Joaquín Pardavé y Tin Tan encontraron la mejor versión del humor al observarse simplemente como los mexicanos que son. El Museo del Noreste (Mune) abrió esta semana la exposición “¿Actuamos como caballeros o como lo que somos?» El humor en el cine mexicano, una antología de la historia de la comedia del cine nacional con más de 800 objetos, entre trajes de actores, carteles originales, libretos, caricaturas, partituras, fotografías, pietajes inéditos, cortos, periódicos y video-composiciones. Con curaduría del artista gráfico Rafael Barajas El Fisgón, y el investigador, guionista y crítico José Antonio Valdés Peña, la muestra rinde homenaje a los grandes maestros de la risa, mexicanos y extranjeros, quienes enriquecieron el cine nacional a lo largo de un siglo: Mario Moreno Cantinflas, Germán Valdés Tin Tan y su “carnal” Marcelo (Chávez); Joaquín Pardavé, Eulalio González El piporro, Fanny Kaufmann Vitola, los hermanos Soler, Roberto El Panzón Soto, Fernando Soto Mantequilla, Antonio Espino Clavillazo, Pedro Infante, Luis Aguilar y María Elena Velazco, entre muchos otros. Valdés recordó que el humor en México tiene antecedentes remotos pues entre sus iniciadores están Sor Juana Inés de la Cruz y Juan Ruiz de Alarcón, los cuales escribieron durante la época de la Colonia obras del género así como las pastorelas montadas desde entonces. “El primer personaje cómico de nuestra tradición humorística es El diablo de las pastorelas”, señaló Valdés, subdirector de información y proyectos especiales de la Cineteca Nacional, donde se halla resguardado gran parte del material expuesto. El Fisgón explicó que la exhibición no es sólo una colección de chistes, sino que “detrás de ella existe un largo trabajo de curaduría de dos años y medio para encontrar en qué se basa el humor del mexicano plasmado en el Séptimo Arte”. Hay un repaso por todas las corrientes derivadas del género, como la comedia negra, la ranchera, la política, hasta el humor surrealista de Luis Buñuel, pasando por el de ficheras y la televisión. “La muestra abre una gran interrogante, ¿de qué nos reímos ahora? ¿Por qué no tenemos ahora, una figura cómica del tamaño e intensidad de Cantinflas, Tin Tan, o Pardavé?”, preguntó Valdés. La exposición fue creada por iniciativa del rocanrolero y comediante César Costa y del escritor Edmundo González Llaca; ambos propusieron formar un Museo de la Comedia y para ello recurrieron al secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa, quien les presentó una contrapropuesta para formar una exposición, misma que inicialmente fue presentada en la Cineteca Nacional. Así fue plasmado un repaso cronológico a la risa en el cine mexicano, desde sus orígenes en los teatros de carpa, con el antecedente del clown inglés Ricardo Bell, el primer gran ídolo humorístico que se conoció en el país a principio del siglo XX. También hay memoria gráfica de Charles Amado, el falso Charles Chaplin que fue demandado por el comediante británico para que dejara de imitarlo. Se muestran imágenes video grabadas y fotográficas; de viñetas ilustradas de los primeros cómicos como Cantinflas, en sus inicios de humilde humorista de barrio. Se ven los primeros trabajos de comedia ranchera, como el clásico Allá en el Rancho Grande, de Fernando de Fuentes, y se exhiben fragmentos de las cintas de Cantinflas como Así es mi tierra, El mago, Los tres mosqueteros, Entrega inmediata, o Romeo y Julieta. Cantinflas, como figura central del género, es presentado en su ascenso artístico y también social. Unas imágenes lo muestran como el peladito de la carpa, y luego se contempla su desarrollo histriónico en filmes más elaborados, hasta presentarlo como un próspero empresario en múltiples fotografías en las que ocupa la cúspide de la industria cinematográfica nacional. Pardavé merece un espacio significativo en la muestra, siendo uno de los grandes comediantes del cine nacional. Representó, como arquetipo, al padre maltratado pero reivindicado por la justicia en melodramas familiares. Además, fue reconocido como el rostro de los migrantes, con personajes como Don Venancio y El baisano Jalil, a la vez que un aristócrata porfiriano de tercera categoría, “personaje profundamente mexicano y nostálgico”, según explicó Valdés. Se muestra al comediante nacido en Guanajuato en su faceta de bailarín extraordinario, pese a su evidente sobrepeso. “Es increíble que en muchas escenas, donde aparece moviéndose en números musicales junto a bellas rumberas, toda la atención se centra en él por su extraordinaria gracia, que superponía a los contoneos de sus guapísimas acompañantes”, apunta el experto. Tin Tan es otro de los comediantes que tiene nombramiento especial en la muestra. Se contemplan sus orígenes con un singular trabajo fílmico, El que la traga la paga, de Paco Miller, rodado en 1943 y que jamás estrenó. Una de las joyas de la exposición es su traje original de pachuco, que aportó la familia del comediante nacido en Ciudad Juárez, y quien saltó al cine impregnado de la cultura fronteriza o pocha. Para la nostalgia, son exhibidos los célebres carteles que hizo para las cintas del cómico el cartonista Ernesto García Cabral, El chango. Una pared está tapizada con los promocionales de filmes como La marca del Zorrillo, Refifí entre las mujeres, El gato con botas, y El médico de las locas. “El piporro” y las mujeres Aunque la muestra ya había sido presentada en la Ciudad de México, tiene como novedad en Monterrey la incorporación de una sala completa dedicada a Eulalio González El Piporro, ícono de la cultura norteña. Está en aparador el traje completo de cuero con el sombrero, las botas y todo el atuendo característico regio. También aparecen pósteres de sus películas, portadas de sus discos LP, así como el Ariel y la Diosa de Plata que ganó en México el creador de “Los ojos de Pancha” y “El taconazo”. La exhibición en el Mune le rinde tributo a las mujeres de la comedia en México en el salón denominado “La liga de las muchachas”, que retoma el nombre de la cinta mexicana estelarizada por Elsa Aguirre y Miroslava. Los curadores reconocen que la industria no les hizo justicia, pues fueron muy escasas las producciones en las que ellas fueron protagonistas. Se hace referencia a la canadiense Vitola, una de las más reconocidas, quien pese a su evidente gracia, nunca obtuvo un rol estelar. Otras grandes actrices como Delia Magaña y Amelia Wilhelmy, alias La Tostada y la Guayaba, también fueron relegadas de manera permanente a participaciones de apoyo. “Al inicio del siglo XX, las mujeres eran las principales atracciones en los espectáculos locales, pues además de que cantaban y bailaban eran bonitas y hasta enseñaban un poco de pierna. Pero cuando llega el cine fueron tristemente relegadas y muy pocas tuvieron protagónicos aunque tuvieron un talento brutal”, dijo Valdés. Fue La india María la que pudo tener su renombrado papel protagónico, en producciones en las que además ella fue escritora, productora y directora. En el nicho denominado “El Lagartijo”, se muestra al carácter antípoda del pelado. Este espacio se refiere a los galancetes, los niños mimados, que lo tienen todo y que, por ello, se vuelven en figuras para la risa. El típico lagartijo es Mauricio Garcés, que se mofaba de su misma galanura, lo mismo que Eduardo Manzano, El Polivoz, con su personaje Gordolfo Gelatino que era “una parodia de la parodia del tipo apuesto”. Los curadores le dieron espacio a los comediantes de la televisión, figuras generalmente rescatadas del cine donde tuvieron grandes épocas y que, ya veteranos, incursionaron en la pantalla chica con programas de humor, como Manuel El loco Valdez, Alejandro Suárez y Héctor Lechuga, que hicieron su célebre Ensalada de Locos. La muestra alcanza carteles y fotografías del cine reciente, con cintas como La perdición de los hombres, Sólo con tu pareja, Matando Cabos, Nosotros los Nobles, No se aceptan devoluciones, y La cabeza de Juan Pérez. La última exposición es el salón “Sólo para adultos” que se concentra en el cine de ficheras, tan polémico y detestado por un sector del público y de la crítica, pero que fue vinculante para cruzar las décadas de los setenta a los ochenta. El título de la antología “¿Actuamos como caballeros o como lo que somos?», se refiere a una línea que fue varias veces repetida en películas. El personaje que la menciona cínicamente reconoce que finge ser una persona respetable, aunque en realidad es un tramposo que se esmera por seguir las reglas, si bien está dispuesto a romperlas. La muestra se inauguró el 7 de diciembre y podrá ser vista en esta ciudad hasta el 23 de abril del 2017.