A la espera del nuevo secretario de Cultura

sábado, 31 de diciembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Se espera que en los primeros días de enero Enrique Peña Nieto dé a conocer el nombramiento del nuevo titular de la Secretaría de Cultura, cargo que quedó vacante tras el fallecimiento de su primer secretario Rafael Tovar y de Teresa, el pasado 10 de diciembre. En columnas, artículos y notas de diversos medios, la lista de los candidatos o aspirantes, ha estado nutrida: desde la actual canciller Claudia Ruiz Massieu, que se ha dicho será relevada por el exsecretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, hasta el exdirector del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y exembajador de México en Cuba, Juan José Bremer Martino, o la también embajadora en Brasil, Beatriz Paredes, pasando por José Carreño Carlón, actual director del Fondo de Cultura Económica, el escritor Jorge Volpi, que recién asumió la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se han sumado los nombres del exrector de la UNAM, José Ramón de la Fuente; el del fundador de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Raúl Padilla López; el creador con Carlos Hank Rohn del Gran Museo del Mundo Maya, Jorge Esma Bazán; y la exdirectora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), María Teresa Franco. Dentro de la SC se ven como sucesores “naturales” María Cristina García Cepeda, actual directora del INBA y exoperadora cultural de Peña Nieto durante su campaña política a la presidencia de la República; Saúl Juárez, secretario Cultural y Artístico en la SC; Antonio Crestani, responsable de Vinculación Cultural, y la lista podría crecer tanto como la especulación. La experiencia ha demostrado que los nombres más sonados no suelen ser siempre los que resultan elegidos en los cargos. Fue el caso de la doctora en antropología Lourdes Arizpe, exdirectora de Cultura en la UNESCO, que por su experiencia parecía y se mencionaba como la persona idónea para encabezar el entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y Vicente Fox decidió nombrar, sorpresivamente, a Sari Bermúdez, quien en contra de todo augurio ocupó el cargo hasta los últimos días del sexenio. Otro tanto de nombres se barajaron cuando, en su turno, Felipe Calderón decidió darle la presidencia del Conaculta a su excolega Sergio Vela, quien fue sustituido al tiempo por Consuelo Sáizar. Lo realmente certero hasta este momento, según las voces que en los últimos números ha recogido la revista Proceso en sus páginas de Cultura, es que quien encabece la SC, creada el 10 de diciembre de 2015 por decreto presidencial aprobado por la Cámara de Diputados, tendrá que subsanar muchos de los problemas de origen de la nueva dependencia. Entre ellos hacer que funcione o corregir su Reglamento Interno, publicado once meses después de creada la Secretaría, no sin la crítica de varios especialistas, que han señalado generará más problemas de los que pueda resolver, pues no solucionó las duplicidades que a lo largo de los años ha acarreado el sector cultural. Quizá, entre los nombres mencionados para suceder a Tovar muchos quieran secretamente ocupar el puesto, la pregunta que han planteado los especialistas en políticas culturales, cómo construir una verdadera política pública en materia cultural, que comprenda una política fiscal, de telecomunicaciones, en economía, medios de comunicación, protección del patrimonio cultural, difusión de la cultura, apoyo a la creación artística y todo el engranaje que haga funcionar al ahora nuevo sector, eso es lo que tendrá que hacer el elegido.