Teatro: "Mare nostrum"

lunes, 22 de febrero de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Dentro de las actividades del Festival Internacional de Teatro Universitario –que lleva más de 20 años de existencia–, se presentó en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón la puesta en escena Mare nostrum, la cual es una colaboración entre Teatro UNAM México y La Universidad de Antioquia, Colombia. Mare nostrum, obra propositiva cuyo tema principal aborda la problemática de los inmigrantes expulsados de sus países a causa de la guerra. Teatro documental contemporáneo –con puntos de encuentro con el realizado por las compañías Teatro línea de sombra y Lagartijas tiradas al sol– donde la multimedia, los testimonios, el performance y la instalación se suceden de manera fragmentada para crear un universo poliédrico con aristas sociales, personales y estadísticas que nos hablan del dolor y la violencia de grupos despojados de su territorio. La cualidad de Mare nostrum es la dinámica y la variedad de sus cuadros, con imágenes provocadoras y eclécticas. La directora, Laura Uribe, egresada de la Escuela Nacional de Teatro de México, realiza la dramaturgia con la asesoría de Noé Morales, e inclusión de textos de los actores colombianos Marisol Álvarez, Tata Castañeda, Emanuel M. Madrigal y Manuela Paniagua. El inspirador de la puesta en escena, del que se incluyen fragmentos y situaciones, es el de la obra de Angélica Liddell Y los peces salieron a combatir contra los hombres. Ahí, la teatrista hispana, con un lenguaje poético y a la vez agresivo, como se caracteriza su dramaturgia, aborda la tragedia ocurrida en 2008 cuando una embarcación de africanos naufragó intentando llegar a las costas españolas y cuyo resultado fueron 13 muertos y 48 sobrevivientes. Uno de los aspectos que impactan de Mare nostrum son los testimonios de violencia en Colombia, donde se juega con la imagen en pantalla y el personaje/actriz en escena. La realidad mexicana está escasamente representada, aunque la problemática es compartida; el laboratorio con los actores para crear la obra, seguramente determinó esta ausencia. Aun así, podemos ser testigos de las implicaciones emocionales y sociales de la migración forzada y la desaparición de seres queridos. Se incluyen anécdotas metateatrales en cuanto a la situación del actor, flojas en su mayoría y cuestionables en su sustento ideológico. Es de llamar la atención la variedad de situaciones que se presentan, con tintes de humor, crudeza en el lenguaje y propuestas visuales llamativas. De una palapa en la que una cantante susurra un bolero, podemos trasladarnos a la mitad de la selva donde una mujer cuenta cómo su madre fue acribillada en una masacre. La fuerza de los testimonios es contundente y las imágenes literarias de Angélica Liddell abren la imaginación. El Señor Puta es agredido con el lenguaje de la violencia como el representante del todopoderoso y la idea de que los peces se están convirtiendo en hombres nos lleva a imágenes oníricas alucinantes. Mare nostrum, que cuenta con la colaboración artística de Noé Morales, María Sandoval y Marianella Villa, es un espectáculo poderoso que denuncia el salvajismo al que nos ha llevado el capitalismo con las migraciones y desapariciones forzadas. La magnífica imagen final llena el espacio de significados; nos sumerge en el abandono, en la ausencia a través de la presencia de un sinfín de ropa colgada y los tres cuerpos flotando en ese mare nostrum que nos contagia la soledad y el abandono de los hombres que viven el despojo.

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