Incursiona Jorge Pantoja en el teatro infantil con 'Olormanía”
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El teatro podría convertirse en un instrumento para encontrar lenguajes más cercanos a los niños y a los jóvenes que viven el acoso escolar o bullying, afirma el promotor cultural Jorge Pantoja, creador del Tianguis del Chopo, quien ahora incursiona en el teatro infantil como autor de la obra Olormanía, la vida en una nariz.
Afirma el también productor de la trilogía del rock Rupestre (libro, cancionero y documental, éste dirigido en 2014 por el cineasta michoacano Alberto Zúñiga):
“No se trata de dar lecciones o discursos, de lo que es y no debe ser la violencia en la familia o en la escuela. Por el contrario, el teatro permite sumergir a los espectadores en una trama en la que quien practica el bullying termina mal.”
Olormanía… no significa que el también compositor se retire del mundo musical ni de la promoción cultural que iniciara a fines de los setentas, con el doctor Gerardo Estrada (actual director del Auditorio Nacional) y quien entonces estaba al frente de Difusión Cultural en la UNAM. Añade Pantoja:
“¿Retirarme de la promoción cultural? ¡Para nada…! De hecho, actualmente estoy produciendo el largometraje documental En la Periferia que registra la trayectoria de ocho bandas de rock urbano. Lo que estoy haciendo es desempolvar y actualizar algunos trabajos de mi autoría que por una u otra razón, los he dejado en el archivo.”
En la Periferia, cine testimonial dirigido asimismo por Alberto Zúñiga, incluye la filmación del último concierto que ofreciera Lalo Tex con la banda Tex Tex, músico y cantante líder de este grupo fallecido hace un mes (consultar: http://www.proceso.com.mx/426889/amigos-y-fans-rinden-tributo-postumo-a-lalo-tex-graban-sus-ultimos-conciertos). Retorna Jorge Pantoja:
“Desde muy chico yo empecé a escribir, calculo que tendría 12 o 14 años, pero fue hasta que ingresé al CCH y particularmente por la materia de Lectura y Redacción que empecé a escribir textos más en forma, siguiendo la corriente de los relatos breves que puso muy de moda la importante revista El Cuento.
“Para esa materia hice una adaptación del texto ‘Nacieron, crecieron y se murieron’ del libro Lectura en voz alta, de autor anónimo, y con otros compañeros la representamos en el salón bajo el nombre Nacieron, delinquieron y murieron. Ya en la UNAM tomé un curso de narraciones con Ricardo Garibay (Tulancingo, 1923-Ciudad de México, 1999) quien escribiera Las glorias del gran Púas sobre el campeón boxeador Rubén Olivares, alias El púas.”
Estrada lo nombró promotor cultural en el recién remodelado Museo Universitario del Chopo a finales de los años setentas.
“Sabía que de escritor no iba a vivir, por lo que opté por el periodismo. Ingresé a la Gaceta de la UNAM --que todavía existe-- en 1977, primero cubriendo todas las fuentes: científica, humanística y hasta actos del rector (Guillermo Soberón en esa época), para después quedarme con las notas de Cultura. Fue así como a finales de 1979, por una entrevista que me encargaron a Ángeles Mastretta (Puebla, 1949), recién nombrada directora del Museo del Chopo, que se me invitó a trabajar con ella y así entré a los terrenos de la promoción cultural.
“Fue en el Chopo cuando empecé a programar y hacer la difusión de ciclos permanentes de teatro infantil, donde se incluía además compañías de títeres y grupos musicales: Marionetas de la Esquina, La Trouppe, los Hermanos Rincón (La vaquita de Martín), Serendipiti, Chinchilete, Grupo Cántaro y obviamente los Qué Payasos!, que por cierto los llevé para que debutaran en el Foro del Dinosaurio en el Museo del Chopo.
“Continué años después difundiendo estos programas para niños en la Secretaría de Hacienda, en el ISSSTE y el ex Convento de Culhuacán, del INAH.”
Hace un par de meses estrenó su danzón “Amor y rutina” en el Salón Los Ángeles. Dice su autor:
“Provengo de una familia de músicos. Mi papá era miembro de la Banda Sinfónica de SEP. En la casa había un piano y a mí me regaló un saxofón alto para que lo aprendiera a tocar. Por mi cuenta tomé clases de batería en la Casa del Lago, con el expercusionista del grupo Orquesta de Luz Eléctrica, pero no tuve paciencia, opté por la promoción de la música; sin embargo, me gusta jugar con las palabras, armo algunas estrofas y después les busco una tonada o melodía.”
Con el arreglista cubano Guido Medina “hasta el momento tengo un son cubano: ‘No se rían, que la cosa está muy seria’ (compuesto originalmente para la presidencia nefasta del actor gringo Ronald Reagan en el vecino país del norte); un pasodoble y una marcha que la hice para la obra Olormanía”.
--¿Qué descubrirá la niñez que asista a este primer montaje suyo?
--¡Estarán en medio de un estornudo, soportando o gozando malos o buenos aromas! Pero serán testigos de cómo el personaje del Cerebro reprime, espía, castiga y hostiga a los órganos de la nariz, y cómo un héroe anónimo aparece en escena para organizar a las víctimas de este bullying y darle una lección al todopoderoso Cerebro.
Olormanía, la vida en una nariz se estrenará este sábado 27 de febrero a las 13:30 hrs., en el Foro Cultural Coyoacanense (Allende 36, Centro de Coyoacán). La temporada incluye los sábados 5, 12 y 19 de marzo.
(Mayores informes al teléfono 56073184 y en internet: contactoacude@gmail.com)