Arte: Santiago Rebolledo exhibe "Temporadas"

viernes, 11 de marzo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Reconocido desde la década de los setenta por sus vigorosos y elegantes lenguajes pictóricos de poéticas expresionistas y conceptuales, Santiago Rebolledo presenta, en la Galería Metropolitana de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en la Ciudad de México, una selección de sus propuestas más recientes. Centrada principalmente en la pintura hecha en 2014, la exhibición, titulada Temporadas, integra algunas piezas de épocas anteriores que esbozan, de manera escueta, la trayectoria creativa o temporadas que tuvo el artista a partir de 2004. Colombiano de nacimiento, Rebolledo llegó a México en 1975 para estudiar pintura mural y, desde entonces, vive y trabaja en nuestro país. Protagonista relevante de la escena emergente setentera, el artista formó parte del espléndido colectivo de identidad y estética urbana que, en la entonces Academia de San Carlos –ahora Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México–, impulsó el pintor y maestro Ricardo Rocha (1937-2008) con el nombre de Grupo Suma. De esencia rigurosamente pictórica y audaz para las estéticas expandidas, Rebolledo desarrolló su propuesta a partir de composiciones cromáticas restringidas a tonos negros, ocres, grises y rojizos. Abierto a disciplinas conceptuales como el arte-correo, el performance y el ensamblado bidimensional con residuos industriales, vegetales y minerales, el artista destacó por la sobria e intensa expresividad de su paleta, ya fuera pintada o sugerida con arenas u objetos como bolsas oxidadas de té. Con una presencia al mismo tiempo contundente y discreta, sus gestos se caracterizan por un efecto mimético que convierte la tridimensión en bidimensión, el signo en geometría y la imagen en memoria. Al margen de los planos geométricos realizados con arenas de distintos tonos en 2008, y de las cajas con referencias africano-colombianas y residuos industriales de 2004, 2009 y 2011, lo más interesante de la exposición se encuentra en las pinturas de 2014. Si bien desde 2012 Rebolledo desarrolló un concepto de paisaje urbano que se basa en la evocación geométrica de elementos que habitan las calles como puertas, muros, señales, casas y árboles, en 2014 los signos o patrones repetitivos se diluyen generando composiciones que impactan por el contraste entre luz y oscuridad. Despojadas del ruido de las numerosas hojas de los árboles-señal y las innumerables esquinas esbozadas en 2013, las imágenes se imponen por el misterioso y casi imperceptible contraste de dos o tres tonos de negro, la textura visual de una inexistente pared deteriorada, y la iluminación de fascinantes fondos que, convertidos en elementos autónomos de la calle, seducen la mirada por la belleza de su iluminación. Confusa en su diseño museográfico y carente de textos de sala que comuniquen el valor y sentido de la selección, la muestra, a pesar del modesto –o mediocre– emplazamiento de la Galería Metropolitana, comprueba que cuando la obra tiene calidad, no necesita escenografías para brillar.

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