Las obras pendientes de Salvador Elizondo, a 10 años de su muerte

martes, 29 de marzo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A una década de la muerte del escritor Salvador Elizondo están pendientes de publicar dos tomos de sus 83 bitácoras o diarios y la novela inédita e inacabada La estatua de Condillac que empezó a escribir a finales de los años 70. De acuerdo con su viuda la fotógrafa Paulina Lavista, las últimas horas del autor de Farabeuf  o la crónica de un instante (1965) fueron tranquilas, sin sufrimiento. “Los diarios de su muerte me dan la razón. Para mí son los más interesantes porque tuvo las agallas de narrar su enfermedad. Cuando los publique será una bomba porque nadie ha hecho eso”, aseguró según una publicación del portal Aristegui Noticias. Sin embargo, la periodicidad y el sello con el que serán editados aún no están definidos: “Supongo que serán con el Fondo de Cultura Económica pero no hay nada seguro, debo darme prisa porque ya tengo 70 años y no tengo tanto tiempo ni memoria”. Respecto a la novela pendiente, la compañera de Elizondo por más de 30 años, dijo que falta trabajar la pieza y decidir al editor. De acuerdo con el relato de Lavista, el autor de la colección de cuentos Narda o el verano, Zoé y otras mentiras (1968) comenzó a tomar apuntes de su propia vida en Estados Unidos a donde fue enviado a estudiar, luego de que su familia regresó de Alemania en la época del nazismo. El sobrino-nieto de Enrique González Martínez e hijo del diplomático y productor de cine Salvador Elizondo Pani, el escritor creció rodeado de arte. “Desde muy niño aprendió a pensar… Su padre no lo consintió, lo obligó a cumplir sus estudios”. Tras la muerte del fundador y director de la revista S.Nob (1962), su viuda recopiló sus diarios. En la revista Letras Libres publicó algunos fragmentos. Luego se lanzó a la edición de otros materiales para el libro Diarios 1945-1985, publicado por el Fondo de Cultura Económica. “Mientras vivió no solía ojearlos, acaso los veía si él me compartía algo… A través de los textos se moldea la compleja personalidad de Elizondo. Quisimos hacer un retrato suyo y evitar la dispersión para que fueran de buen gusto; que nos ayudara a narrar al personaje”, contó. A lado del premio Xavier Villaurrutia (1965) y del Nacional de las Letras (1990), Paulina Lavista fue la primera lectora de Salvador Elizondo y él, el primer crítico de sus imágenes. Recordó: “Siempre fue muy entusiasta, me animaba a tomar fotos, leímos juntos, él me traducía. Si puedo hacer ediciones interesantes es porque él me enseñó”. Luego, detalló: “Soy de las que piensa que Farabeuf está escrita a partir de una fotografía. Salvador fue de los primeros en hablar de mi disciplina como un arte”. Y sin dudarlo, la fotógrafa aseguró que su libro favorito es Cámera lucida (1983). Salvador Elizondo murió el 29 de marzo de 2006 en su casa de la Ciudad de México. Padecía de cáncer. Tenía 73 años.

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