'Blanco Móvil”, 30 años de poesía

miércoles, 9 de marzo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La revista Blanco Móvil, fundada y dirigida ininterrumpidamente desde hace 30 años por el poeta mexicano de origen argentino, Eduardo Mosches, acaba de presentar en el Centro Cultural Elena Garro un número especial que conmemora, justamente, tres décadas de poesía. El acto del 3 de marzo tuvo la participación de, además del director, Juan Domingo Argüelles, Blanca Luz Pulido y Pedro Serrano (en la lectura de textos Francesca Guillén, con música en el sax de Omar López). Ya el 8 de diciembre pasado la publicación había emitido, en el mismo sentido, otra antología, sólo que de narrativa, en la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes, con la participación de Bárbara Jacobs, José María Espinasa, Ana García Bergua, José Ángel Leyva y el propio Mosches (con lectura de Francesca Guillén y Juan Carlos Colombo). En esta última entrega se hace una selección poética de los 129 números publicados en estos 30 años. Se encuentran textos de poetas de Argentina, Belice, Brasil, Bolivia, Canadá, Cataluña, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, Ecuador, España, Guatemala, Israel, Italia, Líbano, México, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela. Se trata de 121 poetas, algunos de ellos, en desorden, David Huerta, Evodio Escalante, Francisco Hernández, Luis Cardoza y Aragón, Juan Gelman, Ledo Ivo, Zoe Valdés, Valerio Magrelli, Verónica Volkow, Eugenio Montejo, Coral Bracho, Raúl Zurita, Yehuda Amijai, Juan Bañuelos, Olga Orozco, Jacobo Glanz, Pere Gimferrer, Esther Seligson, Fabio Morábito y Natalia Toledo. Moshes, quien por cierto dio a conocer en septiembre del año pasado su poemario Los enemigos del silencio, contó durante su intervención los orígenes de Blanco Móvil, cuya “cuna y primeros lugares de juego fue la librería Gandhi”, e hizo un repaso de algunos de los temas monográficos de la publicación: “A lo largo de estos 30 años la presencia de centenares de poemas en la revista fue creando un largo poema único, producto de la conjunción de creadores en diferentes idiomas: español, inglés, italiano, náhuatl, francés, hebreo, árabe, idish, zapoteco, guaraní, danés, catalán, euskera, en fin, ese largo poema se encuentra en la memoria de los lectores y en la revista impresa. Es parte de nuestro presente poético.” Se despidió así: “Un saludo a la generosidad y un abrazo a la creación por la creación. Sigamos en este pacto contra el egoísmo. ¡Viva la vida! ¡Viva la literatura!” Por su parte, Blanca Luz Pulido hizo un amplio resumen del número de 130 páginas de poesía: “A propósito no elegí (por ahora) ningún adjetivo para el sustantivo ‘poesía’, pues tan difícil como definirla es calificarla. Sólo podemos decidir, cada quien, cuál es la poesía que nos interesa, la que nos prende, la que nos dice algo que necesitábamos saber y no sabíamos que estábamos buscando. Y estoy segura de que en este número de Blanco Móvil muchos lectores tendrán epifanías varias, por la calidad y el número de poemas no sólo buenos, sino excelentes, reveladores, mágicos, que están en sus páginas”. Y ante la abrumadora cantidad de textos poéticos de alta calidad, prefirió leer uno solo completo, el del nicaragüense Pablo Antonio Cuadra, que “entre los recuerdos y la punzante nostalgia del presente, habla de Nicaragua, de México, de ayer y de hoy. De siempre, y de cuándo, y de la poesía y sus muros invisibles, que nos rodean aquí y ahora: Exilios”. Empieza así: Cuando canta el gallo me levanto y veo el amanecer de mi patria Es hermosa y radiante y mi corazón es un rey que recibe su trono No. No me iré de mi patria. Aquí moriré. Usted completará, sin duda, la lectura en Blanco Móvil porque la selección es digna de leerse.

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