Teatro: 'Hey! Woyzeck, perro!...”

lunes, 18 de abril de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La humillación, la agresión, el ataque y la vergüenza, dentro de un casino gigante, con apostadores, crupiers, empleados y bebidas, es a lo que el espectador se enfrenta en el espectáculo Hey! Woyzeck, perro!… La tragedia de un hombre común, que toma como punto de partida la obra Woyzeck del alemán George Büchner (1813-1837). La directora Carmen Ramos tiene gran capacidad para diseñar la movilidad del espectáculo donde el espectador deambula por el espacio, los dispositivos de las butacas se mueven, las mesas de juego entran y salen y los espectadores se concentran en uno otro punto para observar una escena en particular. Los actores, vestidos de traje, como en una casa de juego, ofrecen una bebida al público en sus diferentes asientos colocados alrededor del espacio escénico, donde se escucha a la crupier anunciando las apuestas por venir. Acercan al espectador a las mesas de juego para que apueste quien quiera y en otro momento a jugar a la lotería numérica. El azar, como en la vida, es una presencia fundamental y los ganadores obtienen una sofisticada bebida preparada ahí mismo. Los referentes planteados en Hey! Woyzeck, perro!… son claros, sobre todo la impronta de la humillación y el ejercicio del poder que Büchner desarrolla en su obra Woyzeck con el soldado raso sometido a su capitán y muerto de celos por la infidelidad de su mujer. Aquí todos son Woyzeck y se difumina el conflicto, para mostrar, sólo en la superficie, las emociones que están en juego. Se describen situaciones de manera performática, quedándonos apenas con una primera impresión. Utilizan la automatización del movimiento, las coreografías, las acciones que muestran pelea, enfrentamiento y ejercicio del poder. El trabajo colectivo es sorprendente, sobre todo la entrega y la energía que manejan los actores que participan: Anabel Saavedra, Roldán Ramírez, Alejandro Navarrete, Roberto Campos y Carmen Ramos. Los acompañan en el escenario la música original y en vivo de Isaí Flores, el iluminador Roberto Paredes y el productor ejecutivo Juan Carlos Saavedra. Se observa cómo la propuesta surge del texto de Büchner como punto de partida, para de ahí dispararse hacia la experiencia de los actores, el trabajo creativo de cada uno de ellos y la conjunción del todo que realiza la directora. El resultado es dispar habiendo momentos largos y débiles que dispersan al espectador y escenas atractivas que lo motivan. Brillantes la escena colectiva conjugando la palabra chingada, la pelea de gallos y el momento final. Sobre una mesa los actores, con movimientos trepidantes, pronuncian frases identificables para chingar a su madre o para que se los lleve la chingada. Los gallos, dos hombres con zapatos de tacón luchando y el público apostando, vibran, se transforman, se empoderan o se ven derrotados. Y en el juego final, dos parejas: dos hombres pelean entre sí mientras la otra pareja inicia el escarceo sexual hasta llegar a la violencia. Las parejas se confunden y el poder masculino se impone en una imagen definitiva donde ella termina dentro de una gran bolsa de plástico con agua azul, en la que muere. Hey! Woyzeck, perro!… es un espectáculo ambicioso y diverso, aunque también irregular. Se presenta los lunes y martes en el Teatro el Galeón del Centro Cultural del Bosque e invita al espectador a ser un partícipe activo en una realidad opresiva en la que podemos identificarnos en el dolor que genera la violencia del que quiere imponerse, dentro de una sociedad donde el hombre común no puede más que perder la cordura.

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