Volveré a escribir: Fernando del Paso

martes, 26 de abril de 2016
A pesar de las dificultades físicas que ha padecido, Fernando del Paso no podía dejar de asistir a la recepción del Premio Cervantes en Alcalá de Henares a 400 años de la muerte del autor de El Quijote, y lo hizo acompañado de un doctor y una enfermera. Más aún: estuvo presente en todos los actos programados, y se sentó a conversar con el corresponsal de Proceso en Madrid, quien además recogió esos momentos en esta crónica; uno de ellos cuando el secretario de Cultura español, José María Lasalle, dijo que para los españoles “es también un premio mexicano”, dado que con Del Paso son ya seis los autores nacionales galardonados. MADRID (Proceso).– Con el premio Cervantes de Literatura 2015 bajo el brazo, Fernando del Paso parece haber recobrado un nuevo ímpetu: El autor de Palinuro de México prometió que, en cuanto se sienta mejor de salud y con ánimo, volverá a escribir. Dice a Proceso el viernes 22, la víspera de recibir el galardón de manos de los reyes de España en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares: “Me gustaría retomar la novela y el ensayo. Ha sido un periodo largo de enfermedad, de casi tres años desde que me dieron tres infartos, y me he recuperado poco a poco, pero sí hay una recuperación. Por eso tengo la esperanza de que una vez que yo tenga ánimo, volveré a hacer otra novela.” –¿Qué temas le interesan?, ¿regresaría a temas históricos o el México de hoy? –Francamente, no sé. Me interesan muchos temas, pero no tengo aún uno a desarrollar. Será cuando me llegue la inspiración –cuenta con una sonrisa tímida. No obstante, parece interesado en temas de la actualidad. Al menos así lo dejó entrever el jueves 21 en la Biblioteca Nacional de España, al responder a la pregunta de un corresponsal sobre la situación de México, con la violencia y la corrupción galopante. Del Paso fue directo: Consideró que “México es un país en decadencia” provocado por “mucho gobernante inepto y codicioso” y por “la profunda abulia y el escepticismo del pueblo”. Dijo que “ya no creemos en nuestro país en la misma medida que antes”, y consideró que “el pueblo tiene que reaccionar”. “Me preocupa esa inmensa pobreza desde tantos siglos de independencia. Tenemos la mentalidad de los países colonizados y hay que deshacerse de ella”. Recordó que gracias a su vena como periodista en Londres, desde donde colaboró por años con Proceso, “espero, una vez que recupere todas mis facultades, estudiar un poco más todos esos temas”. Con sus 81 años, Del Paso no sólo sigue lúcido, intacto su sentido del humor, sino agradecido por recibir el galardón, que en esta edición tiene simbolismos adicionales: Lo recibió de manos de los reyes de España, el sábado 23, coincidiendo con la conmemoración del 400 aniversario luctuoso de Miguel de Cervantes Saavedra, el autor del Quijote. También es la 40 edición del premio, que convierte al autor de Noticias del Imperio en el sexto mexicano en recibirlo (después de Octavio Paz, 1981; Carlos Fuentes, 1987; Sergio Pitol, 2005; José Emilio Pacheco, 2009, y Elena Poniatowska, 2013). Tan es así, que el secretario de Cultura español, José María Lasalle, dice que para los españoles el Cervantes “es también un premio mexicano” (sin contar con que el Manco de Lepanto hizo intentos por ir a la Nueva España). “Para mí, esta entrega tiene un enorme simbolismo que coincida con los 400 años de Cervantes, me parece magnífica esta coincidencia”, dice el escritor unos minutos antes de salir rumbo al Palacio Real, donde luego tuvo un almuerzo encabezado por los reyes Felipe VI y Letizia. Recuperar la voz Estos nuevos bríos para escribir, tras irse recuperando de las secuelas dejadas por los infartos cerebrales, tienen mucho que ver con su propia obra, por ejemplo, para recobrar el habla, que perdió durante un largo periodo. En la entrevista con el corresponsal abunda en un pasaje de esa etapa de la que habló brevemente la víspera, en la conferencia de prensa ya citada. Ahí dijo que con la terapia que tomó para su recuperación, leía todos los días, en voz alta, pasajes de Noticias del Imperio, y que fue así como recuperó el habla. “Los infartos al cerebro me dejaron secuelas graves, porque el ataque cerebral isquémico es como el derrame, tiene consecuencias terribles porque aparte de perder el equilibrio y tener que andar en silla de ruedas para no caerme, pues fue la pérdida del habla, pero no en la cabeza, sino que no me podía expresar. Por eso inicié, y aún sigo, una terapia lingüística, durante casi tres años. Pues fue muy penoso porque yo hablaba y no me entendía nadie y no podía escribir tampoco. “Entonces contratamos a una profesora lingüística especializada en rehabilitación, y me dijo: ‘vamos a leer en cada sesión unos 20 minutos, qué libro quiere usted que leamos’, y tomamos Noticias del Imperio y, total, la leímos todos los días. Y fue mi hija Paulina quien me dijo, ‘mira qué curioso, tu voz (de Noticias del Imperio) te ha devuelto la voz”. Y eso fue lo que sucedió, que mi voz me devolvió la voz.” Recuerda, bromista, que en una entrevista en México dijo por error que había tenido “tres abortos, en lugar de infartos”, y sonríe, irónico: “Qué tremendo haber tenido abortos sin el regocijo de la concepción.” Los años con Scherer El mismo Fernando del Paso recordó cómo colaboró durante años con Proceso, y en la entrevista evoca el inició de su relación con su fundador, Julio Scherer García: “Yo no recuerdo muy bien cuándo conocí a Vicente Leñero (escritor y dramaturgo subdirector fundador de Proceso), pero seguro fue gracias a Scherer. De Julio sí recuerdo bien. Su esposa Susana tomó un curso intensivo de inglés y mi esposa (Socorro Gordillo) también, y ahí se conocieron ellas. Entonces fue que yo conocí a Scherer, pero la relación desde el principio fue como de antiguos amigos, como de conocidos de mucho tiempo. Entonces yo trabajaba en El Día, y Julio me dijo: ‘Tienes las puertas abiertas en Excélsior’, y entonces yo empecé a escribir artículos. Y después esa relación siguió en Proceso.” Agrega: “Yo empecé a colaborar porque, estando en Londres, me faltaba dinero, ahí no ganaba lo suficiente, pues había iniciado con una beca. Por eso primero acepté la oferta de Enrique Ramírez (El Día), y luego la de Julio.” Rememoró que un día, durante el periodo en que escribía Noticias del Imperio, recibió una llamada del semanario. “Yo vivía entonces en Londres, me llama Julio y me dice: ‘Quiero que te vayas a cubrir la Copa del Mundo en España (de 1982)’. Le dije: ‘Pues mira Julio, ni entiendo el futbol ni me gusta’. Y me responde, sin cortapisas: ‘Pues por eso quiero que te vayas, Fernando’. ” Y estalla en risas. “Estuve toda la copa. Finalmente me aficioné un poco al futbol”, dice con la sonrisa en la cara, bajo sus gafas azules, a tono con su traje del mismo color, imagen que repitió en toda su estancia en España y que dio pie para que el secretario de Cultura Lasalle lo describiera como un “dandi enérgico y combativo que nos observa desde la lejanía”. La disciplina Un periodista preguntó al también pintor y diplomático: “¿En qué consiste ser Fernando del Paso?”, a lo que respondió: “Es respeto a las letras, perseverancia, sentarse a la mesa aunque creas que no tienes nada que decir. Hay que insistir, que ya se ocurrirá algo. Y es también revisión de lo escrito, sobre todo en la prosa, hay que revisar hasta que el texto quede, si no perfecto, sí de tal manera que exprese lo que uno quería decir.” En la entrevista con este semanario habla de esa fuerza de voluntad y convertirla en disciplina: “Cuando yo trabajaba en publicidad me di cuenta que si no me disciplinaba en mis actividades profesionales y creativas, no iba a tener éxito. La publicidad me exigía mucho eso, y pues lo seguí aplicando en mi obra, dedicaba mucho de mi tiempo y mi talento, entonces me discipliné. Cuando escribí José Trigo fue la obra de un ave nocturna, porque me acostaba tarde, hasta leía de pie en las noches para no dormirme. “Definitivamente, no es que no se tenga nada ante una página en blanco, uno no puede dejar de rumiar lo que va a escribir y a veces ya se tiene estructurado en la cabeza, sobre todo hablo de la prosa. La poesía es distinta, es fusión de inspiración y de escribirla. La prosa no, la prosa es cosa de masticarla. Cuando llegué a Noticias del Imperio, me convertí en ave muy madrugadora, a las 4:30 o 5:00 de la mañana me despertaba, sin sueño ya, entonces aprovechaba para escribir.” –Usted le confió a la periodista Anne Marie Mergier, en una entrevista con motivo de la salida de su libro Noticias del Imperio (Proceso, 548), que en la creación de esa obra llegó un momento que decidió darle a la imaginación el papel de Aquiles y a la investigación el papel de la tortuga, donde tarde o temprano Aquiles alcanza a la tortuga. De cara a su intención de volver a escribir, ¿esa fórmula sigue siendo válida para usted? –Si, absolutamente, la investigación es lenta. De cara a esa idea de volver a escribir, no cambia la fórmula, sigue siendo la misma. A final de cuentas Aquiles siempre gana… pero a la larga. La caja del Cervantes El jueves 21, Del Paso llegó con su familia a la bóveda acorazada del Instituto Cervantes, donde depositó un disco, dos libros y una camisa como legado para ser reabierto en un siglo, el 21 de abril de 2116. Como es tradición, antes de recibir el galardón, cada premiado deposita en la llamada Caja de las Letras, un legado, y decide cuánto tiempo será preservado en esta bóveda instalada en el sótano del edificio, que antes fue el Banco Español del Río de la Plata. En compañía del director del instituto, Víctor García de la Concha, Del Paso bromeó diciendo el “extraño deseo” que le surgió al entrar a esta cámara que contiene los depósitos de un buen número de sus predecesores en el Premio Cervantes. “Estar aquí me trae un extraño deseo: que me depositen de cuerpo entero y me dejen tranquilo, con mis ilustres predecesores”, dijo bromista. En la caja 1501 depositó las primeras ediciones mexicanas de su primer libro, José Trigo, y de Palinuro de México, esta última con la ilustración que él mismo hizo para la portada; un disco compacto en que el propio autor interpreta fragmentos de sus novelas, y una antología de sus sonetos, producido por la UNAM y el Fondo de Cultura Económica. Asimismo depositó una caja con la camisa que pertenecía a su amigo el joven poeta tabasqueño José Carlos Becerra, fallecido en un accidente automovilístico el 17 de mayo de 1970 en Brindisi, Italia, durante el tiempo que disfrutaba de una beca en Londres. Recordó el enorme significado que para él tiene esa camisa de Becerra, que encontró en la misma casa en donde él también se hospedó cuando, a su vez, llegó becado a Londres. Relató que la camisa se convirtió en su objeto fetiche, que se ponía para escribir, sobre todo en aquellos momentos en los que sentía “pereza, desánimo o escepticismo”. Se lamentó: “Cada vez que sentía eso, me ponía la camisa y escribía. Hay hombres y mujeres que por su muerte prematura no pueden decir todo lo que tienen que decir.” Por ello, prometió que se volverá a poner esa camisa de manera metafórica para escribir. “Depositar esto aquí no significa que no vaya a escribir, me pondré la camisa una y otra vez hasta que se acabe la vida.” En su oportunidad, García de la Concha le dijo que el legado que ahí depositan los hombres de la cultura “siempre ha tenido un cierto halo de misterio”. Dijo, metafóricamente, que aún se escucha la máquina de escribir que depositó el poeta Nicanor Parra, suena la música de la partitura dejada ahí por el compositor Luis de Pablo, o la mujer que pasea por esos pasillos en busca de la carta sin destinatario conocido guardada ahí por el escritor Jorge Edwards. “Lo que se deposita es algo vivo”, acotó. El titular del Cervantes expresó al escritor mexicano que llega “milagrosamente cada vez más grande, más joven y luminoso” con esa barba “hoy transfigurada, es primaveral, casi del mío Cid. Se nos ha convertido en un galán”, jugueteó. De la Concha le dijo a Del Paso que era el culpable de que no pudiera dormir durante dos noches por leer su libro Viaje alrededor de El Quijote, “donde usted dice que a España hace tiempo que se le escapó el español de las manos y es verdad, de ahí nuestra intención de hacer el Cervantes iberoamericano”. Una opinión que coincidió con lo que Del Paso había dicho momentos antes a los españoles presentes en la sala en su encuentro con los periodistas, al señalar que “el español nos fue impuesto a sangre y fuego hace muchos años”, pero ahora “el castellano es tan nuestro como de ustedes, como de cualquier español que haya nacido en esta tierra, nos pertenece”: “Yo creo que tenemos tanto derecho como ustedes para decir que el español es nuestro idioma, es con lo que nos expresamos, lo que mamamos de niños. Por tanto, me alegra mucho que México haya conseguido tantos premios Cervantes, porque no sólo México, sino el resto de América Latina se manejan varias clases de español. En América nuestro idioma se ha enriquecido, al grado de que ahora sabemos que más de 500 millones de habitantes de todo el mundo hablan el español y que es la segunda lengua de comunicación en el mundo, después del inglés.” Reconoció su enorme respeto por los idiomas aborígenes que se hablan en México, América Latina o Estados Unidos, pero “no son idiomas de publicación”. Prosiguió: “A mí me preocupa mucho la conservación del otomí, del náhuatl, me encanta la mitología azteca, la náhuatl.” Y recordó que su abuelo, Francisco del Paso y Troncoso, “un historiador bastante reconocido en el mundo, inauguró con un discurso en náhuatl el monumento a Cuauhtémoc, en Paseo de la Reforma”. Del Paso visto en España En el almuerzo con los reyes de España, el monarca, Felipe VI dijo que desde su primera novela Fernando del Paso tejió “realidades históricas, sueños, mitos, tradiciones prehispánicas y ecos de la literatura universal”, y en el que el discurso literario del mexicano es calificado por la crítica como “monolítico fluvial” y “lleno de meandros, como el Quijote”. En noviembre pasado, al darse a conocer que sería el galardonado, el jurado del premio Cervantes –según recoge el acta– apuntó: “Por su aportación al desarrollo de la novela, aunando tradición y modernidad, como hizo Cervantes en su momento. Sus novelas llenas de riesgos recrean episodios fundamentales de la historia de México haciéndolos fundamentales.” Sobre esta opinión del jurado, el escritor dice ahora: “El jurado calificó mi literatura de riesgosa, entonces yo considero que su decisión también es riesgosa.” De hecho, Fernando del Paso dice haber leído varias veces El Quijote, la primera a las 12 o 13 años, obra en la que descubrió “la riqueza del lenguaje y la seriedad de un libro que se lleva tan bien con el humor. Y con eso me di cuenta de que el humor y la literatura no estaban peleados e incluso, el humor y las respuestas que les doy a los periodistas”. También reconoció a escritores españoles a los que recurre, desde Gómez de la Serna hasta Valle-Inclán; no obstante, dice que el escritor que “desató mi vocación” fue el poeta Miguel Hernández. “Me gustaron mucho sus sonetos. Me impactaron. Me gustaron tanto que decidí escribir sonetos y con eso comencé mi carrera literaria en 1958, cuando me los publicó Juan José Arreola.”

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