"La habitación": Cómo vivir en el mejor mundo posible

viernes, 8 de abril de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Dirigida por Lenny Abrahamson, La habitación (Room, EU-2015) es una cinta aterradora, libre de elementos sobrenaturales pero llena de una crueldad y perversión bastante naturales en el ser humano. La historia gira en torno a un niño de cinco años llamado Jack (Jacob Tremblay) y a su madre Joy (Brie Larson), quienes han vivido por mucho tiempo secuestrados en un cobertizo, un pequeño cuarto con estufa, tina, lavabo, excusado, una cama y una mesa. La luz del sol entra por un tragaluz. De hecho, Jack nació en ese lugar, mientras su madre fue abducida por un sujeto conocido como Nick (Sean Bridgers), un par de años antes. El cobertizo es todo lo que Jack conoce, es su mundo; lo que conecta a la madre y a su hijo con el exterior es un viejo televisor con imágenes que Jack cree son producto de la magia, para producir mundos inexistentes. Por las noches, Nick llega y abusa sistemáticamente de Joy, mientras Jack se esconde en el clóset y se hace el dormido. La situación da un giro cuando se presenta la posible liberación. Desde el punto de vista de Jack, la historia representa el mito de la caverna de Platón, sólo que el contexto del encierro y lo que implica el escape son condiciones mucho más violentas y atroces que la toma de conciencia a la que el mito se refiere. Sin embargo, ningún despertar del ser humano --en términos de conciencia y espiritualidad-- es sencillo: salir de la caverna nos confronta con nosotros mismos, con lo que creemos que es el mundo y con lo que somos, sin importar que tengamos cinco o 40 años. Para Joy, la historia que ha vivido es un paralelismo con Alicia en el país de las maravillas: una niña cuasi adulta que “cayó en un hoyo y quedó atrapada”. Es obvio que el mundo fuera de “El cuarto” será mejor… Sin el temor de las llegadas de Nick, y con las bondades que la vida ofrece; sin embargo, Joy ha estado lejos mucho tiempo, de alguna manera ese mundo es un lugar que hay que redescubrir. Ella tampoco es la misma. Para Jack no será menos abrumador: resultará tan maravilloso como extraño, impredecible, y hasta cierto punto violento. Para Jack, fuera del cuarto, posiblemente haya extraterrestres. Y sin embargo, el mundo sigue girando a pesar de nosotros, ya sea metidos en un cuartucho, dentro de una caverna, en una casa de clase media o en un castillo suntuoso,; y nuestros demonios internos nos atacarán en donde sea, sin importar que la situación se dé en condiciones extremas o con problemas que puedan ser considerados banales: al final, el dolor nos ataca con todo lo que tiene.

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