Los "rascacielos" y la tardía reacción del INAH

viernes, 20 de mayo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Cuando ya se erigen en las avenidas Reforma, Morelos y Bucareli los que se consideran los primeros “rascacielos” en el Centro Histórico de los últimos años, la directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), María Teresa Franco, alerta sobre sus posibles impactos en la zona de monumentos. Durante su participación en el Foro Políticas Públicas y Acciones en el Centro Histórico, realizado del 12 al 14 de mayo en el Antiguo Palacio de la Inquisición, la historiadora dijo que hay una tendencia a rebasar “por mucho” las alturas que la normatividad del Centro Histórico permite a las construcciones, pero también la propia reglamentación de la Ciudad de México. Ante funcionarios del gobierno de la ciudad, como Patricia Mercado, secretaria de Gobierno; Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura, y José Mariano Leyva Pérez Gay, director general del Fideicomiso Centro Histórico, así como Nuria Sanz, directora de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en México, aparte de Ricardo Antonio Tena Núñez, coordinador general del foro, Franco instó a que estos proyectos constructivos se discutan abiertamente porque están inmersos en una dinámica “que contiene cuantiosísimas inversiones”. Tarde quizá se pronuncia la directora del INAH, pues hace tiempo que las megatorres han afectado zonas donde se ubican monumentos históricos y artísticos: Inaugurada en febrero pasado, por el presidente Enrique Peña Nieto, la Torre BBVA Bancomer constituye un ejemplo, ubicada en la calle de Lieja y Paseo de la Reforma, terminó por hacer aún más inadvertido el antiguo edificio de la Secretaría de Salud, construido por el arquitecto Carlos Obregón Santacilia en estilo art decó (en realidad bajo el cuidado del Instituto Nacional de Bellas Artes), en el cual hay un conjunto de murales de Diego Rivera. Ya se le había colocado enfrente la controvertida Estela de Luz, y su reja fue cubierta hace tiempo con paneles, por lo cual no se puede apreciar el inmueble desde fuera. La torre BBVA Bancomer, el segundo rascacielos más alto en la Ciudad de México, tiene una altura de 235 metros y se ubica frente a la Torre Mayor, de 225 metros, también en Paseo de la Reforma, en la cual esquina con Río Elba se inauguró hace unos días la Torre Reforma con 246 metros. En este sitio se encontraba un palacete de los años treinta que quedó integrada a la torre. Como centinelas, las torres BBVA y Torre Mayor concluyen un tramo de Reforma casi frente a la entrada del Bosque de Chapultepec y modificaron la vista que desde esta avenida se tenía del Castillo de Chapultepec, albergue del Museo Nacional de Historia, un edificio cuya construcción inició desde el 16 de agosto de 1785. Pero la directora del INAH no se ha pronunciado acerca de la alteración a esta visual, ni de la inversa: La vista que desde el Castillo se tenía hacia el emblemático Paseo de la Reforma, que tanto defendió --sin éxito-- el historiador Silvio Zavala. Sobre avenida Juárez se construyeron durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador las torres de la Secretaría de Relaciones Exteriores y del Tribunal Superior de Justicia, por el arquitecto Ricardo Legorreta. En aquel momento, a instancias del historiador Guillermo Tovar de Teresa, el INAH pidió a cambio que se restaurara la antigua capilla de Corpus Christi, que data de 1724 y había sido parte del primer convento para indias caciques de América, en donde se resguarda hoy el Archivo de Notarias. Franco dijo en el foro organizado por instituciones como el Instituto Politécnico Nacional, el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México, y la Universidad Autónoma Metropolitana, entre otras, que tanto la nueva Constitución de la Ciudad de México como la nueva Ley General de Cultura (que habrán de elaborarse en los próximos meses) serán marco para la defensa del patrimonio de la ciudad. Entonces llamó a abrir la discusión de estos proyectos de construcción, pues hay consenso en el sentido de que la ciudad se “densificará verticalmente” en los próximos años. Al INAH, dijo le ha tocado frenar algunos de estos proyectos “que debieron haberse planeado mejor”. El pasado jueves 12 los medios informaron que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) ratificó que construirá el Centro de Transferencia Modal (Cetram) en Chapultepec (que prevé torres de oficinas, y otra para hotel y oficinas, un centro comercial y estacionamiento) y la primera fase está en proceso, aunque el INAH ha dicho que no están dadas las licencias porque las torres obstruyen la vista del Castillo de Chapultepec. La directora del INAH destacó que es en la investigación y la planeación donde deben discutirse y resolverse estos temas: “No podemos disociar la protección del patrimonio cultural de lo que es la planeación urbana y el otorgamiento de los usos del suelo. Consideramos que tenemos que hacer un esfuerzo cada vez mayor, a nivel federal y local, porque todos estos procesos realmente respondan a una planeación, que se dé desde la sociedad, desde los derechos culturales, desde las normas existentes en un caso específico, desde un plan de manejo (del Centro Histórico) que todos los días debe actualizarse a través de la propuesta y la investigación.” A la vista de las torres que ya invaden paseo de la Reforma, cuya traza data del siglo XIX, la funcionaria del INAH hace tiempo que debió manifestarse. Como una de sus acciones cuestionadas durante su primera gestión en el INAH, tiene el antecedente de haber respaldado hace 20 años el proyecto de la Torre de Telmex, cercana a la zona arqueológica de Cuicuilco en el sur de la ciudad, parada por la protesta ciudadana, pero quizá está a tiempo de realmente parar otros proyectos. ¿Se enfrentará con decisión a las cuantiosísimas inversiones?

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