Enemigo invisible: la guerra de los drones

viernes, 6 de mayo de 2016
MONTERREY, NL (apro).- Las guerras ya no se deciden en un frente de batalla. Terminaron los combates multitudinarios de soldados que dejaban las trincheras y se fajaban a tiros y a bayoneta calada. Los conflictos bélicos ahora se ganan desde los escritorios. Y una de sus principales armas son los drones. Enemigo invisible (Eye in the sky) se sumerge en la intimidad de un cuarto de guerra donde un grupo de políticos y funcionarios del más alto nivel deciden la vida de personas a miles de kilómetros de distancia. El drama es escalofriante y extremadamente tenso. Se concentra en un incidente singular: en Kenia, un grupo de extremistas se encuentra reunido en una casa, en un barrio popular. Para Inglaterra se trata de objetivos prioritarios en la lucha contra el terrorismo. Una orden determinará no sólo la vida de esas personas, sino de quienes habitan en los alrededores, esas víctimas inocentes que son consideradas por los mandos militares como “daños colaterales”. El director Gavin Grey muestra múltiples facetas de un conflicto que revalora el concepto de la vida humana. A través del guión de Guy Hibbert da rostro a las víctimas potenciales del conflicto, vecinos que no saben que están a punto de ser exterminados en el nombre del prostituido concepto de la seguridad internacional. Aunque la perspectiva es enteramente occidental, la visión de Grey es insólitamente neutra. Hay una ausencia total de propuesta panfletaria en el discurso. Todos y nadie tienen la razón. A fin de cuentas, ninguna ley ayuda a los mandos a tomar una decisión. La presencia de una niña en la proyectada zona de afectaciones desencadena una crisis internacional. El dilema es endemoniado: ¿Hay que eliminar a los terroristas antes de que ataquen en un sitio público o hay que preservar la vida de los inocentes que los rodean, esperando atrapar luego a los malvados, antes de que cometan el acto suicida? Lo dice el jefe militar Alan Rickman: “Nunca le digas a un soldado que desconoce el costo de sus actos”. Los efectivos también sienten. Cada persona involucrada, rostro anónimo para la opinión pública, sabe perfectamente las consecuencias de sus decisiones. Hay numerosas personas de las que depende una acción militar. Cada una tiene una pesada carga de conciencia en sus actos. Un ser humano es el encargado de accionar el dron que lleva el misil. El manejo de la terminología es impecable. El tecnothriller funciona como un recordatorio al mundo de las acciones que son determinadas muy lejos de la acción. Los verdaderos dioses de la muerte visten corbata, no camuflaje. Dan click desde un escritorio, no jalan el gatillo. Importa eliminar objetivos terroristas, pero también la imagen que dará el país al mundo. La cochina política también es decisiva en la vida y la muerte de miles de personas en todo el planeta. Helen Mirren se luce como la curtida comandante Powell que conduce la operación. Caso curioso el de la galardonada estrella británica: excelsa y veterana, lleva un rol en una cinta de suspenso, como una antiheroína de acción. Afortunadamente el cine todavía tiene espacio para darle roles alejados del cliché asociado a la edad, como abuela cariñosa o refinada damisela. ‘Enemigo invisible’ es una interesante propuesta que refleja los temores actuales de la comunidad global sobre el terrorismo, y la manera correcta o equivocada en que es combatido.

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