Torres Bodet, el digno diplomático ante la UNESCO

jueves, 23 de junio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Para rendir homenaje a los intelectuales, artistas, científicos y diplomáticos mexicanos que apoyaron la creación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el pasado 14 de junio se inauguró en la Estación Pino Suárez de la Línea 2 del Metro la exposición fotográfica México y la Unesco: 70 años de relación. Integrada por 43 fotografías históricas y textos que dan cuenta de la relación entre el gobierno mexicano y el organismo internacional, la exposición resume las aportaciones hechas por México “entre las cuales destaca la presentación del primer proyecto dedicado a una protección mundial de lugares de valor para toda la humanidad, y que se convertiría en el germen de la Convención de Patrimonio Mundial de 1972”, informa la Unesco. Tiene una relevancia especial la figura del poeta, diplomático y dos veces titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Jaime Torres Bodet, único latinoamericano en la historia que ha desempeñado el cargo de director Unesco, donde estuvo entre 1948 y 1952 y a la cual renunció por estar en desacuerdo con una disminución presupuestal que --consideró entonces-- no ayudaba en las labores del organismo de construir la paz (uno de los propósitos para los cuales fue fundada). En la Enciclopedia de la Literatura en México (www.elem.mx) se cuenta el suceso: “Jaime Torres Bodet tendría en sus manos los destinos de una organización tan importante por sus objetivos, pero tan poco apoyada por las Naciones Unidas. Grandes expectativas animaban el espíritu del poeta y pensador. Sin embargo, las decepciones no se hicieron esperar; más interesados en fortalecer sus arsenales bélicos que en ocuparse formalmente de la educación y la cultura de sus pueblos, los representantes de las naciones agrupadas en torno a la Unesco escatimaron los recursos al máximo. “Torres Bodet, abrumado, intentó dimitir en 1950; entonces la renuncia no le fue admitida. A pesar de las promesas y la palabra empeñada, la situación siguió siendo la misma, por lo que, finalmente, cansado de las constantes negativas para apoyar los proyectos, el estadista mexicano no tuvo más remedio que abandonar la empresa dos años más tarde”. Poeta, narrador y ensayista, Torres Bodet inició su labor en la administración pública en la Escuela Nacional Preparatoria, donde se desempeñó como secretario. Posteriormente, fue secretario particular del entonces rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) José Vasconcelos. Ingresó a la diplomacia mexicana invitado por Genaro Estrada, entonces subsecretario de Relaciones Exteriores, quien le sugirió concursar por una plaza en el cuerpo consular. Así fue como se inició en España bajo las órdenes del también poeta Enrique González Martínez. Le tocó estar en varias legaciones y dejar Bélgica en plena Segunda Guerra Mundial. En 1941 ocupó el cargo que había tenido Genaro Estrada y de 1946 a 1948 fue secretario de Relaciones Exteriores. En la exposición fotográfica se pueden ver diversas imágenes de Torres Bodet: Al lado del presidente Miguel Alemán durante la inauguración del Centro Regional de Educación Fundamental para América Latina en Pátzcuaro, Michoacán, o frente al edificio de la Unesco en París y en una de sus conferencias. Hay también un reconocimiento a Paula Alegría, primera embajadora mexicana de carrera en el organismo. Inició su trayectoria al encabezar a la Delegación Mexicana que asistió a la Quinta Conferencia General de la Unesco, celebrada en Florencia en 1950. “Se trata de una imagen distintiva sobre la importancia que México y la Unesco le han dado desde sus orígenes a la participación de la mujer en los más altos foros de las relaciones internacionales y la cultura”, destaca sobre una de las fotografías, la organización mundial. La muestra puede visitarse hasta el próximo 14 de agosto en la estación del Metro Pino Suárez y se espera que sea vista por más de 7 millones de usuarios.

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