La máquina de la soledad

viernes, 15 de julio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- ¿Cuándo fue la última vez que alguien recibió una carta personal escrita a mano en papel enviada a través del correo postal por el remitente? La pieza La máquina de la soledad trae al presente esa práctica romántica de cartearse que mantenía pasiones a finales del siglo XIX a partir de la historia real de la pareja de Elisa y Manuel de la ciudad de San Luis Potosí de aquella época. Los actores Shaday Larios y Jomi Oligor relatan que en un recorrido por el legendario mercado de La Lagunilla, donde la posibilidad de encontrar objetos con historia es muy alta, adquirieron una maleta antigua que contenía las cartas originales de esos amantes enviadas entre sí a lo largo de un año en 1890. Ese hallazgo inesperado en la Ciudad de México, de acuerdo con la anécdota de Larios y Oligor, fue el detonador para desarrollar la puesta en escena alrededor de la carta como documento. El material escrito contenido en la maleta revelaba la dedicación de los enamorados para la escritura, el cuidado de la presentación de sus cartas, así como el espacio físico dentro de sus casas destinado a dicha práctica, y el mueble idóneo con las dimensiones espaciales para hojas, tintas y archivo de cartas. De acuerdo con las interpretaciones realizadas por los actores, el paquete de cartas que adquirió en aquel barrio histórico muestra las convenciones sociales del cortejo establecidas por la familia de Elisa, como la prohibición del intercambio verbal entre ella y Manuel durante sus encuentros, regla que los condujo a escribirse y enviarse cartas para generar intimidad. La escenificación de todos esos descubrimientos materiales, personales y culturales recurre al uso de maquetas para recrear la historia de Elisa y Manuel en San Luis Potosí, en el siglo XIX, a la par de proyecciones amplificadas de las miniaturas de las maquetas conocidas hoy día como microscopía. La propuesta no acaba allí, en el relato sobre aquellos amantes potosinos y su manera de comunicarse; aborda también una investigación de campo dentro de la comunidad de los carteros de esta ciudad localizada en la colonia Obrera. Los actores participaron en la fiesta nacional del día del cartero, que se realiza anualmente el 12 de noviembre (esta fecha fue oficializada en México en 1931). Hicieron acopio de historias de casos excéntricos de carteros que son compartidos con el público usando también la representación microscópica. Asimismo, acudieron a la aun existente zona de escribanos de la Plaza Santo Domingo del Centro Histórico, donde ampliaron la noción de la escritura asociada ahí a los oficios de la transcripción y la traducción hoy prácticamente en desuso. Integraron a la escena las reflexiones personales de tres legendarios escribanos sobre su servicio público en la ciudad. La pieza escénica está atravesada por la arqueología y la etnografía para construirse. A lo largo de su desarrollo ha impactado en las comunidades con las que se involucró: el vecindario de Manuel y Elisa en San Luis Potosí, la comunidad de carteros, y la escribanía de la Ciudad de México, al reconocerles la importancia de sus servicios en la vida de la gente. La obra develó una placa conmemorativa por 100 presentaciones el pasado 9 del mes en el teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque, foro donde estará en cartelera hasta el 17. Ha sido programada los días 21, 22 y 23 de julio como propuesta teatral contemporánea dentro de las actividades escénicas que el Centro Nacional de Información, Documentación e Investigación Teatral Rodolfo Usigli (Citru) organiza en el Centro Nacional de las Artes, con motivo de su 35 aniversario como institución pública federal especializada en el arte teatral.

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