Fischli y Weiss en el Museo Jumex

jueves, 28 de julio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Un gran acierto tuvo el Museo Jumex al traer a la Ciudad de México una selección de la muestra de los artistas Peter Fischli y David Weiss que se presentó, a principios de este año, en el Museo Guggenheim de Nueva York. Fascinantes por el inteligente y cariñoso humor que sustenta la diversidad de sus creaciones, el famoso dúo de nacionalidad suiza comprueba que, a pesar de la banalidad del arte-espectáculo que tanto se promueve en la actualidad –como Kapoor en el Museo Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional Autónoma de México–, todavía se pueden encontrar creaciones que activan el pensamiento al mismo tiempo que alegran la cotidianidad. Creadores de una poética conceptual que se distingue por la conversión de entornos, objetos, alimentos y referencias culturales comunes en circunstancias sorpresivas y desconcertantes, Peter Fischli (1952) y David Weiss (1946-2012) estructuraron su propuesta confrontando dimensiones opuestas, entre ellas la ficción y la realidad, el equilibrio y la inestabilidad, lo profundo y lo banal. Interesados en desarrollar un arte que formulara preguntas a través del simple contacto visual, los artistas incursionaron en territorios cognitivos de la filosofía, la antropología, la física, la físico-química y la cultura popular de su tierra, generando cuestionamientos que se concentran en las narrativas de sus imágenes y objetos. Originales e ingenuamente insolentes desde el inicio de su trayectoria, en 1979 se dieron a conocer con una serie de testimonios fotográficos que, con el título de Serie salchicha, registra la transfiguración de los típicos embutidos para desayuno y merienda de la cultura suizo-germana, en lúdicos escenarios cotidianos como una tienda de alfombras o un accidente urbano. Posteriormente, en 1981, iniciaron su espléndida serie de cientos de pequeñas esculturas en arcilla cruda en la que, a manera de viñetas, abordan con escenas breves opuestos tan comunes como lo pequeño y lo grande, lo chistoso y lo tonto, lo real y lo ficticio posible como el cansancio que invadió a los padres de Einstein después de concebirlo. En 1987 despuntaron con el filme El curso de las cosas que presentaron en la relevante Documenta de Kasel; producido como una cadena de reacciones en la que cubetas, llantas, escaleras y botellas se convierten en protagonistas que provocan explosiones y movimientos; el filme sorprende todavía por la atracción que genera en los espectadores. Irreverentes ante las tendencias de moda postconceptual noventera, en 1994 destacaron con la alteración del sentido del objeto encontrado: en la galería Sonnabend de Nueva York emplazaron una instalación con objetos que parecían encontrados en un taller de artista, pero que en realidad estaban esculpidos en poliuretano y pintados con un pulcro hiperrealismo. Organizada y curada en su origen por el personal del Guggenheim, la muestra Cómo trabajar mejor presenta una excelente panorámica de la obra realizada por este dúo de 1979 a 2012, año en que murió Weiss. Sin embargo, como experiencia museística, la versión mexicana se impone por su mediocridad. Además de la oscuridad de algunas salas, el trato amenazante de los custodios, principalmente en la sala de las esculturas en cerámica, evidencia que el Museo Jumex desconfía de la educación del público mexicano.

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