¿Por qué defender el patrimonio de la Ciudad de México?

sábado, 9 de julio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El poeta y narrador José Emilio Pacheco (30 de junio de 1939-26 de enero de 2014) se ocupó en incontables ocasiones de escribir acerca de la degradación de la Ciudad de México, cuya supervivencia va más allá de la preservación aislada de determinados edificios, monumentos o espacios públicos, olvidándose de los entornos. Se trata de reflexionar acerca de qué tipo de ciudad se quiere, y de tomar en cuenta, la memoria, la historia, los valores artísticos, la identidad. Se desprende así de algunas de las intervenciones y debates que se tuvieron durante la mesa “Autenticidad e integridad en los paisajes urbanos históricos”, realizada hace un par de semanas en el Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Hace más de treinta años Pacheco fue elocuente al respecto en su Inventario en el semanario Proceso, del 6 de marzo de 1982, titulado “La prisionera de Notre-Dame”, en el cual, a partir del suicidio de Antonieta Rivas Mercado, señala la pérdida de referentes urbanos. Dice el poeta: “En su incesante destrucción la Ciudad de México borra toda escenografía para la memoria. Aquí es inútil buscar la mayor parte de los sitios en que transcurrió la relación de amor más intensa y más trágica de nuestra literatura. París, en cambio, permite reconstruir casi inalterado el camino probable que ella siguió aquel miércoles 11 de febrero de 1931. Al salir del hotel en la place de la Sorbonne, fue por la rue des Ecoles hasta la rue Saint Jacques. Cruzó el Petit Point para llegar a la Ile de la Cité. Entró en esa catedral que la luz filtrada por los vitrales parece suspender en la edad media. Tomó asiento frente al crucifijo de uno de los altares, sacó la pistola Colt que había acompañado a Vasconcelos durante la campaña de 1929, y se disparó al corazón. El suicidio de Antonieta Rivas Mercado fue el fin del sueño vasconcelista y el epílogo de la gran etapa artística y literaria mexicana que había empezado diez años atrás cuando Vasconcelos llegó a la Secretaría de Educación Pública…” El director de Patrimonio Mundial del INAH, Francisco López Morales, recordó durante la mesa, celebrada en el Castillo de Chapultepec, el “importantísimo” movimiento que en 1993 realizó el historiador Silvio Zavala (1909-2014) en pro de la conservación del Paseo de la Reforma. Recomendó leer o volver a leer el libro En defensa del Paseo de la Reforma que el también abogado yucateco publicó aquel año. Y comentó que el arquitecto Ramón Bonfil, quien entonces restauraba la Columna de la Independencia, hizo una mención al volumen, ante la prensa: “La altura de la Columna (de la Independencia) que en algún tiempo se distinguía en el paisaje urbano, ha perdido importancia a medida que los edificios que se construyen en el Paseo de la Reforma tienen más altura.” De eso hace ya 24 años, subrayó López Morales. El abogado Ernesto Becerril, secretario del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) México, mostró en la misma reunión la vertiginosa transformación de la emblemática avenida, trazada en el siglo XIX, a través de diversas fotografías. ¿Por qué es tan importante defenderla ante la construcción de cada vez más elevadas torres o ante la posibilidad de que el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera construya la línea del Metrobús 7 y termine de transformar su rostro para siempre? López Morales leyó una frase del arquitecto Enrique del Moral, uno de los creadores de Ciudad Universitaria, a quien se le llamaba “el gringo del Moral” --recordó con ironía--: “Advierte que debemos preocuparnos de los ambientes urbanistas (él decía así, pero desde luego es el paisaje urbano histórico) que enmarcan los monumentos. La alteración de uno solo de los elementos constitutivos de un conjunto monumental, rompe el encanto, la armonía y el equilibrio existentes. La inserción de una unidad nueva, discordante, deja invalidados al resto de los elementos integrantes del conjunto.” “A mí me parece que es como premonitorio, con una claridad pasmosa”, dijo López Morales para enfatizar lo expresado por Del Moral y pidió que la frase, “que no tiene desperdicio”, se incluyera en los resolutivos de la reunión en Chapultepec.” Como se ha señalado es elemental la conservación de los elementos históricos, la armonía, y demás, pero también considerar que la conservación, evitar que se sigan construyendo enormes torres por diversos puntos de la ciudad y el Metrobús Reforma, tiene que ver también con evaluar la dotación de agua, las salidas de drenaje, la oferta de estacionamientos, de transporte público eficaz y seguro (el Metrobús ya demostró que no lo es), en suma con la viabilidad de la urbe, que históricamente padece además de hundimientos diferenciales y riesgos ante sismos de gran intensidad. La Ciudad de México, enfrenta muchos de los problemas que son comunes a las ciudades lationoamericanas, según la descripción, de Enrique Cabrero Mendoza, coordinador del libro Ciudades mexicanas. Desafíos en concierto (Conaculta-FCE): “…Se trata de urbes que han acumulado durante muchas décadas demandas insatisfechas, rezagos no atendidos y que, al mismo tiempo, enfrentan nuevos retos, nuevos requerimientos y dinámicas poblacionales y sociales inéditas. Metrópolis que ya viven los costos económicos, sociales y ambientales de la globalidad, sin gozar todavía de los beneficios en el bienestar y en la calidad de vida que ésta podría brindarles. Hoy por hoy, muchas de las ciudades latinoamericanas son lugares marcados por la segregación, la contradicción económica, la degradación urbana y el deterioro ambiental.” Y hay que agregar el deterioro del patrimonio artístico e histórico. Pedir su protección no es ser retrógrada, pues no se trata de detenerse en el tiempo, sino de reflexionar sobre el tipo de ciudad que se quiere y extender los beneficios de manera equitativa a la población. Como dice Cabrero Mendoza: “…la ciudad contemporánea está llamada a ser un factor de promoción de la cohesión social, el espacio desde donde se visualice un proyecto de futuro y donde la diversidad social y cultural permita el equilibrio y la sostenibilidad a largo plazo.”

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