El muralismo sigue vigente y debe enseñarse en México, coinciden artistas

viernes, 5 de agosto de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En el último día del segundo Foro Internacional de Muralismo, que se realizó en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), artistas coincidieron en que el muralismo está más vigente que nunca. Con el lema de este año “Los muralismos: apropiación y reconfiguración del espacio”, el jueves y el viernes se reunió una veintena de artistas nacionales y extranjeros, y expertos en restauración de distintos murales del siglo XX, para celebrar la segunda edición del foro que se realizó en el Aula Magna José Vasconcelos del Cenart. En la mesa que abrió hoy “La metáfora renovada”, los pintores Eliseo Mijangos, Jorge Tanamachi y Juan Manuel Villa Castellanos compartieron sus experiencias durante el proceso creativo de sus obras, al tiempo en que coincidieron que el mural debe ser cobijado por las instituciones y que aún sigue vigente. Mijangos, por ejemplo, consideró necesario impartir cursos y talleres en los que se aborde la pintura mural, ya que en las escuelas de arte no existen clases de técnicas de ese tipo de pintura, a pesar de la gran tradición que tiene nuestro país en el muralismo con grandes exponentes como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, considerados los tres grandes de la técnica. Recordó que junto con el Encuentro Internacional de Pintura Mural, que inició en 2008 en Guanajuato, se comenzaron a impartir cursos para el rescate de las técnicas tradicionales del muralismo, y que a pesar de no ser difundidas han tenido éxito, y como prueba mencionó la obra Alegoría de México, que fue donada en 2015 a la ciudad de Quito, en Ecuador, y en la cual participaron desde artistas plásticos, estudiantes de arte y grafiteros hasta médicos, herreros y amas de casa. Por su parte, Jorge Tanamachi destacó al mural como arte monumental y elemento social, pues “muchos piensan que ya pasó de moda y se necesita algo más nuevo, colorido, con técnicas más novedosas cuando se trata de una tradición que tiene que ver con nuestra identidad y emociones, que señala de dónde venimos y quiénes somos”. Y que si bien tiene ciertas similitudes con el grafiti, por ser intervenciones monumentales, lo que hace la diferencia es el compromiso social que implica un mural. “Lo más importante es que el mural escucha a la arquitectura y debe responder a ella”, según dijo Tanamachi. Finalmente, Juan Manuel Villa reconoció que actualmente existe una falta de apoyo, no sólo para fomentar la creación de murales, sino para conservar en óptimas condiciones los existentes, y comparó a los muralistas con “alquimistas”, como artistas informados sobre el quehacer político y social del país. El foro tuvo seis mesas, en dos días, con los temas “Los protagonistas”, “Constructores hegemónicos”, “Apropiaciones”, “La metáfora renovada”, “Desbordamientos” y “Patrimonio y práctica transdisciplinaria”.

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