El retorno de Gael García

viernes, 5 de agosto de 2016
Me estás matando Susana, libre adaptación fílmica de Roberto Sneider a la novela de José Agustín Ciudades desiertas (1982), marca el regreso tras seis años de ausencia en el cine mexicano de Gael García Bernal, quien estelariza esta comedia como Eligio, papel equivalente a “nuestro Otelo moderno”, según afirma el camaleónico actor tapatío. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Gael García Bernal reconoce que se encuentra en un momento en el cual le encanta y disfruta ser actor. Tras obtener en este año un Globo de Oro por su papel en la serie estadunidense Mozart in the jungle y luego el buen recibimiento en el Festival de Cannes de Neruda (filme dirigido por el chileno Pablo Larráin) donde actúa, el también productor y director ocupará desde el próximo 19 de agosto las pantallas del cine nacional interpretando a un actor mexicano en Me estás matando Susana, la tercera cinta de Roberto Sneider basada en la novela Ciudades desiertas, de José Agustín. Con este largometraje, que distribuirá Videocine, García Bernal retorna a nuestro cine; la última vez que participó en una película mexicana fue en Rudo y cursi (2008), de Carlos Cuarón, junto con Diego Luna. En entrevista con Proceso resalta que decidió intervenir en Me estás matando Susana por la importancia de la novela, que creó el escritor de la llamada “literatura de la onda” hacia 1982. “Además, el personaje es fascinante, se llama Eligio, quien es un actor mexicano. Sentí que es de esas oportunidades que rara vez llegan de intentar interpretar a un personaje tan mitológico para los que crecimos en los ochenta. “Es nuestro Otelo moderno, quien haya leído la novela encuentra muchas referencias en común en Eligio las cuales son fascinantes, sobre todo con las situaciones y el humor que maneja José Agustín. ¡Es increible la novela!, en parte divertida, y a la vez con la profundidad para reflexionar.” Ve muy cercano a Eligio con su vida: “He hecho personajes de diferentes partes del mundo que son muy distintos, muy alejados de cómo soy, y con este personaje existen muchas cosas en común partiendo del hecho de que es un actor en México. Yo crecí en ese ambiente, mis padres son actores.” Valora la versión que el cineasta Roberto Sneider logró del libro: “Son interesantes las interpretaciones que uno hace de la novela y el punto de vista que ofrece Roberto Sneider en torno a esa historia de José Agustín. Este largometraje es otro punto de vista. También está padre que se aleje de la novela. La película es otra cosa, otro el color y otro el momento. El volumen fue escrito en los años ochenta y Sneider sitúa el largometraje en la época actual, utiliza un celular y el internet que no había en los ochenta.” –¿Tuvo contacto con el escritor José Agustín por su personaje? –No mucho, porque los mismos autores saben que el filme se convertiría en algo distinto. Creo que es imposible realizar en el cine un retrato fiel de lo que un autor plantea en un libro, es complicado e imposible. La literatura no puede contar lo que el cine puede relatar y el cine no puede narrar lo que la literatura puede contar. Eso ya cambia el juego completamente. Pero sí hubo cercanía con él, y le causaba mucha curiosidad e interés ver quiénes podían ser los actores y cómo podía ser el juego. La trama se centra en Eligio, actor que vive en la Ciudad de México con su esposa Susana (interpretada por la española Verónica Echegui), quien es escritora. Esta pareja de creadores lleva varios años juntos, pero la monotonía ha invadido su relación, aunque Eligio cree que todo va bien –a pesar de echarse unas canas al aire de vez en cuando–, hasta que un día regresa a casa y no encuentra rastro alguno de Susana, ni de sus pertenencias. Desesperado, empieza a buscarla en todos lados y por último, recurre al internet y descubre que ella ganó una beca de creación literaria en la Universidad de Iowa, Estados Unidos. Eligio toma sus ahorros y viaja para traerla de regreso, pero descubre que ella se trata de alejar de él. No obstante, el filme recupera los temas esenciales de Ciudades desiertas como la liberación femenina, las diferencias interculturales y la postura del mexicano ante las relaciones de pareja (para el prólogo del libro Elena Poniatowska escribió: “Es la primera novela verdaderamente antimachista escrita en México…un altar en el que José Agustín eleva a la mujer, le reconoce su libertad y su espacio creador”). Interpretar vidas ajenas García Bernal ha recreado personajes en cintas de Argentina, Bolivia, Brasil, España, Estados Unidos, Francia, Chile y México. Seis de ellas han sido nominadas al Óscar. Eligio pertenece a un relato con humor: Me estás matando Susana es una comedia, mientras que Neruda –aún sin estrenarse en México–, Gael García Bernal es el policía Óscar Peluchonneau, designado en 1948 por Gabriel González Videla, entonces presidente de Chile, para perseguir al poeta Pablo Neruda para encarcelarlo. –¿Cómo logra papeles tan contrarios? –Esa es la gloria y la oportunidad de ser actor. Es la vida que a la larga uno va logrando, desarrollando, al interpretar varias vidas. Los escritores son los mejores en crear heterónimos y personajes ficticios, la otredad existe en la literatura y los actores logramos poder vivirla en determinados momentos con intensidad, y uno aprende de cada personaje. “Se deja un cacho de páncreas y de hígado en cada uno. A final de cuentas uno termina perteneciendo a esa película, más que la película perteneciéndole a uno. Es lo bonito de esta carrera. Además, estoy en un momento en el cual estoy feliz de ser actor. Me encanta poder actuar, me divierto, me gusta el juego y me siento un privilegiado, un afortunado.” –Se encuentra en un buen momento, ¿no?, pero ya como celebridad se habla demasiado sobre usted… En días pasados se difundió por Facebook y Twitter que había fallecido, una broma que se convirtió en viral. –Eso siempre va a surgir… Es que dicen tanto de uno, que ya ni me entero. Pero a final de cuentas la sensación de poder actuar, así sea para un público gigantesco o para dieciséis personas, se me hace que es una de las cosas más maravillosas. Me da mucha fuerza. Me gusta por lo que se logra. “Ante nuestra corta existencia o de la desolación de nuestro desamparo que puede surgir por situaciones sociales o políticas, la respuesta es seguir escribiendo y seguir actuando, seguir rodando películas o seguir pintando, escribir, componer música, montar teatro, en fin, seguir haciendo cosas creativas porque es lo único que genera vida, que genera porvenir.” Expresa dolor por la violencia que aqueja a México: “Todo lo malo que pasa en el país es tremendo. Han sucedido tantas cosas… Por ejemplo, lo de Nochixtlán, Oaxaca, con la situación de los maestros, es una de las tantas consecuencias que tiene este alto nivel de sofisticación gubernamental. Tenemos un sistema de gobierno que es completamente anacrónico a lo que la sociedad hoy necesita, no se establece una narrativa de futuro prometedora.” Así termina: “La realidad es bastante desoladora en cuestión de justicia, impunidad, y corrupción.”

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