'Cuentos eróticos africanos”: una delicia

martes, 13 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Teatro-Bar El Vicio es una de las banderas del cabaret del siglo XXI en esta capital. Un espacio de empoderamiento femenino iniciado por Jesusa Rodríguez y las Reinas Chulas que alberga en sus noches teatro de crítica, mezclado con el humor que tanta faltahace en estos tiempos de desgracias nacionales. Ahí, los martes de septiembre a las 21:30 (Madrid 13, colonia El Carmen, Coyoacán) se presenta una obra imperdible: Cuentos eróticos africanos, basada en El Decamerón Negro, relatos africanos recopilados por el antropólogo alemán Leo Frobenius. Distribuido en mesitas, el público es sorprendido por un hombre fornido (Arim Quinto), con el pecho descubierto y la cara pintada de colores, que entra firme y escandaloso al escenario, tocando un tambor que se vuelve maravillosamente seductor. Entonces irrumpen cuatro sensuales mujeres con ropas y collares africanos que bailan al compás. La introducción nos lleva de golpe a tierras lejanas, con colores ocres en la piel y en la escena. La puesta, dirigida por Jesús Martínez y Marisol Castillo, muestra tres historiascon el tema común de la sexualidad. La primera, Leyenda de las Amazonas II, cuenta la creación de la especie humana; la segunda, Un hombre cuyo oficio es el amor o Nsani, es la travesía de tres hermanos, uno de los cualestrabaja dando placer a las mujeres, y la tercera, Las hijas de Aguelida, trata de dos hermanas deseosas de tener relaciones. El elenco, conformado por Amanda Domínguez o Cecilia de los Santos (alternando), Marina Vera, Marisol Castillo y Talia Loaria, logra representar a, por lo menos, quince personajes. Lo más interesante es que dentro de la misma narración los personajes no están relacionados con una de ellas en especial, sino que fluyen y cambian de cuerpocomo la historia lo va necesitando. Gracias a sus maravillosas actuaciones, con claros cambios de voz y gestualidad, le dan un dinamismo único, y permite identificar al personaje que está siendo creado frente a nuestros ojos. A partir del segundo relato el concepto se vuelve un tanto confuso, ya que se inserta en el medio de los otros dos (con todo lo que conlleva una estética africana) saliendo de esta idea. Se integra música grabada de jazz occidental de los años veinte, y los vestuarios son pantalones de vestir y chalecos, complementados con pareos que cubren el cabello de las actrices. El público deja soltar, a veces, risas nerviosas y otras sinceras carcajadas, en una sociedad reprimida donde el sexo (en especial la sexualidad de las mujeres) es un tema tabú. La obrarompe ideas preconcebidas. Dinámica, preciosa en su estética, inteligentey divertida, nos adentra en el misterio del continente africano, aquel que en ocasiones simplificamos con estereotipos baratos. Es el mismo que en sus relatos muestra a las mujeres como seres que ejercen su sexualidad de forma libre y sin prejuicios, contrario a las costumbres actuales de nuestra sociedad. El aplaudido montaje se ha presentado ya en diversas partes del país, como San Luis Potosí, Pachuca, y Xalapa, y ha tenido temporadas previas en otros recintos de la Ciudad de México.

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