La creación se basa en la superación, no en el éxito: Laurie Anderson en la UNAM

jueves, 22 de septiembre de 2016
La siguiente crónica sobre la conferencia de la cantante, bailarina, escritora, pintora y fotógrafa vanguardista Laurie Anderson en la UNAM, la mañana del 20 de septiembre inaugurando la Cátedra Max Aub, fue solicitada a Iris Bringas para nuestros lectores de la agencia noticiosa Apro. CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La artista conceptual multimedia Laurie Anderson, estuvo en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la UNAM, el martes 20 de septiembre, por la mañana, para ofrecer una conferencia, como parte de la inauguración de la Cátedra Max Aub en Arte y Tecnología. Bajo un pomposo preámbulo académico, dentro del cual, según boletín de prensa se suponía que ella estaría acompañada de la poetisa mexicana Rocío Cerón, ésta sólo hizo una presentación aduladora e innecesaria para dar entrada a Laurie Anderson al escenario. Nacida el 5 de junio de 1947 en Illinois, la también violinista, poetisa, performer y artista experimental Laurie Phillips Anderson estuvo casada con el rockero neoyorquino Lou Reed, de Velvet Underground, fallecido el 27 de octubre de 2013. Escultora, desde 1973 condujo su creatividad hacia ámbitos de música con Tiempos de Joseph Stalin en la Brooklyn Academy of Music, espectáculo audiovisual de 12 horas. Para 1999 llevó a escena Canciones e historia de Moby Dick, inspirado en la novela de Herman Meville, y en 2001 publicó su disco Life On A String (La cuerda de la vida) tras seis de silencio en los estudios de grabación. Otro de los trabajos innovadores de Laurie fue el celebrado Puppet Motel (Motel de las marionetas), CD-ROM para la empresa Voyager, en el que las palabras se convierten en humo, los 33 cuartos interactivos emiten sonidos y el tiempo viaja hacia adelante o al pasado. Laurie en la UNAM Esta vez, Laurie Anderson dio a conocer una mirada detrás de los espectáculos que presenta, sus discos multimedia y videos de lo más conocido de ella, como Oh Superman. Comentó que hasta la fecha ha sido la única y primera artista residente en la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio), por extraño que parezca, para diseñar la visión artística de las investigaciones ahí pese a “no saber qué era lo que debía hacer un artista en dicho lugar”. Dijo que pronto comenzó a comprender que algunas imágenes eran puestas en colores “nada reales y sin motivo” aparente con la justificación de que “eso creían en la NASA que le gustaría ver a las personas”, refiriéndose a las fotos con coloraciones rosa a las estrellas en expansión, por ejemplo. Desde ese lugar, explicó, ella trató de traducir las formas y los colores más fieles a lo que científicamente podría ser la realidad y justo cuando comenzaba a entender su trabajo en dicha institución, fue despedida, debido a que el parlamento pensó que no tenía nada qué hacer un artista allí, “ganando dinero de los impuestos de los estadunidenses”. Tal tipo de actividades, manifestó la artista, “son necesarias, el trabajo de los científicos y el de los artistas es muy similar, ambos crean cosas para comprender el mundo, ambos son productivos”. Otra anécdota que contó Laurie Anderson fue acerca de su idea de presentar un espectáculo donde hicieran estatuas gigantes de 13 presos sentados en enormes tronos, colocados de manera ceremonial alrededor de una sala “y sobre esas estatuas, se proyectarían imágenes y videos”.  Bastó que mandara su propuesta a los realizadores, para que recibiera una llamada de altos mandos del parlamento estadunidense, advirtiéndole que “no haría tal espectáculo”; entonces ella cambió su propuesta por “algo quizá un poco más metafórico”. A final de cuentas, admitió, la creación a través de su trayectoria está basada en la superación y no del éxito, sino del fracaso y a veces, de la frustración. La artista expresó en su charla autobiográfica que no se necesitan grandes medios ni enormes capacidades económicas para expresar con tecnología y ciencia, “basta con mirar, escuchar y ser atento, así todo es mucho más sencillo”. Mostró en imágenes sus croquis de producción de ideas, como el sonido de una silla rota, que fue una de sus propuestas para hacer música; las fotografías del diseño de sus violines y sus historias: “Las formas creativas y sensibles están en los sentidos y esos no tienen precio. Un día recibí la llamada de un empresario muy rico de una cadena hotelera que quería que diseñara el arte de todos sus lobbies (vestíbulos). En uno de ellos él quería que el espacio se viera más grande, entonces yo comenté que parte de esa sensación podía lograrse con sólo generar un ambiente auditivo y acústico. “Por ejemplo, los espacios grandes se caracterizan porque la dispersión del ruido corre más lenta, se escucha una reverberación mayor y eso nos da la sensación de una espacialidad más amplia con sólo estar dentro.” Su cátedra vivencial permitió a los asistentes apreciar los avances científicos a través de la trayectoria de una creadora del siglo XX transmutando al siglo XXI con la curiosidad y avidez de una niña. La mosca en la sopa Tras la conferencia inaugural, Laurie Anderson ofreció entrevistas a un par de medios elegidos por los organizadores de Difusión Cultural, TV UNAM y la Universidad Politécnica de Valencia. Pese al carácter académico del espacio y la charla, lo que resultó deslucido en un importante recinto universitario fue la restricción casi policíaca por parte de las personas encargadas de cuidar el acceso a la afamada conferenciante, que no bien, discriminatoriamente, decidieron pasar a camerinos para firma de autógrafos y fotografías a un público al parecer seleccionado por influencias nacidas de la improvisación y al calor del momento, dejaron a un lado a músicos especializados. “Trump es un enfermo mental”, declaró tras bambalinas. Posteriormente, Laurie Anderson se reuniría en una comida con algunos estudiantes de la UNAM. Cabe destacar que ella ha sido también una activista social que en la actualidad posee un proyecto en la ONU llamado For Her (“Para ella”) en apoyo a las mujeres. El primer concierto que ofreció en nuestro país data de diciembre de 2002 cuando fue entrevistada por Roberto Ponce para Proceso. ¿Cómo afecta el mundo onírico de Laurie Anderson a su arte del performance? Para ella, los sueños abren puertas hacia cosas de las que quizá tenga miedo. No son visiones de perfección, sino un camino para entender sus temores. --¿Cuál es su idea del performance perfecto? --¿Un performance perfecto? --pregunta con sorpresa, y rápido contesta, igual de admirada: --¿Sabe? Creo que es cuando entablo una verdadera comunicación con mi público. Algunas veces puede suceder que el performance técnicamente no sea tan tan perfecto; pero siento que fue muy bueno porque la gente lo entendió. “Realmente no me interesa hacer lo que se dice un performance perfecto, sino comunicarme con el público. En ocasiones, si algo sale mal o si resulta algo idiosincrático o un tanto extraño, muchas veces el resultado es mejor que cuando todo va bien y pareciera que he logrado el show perfecto”. --¿Cuál considera que es la relación entre la alta tecnología y el arte? --Honestamente pienso en la tecnología como un medio, un instrumento del arte y del conocimiento. Sé que mucha gente considera que la tecnología hace daño a la humanidad y le tiene pavor; pero así sólo la agigantan más de lo que en verdad es. “La tecnología es meramente un instrumento para mí, no es tan complicada ni tan poderosa como creen muchas personas; de hecho sólo son pedacitos de plástico y metal, así que no intento rendirle demasiado culto”. Fue contratada hace 14 años por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal y la empresa de Orly Beagel, presentándose con su cuarteto: el vocalista Theo Beckmann; Skuli Sverrison al bajo; Ben Woodman en la percusión, y Peter Scherer en el piano. Declaró entonces: “¡Estoy practicando mi español sobre todo en la parte de amor, espero que en México acepten mi acento y pueda dar lo mejor para que entiendan lo que deseo transmitir! Esto sería lo que usted llama el performance perfecto”. En noviembre de 2011 regresó a México presentando Delusión

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