Cronista Abelardo Ahumada publica "Camino de Miraflores", su cuarta novela histórica

viernes, 23 de septiembre de 2016
COLIMA, Col. (apro).- El escritor Abelardo Ahumada, cronista de esta ciudad, publicó su cuarta novela histórica, Camino de Miraflores, en la que aborda algunos de los más relevantes acontecimientos de la época de la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa en el estado de Colima, durante la segunda mitad del siglo XIX. El personaje central de esta obra, que será presentada próximamente, es Ramón de la Vega, empresario, precursor del periodismo, inspector general de educación, jefe político del territorio de Colima, diputado federal, presidente de la Primera Legislatura estatal y gobernador del estado, a quien le correspondió recibir a Benito Juárez durante su presidencia itinerante. En su libro, Abelardo Ahumada recrea una travesía efectuada en 1880 por De la Vega, cuando recibió el nombramiento como inspector general de educación, quien a lomo de caballo —todavía no llegaba el ferrocarril a Colima— recorrió todo el estado con el propósito de verificar las condiciones en que se encontraba la infraestructura educativa. Publicada bajo el sello colimense Puertabierta Editores, la novela es narrada a dos voces, entre el autor y el protagonista. “Valiéndome de ese viaje, hice que el personaje nos platicara qué fue lo que ocurrió en nuestra región durante la Guerra de Reforma, la Intervención Francesa y el Imperio de Maximiliano, apuntalado todo esto con datos de una investigación que yo había hecho y que también abarca desde luego la perspectiva nacional”, explica el autor. En entrevista, Ahumada refiere que Camino de Miraflores es una obra que casi se vio invitado a escribir después de trabajar en la Secretaría de Educación, los últimos cinco años de su servicio docente, como investigador de la historia de la educación en Colima, y luego surgieron temas colaterales que le parecieron muy importantes. De esa experiencia, dice, surgió su libro La participación de Colima en las luchas por la Independencia, que se presentó el 14 de septiembre de 2010 con motivo del bicentenario del inicio de ese movimiento armado. “Después —añade— hubo otros estímulos intelectuales que despertaron mi curiosidad y ahí fue que me encontré que también en Colima habían acontecido muchos eventos importantes durante la Guerra de Reforma y los siguientes años, lo que dio pie para un estudio muy amplio, de más de dos años, que derivó en una obra que se llama El ciclo de las batallas inútiles, en dos tomos que no he publicado: el primero abarca de la Revolución de Ayutla en 1855 hasta 1861, que es el final de la Guerra de Reforma, y el segundo tomo va desde 1862 con la Intervención Francesa, hasta 1867 con la muerte de Maximiliano, cuando Juárez y su gente retomaron de nuevo la conducción del país”. La idea de este trabajo, cuenta el escritor, “era meramente histórica, pero desafortunadamente hemos visto los historiadores que aquí en Colima hay poca gente que tiene inclinación por la lectura de libros de historia, y al ver que al último secretario de Educación que me tocó le dio flojera publicarme esos libros, decidí darles forma de novela, y fue así como surgió Camino de Miraflores, enriquecida con otros datos que ya había estado trabajando”. —¿Por qué la Secretaría de Educación no publicó este trabajo? —Porque ha tenido al frente individuos que más que a la educación se dedican a la política, esa es la verdad. Entonces, a pesar de que yo era investigador nombrado por ellos, el estímulo de la política hizo que otros proyectos se quedaran parados porque el proyecto de ellos es brincar a “la grande”. —¿Puede decirse que hubo desinterés por motivos políticos? —Sí, no hay otra explicación… en los cinco años que estuve ahí, de 2005 a 2010, sólo me publicaron dos libros: Andares y desandares de los vecinos del siglo XVI y La cara oscura del coloniaje en Colima durante el siglo XVII y XVIII. La Secretaría de Cultura, por su parte, fue quien publicó La participación de Colima en las luchas de Independencia, y eso fue todo. La investigación histórica que sirvió de base para Camino de Miraflores, dice Ahumada, le llevó dos años de investigación y el primer borrador de la novela fue terminado en mayo de 2010. “Lo tuve guardado, dejándolo enfriar, pero no lo saqué antes porque como soy presidente de la asociación de cronistas del estado, me puse a trabajar otros libros colectivos que me tocó coordinar como resultado de los coloquios regionales de crónica, historia y narrativa y descuidé mi propio trabajo”. Sobre la novela resultante, el autor expresa su apreciación personal: “Creo que uno va madurando, que está bien armada; nunca he pretendido ganar premios por lo que escribo, nunca me meto a concursos, pero lo que me estimula es dejar constancia de cosas interesantísimas que han ocurrido en Colima y que se desconocen”. Profesor de educación básica desde la década de los setenta, hubo un momento en que a Abelardo Ahumada el aula le pareció un espacio limitado para transmitir los conocimientos que adquiría a partir de sus constantes lecturas sobre historia de Colima y la región, por lo que empezó a escribir en la prensa local. “A través de la escritura —cuenta— empecé a llegar a más gente, publicando en un periódico, y entonces salió una segunda vocación: no sólo ser profesor, sino profesor-escritor, y he procurado que mis escritos sean sencillos, lo más ameno que se puedan, dirigidos al público general, y cuando en 2001 me nombraron cronista de la ciudad, tuve que pulirme más para compartir la historia de Colima, que está llena de interesantes datos”. Antes de la aparición pública de Camino de Miraflores, Ahumada publicó la novela histórica Colimotzin, basada en el momento en que los colimecas supieron que los españoles habían llegado al territorio de lo que hoy es México, y describe la reacción de los habitantes de esta región ante la llegada de los conquistadores. Aunque esa novela le produjo satisfacción, “la que más me llena el corazón es una que podría ser la segunda parte de Colimotzin, que se llama Las últimas rebeliones, pero aunque ya está terminada, no la he publicado”. Esta última es el relato de la tragedia que vivieron los pueblos originarios de Colima durante el lapso de los primeros diez años de la Conquista, en los que hubo aniquilación, sometimiento, esclavitud y mortandad por las epidemias que trajeron los españoles. Ahumada destaca la importancia de la editorial colimense Puertabierta Editores, sello con el que ya ha publicado otros títulos, que “como su nombre lo dice, nos ha abierto la puerta a muchos que habíamos tenido que andar tocando muchas puertas, casi en plan de limosneros, para que nos publicaran nuestra obra”. Puntualiza: “Desafortunadamente, las instituciones locales que tienen la capacidad de publicar, como la Universidad de Colima, la Secretaría de Educación y la Secretaría de Cultura, se han vuelto muy pichicatas para apoyar a la gente que escribe, es una realidad, y eso lo vivieron antes que nosotros muchas personas. Qué criterio tienen las instituciones para decidir una publicación, no lo sé; tendría que ser la calidad, pero a veces hay rechazo por la forma cómo te comportas periodísticamente; si eres crítico del sistema, con eso estás condenado a que no te publiquen, así de fácil”.