Indigenismo de Mardonio Carballo en 'La raíz doble”

domingo, 25 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El poeta, actor y periodista en náhuatl y español estrena la tercera temporada de La raíz doble en el Canal 22, integrada por 13 capítulos, en los cuales retrata los momentos difíciles por los que atraviesan los pueblos indígenas, sin dejar de lado su cultura, costumbres e identidad. Para ello, Carballo (24 de enero de 1974, Chicontepec, Veracruz) visitó comunidades en Chiapas, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Yucatán. Cuenta en entrevista que la serie antes se llamaba De raíz Luna, que a su vez nació del proyecto radiofónico Las plumas de la serpiente, el cual se transmitía en el programa de Carmen Aristegui en MVS, y por invitación del Canal 22 se transportó a la pantalla chica: “En ese tiempo comenté que me dejaran planearlo, de ir a unas comunidades para traer material para ilustrar los episodios. Y así nació De raíz Luna, el cual empezó una vida propia, se convirtió en un programa de media hora semanal y después le cambiamos el nombre por una cosa de asuntos jurídicos, de asuntos de registro de nombres.” Argumenta por qué escogió La raíz doble: “Tiene que ver con la raíz de México. No queríamos quitarle la palabra raíz que era como un ancla a la anterior etapa, que era De raíz Luna; entonces conservamos la palabra raíz, pero le pusimos La raíz doble por La llama doble, un ensayo de Octavio Paz. Acercar estas dos posibilidades entre lo indígena y la supuesta alta cultura en un canal cultural me parecía básicamente un desafío, y una provocación importante. “Siempre el programa ocurre en una narrativa en castellano y lengua indígena. Creo que somos el acervo televisivo más contemporáneo e importante del país, si juntamos las dos etapas de De raíz Luna y lo que va de La raíz doble. Es un registro audiovisual de los pueblos indígenas vivos, que es de lo que me importa hablar, de los pueblos indígenas de ahora; porque en este país no se habla de ellos, sólo se destacan las zonas arqueológicas y el folclor. Existen festivales --y no voy a decir nombres-- que sólo usufructúan lo indígena. Esta es una serie de tele hecha, producida y conducida por un indígena mexicano, que en este caso soy yo.” Contra la ‘Ley Telecom’ Rememora que le tocó encabezar una lucha “contra el artículo 230 de la Ley Telecom, de las reformas estructurales de Peña Nieto, y argumenta: “Porque prácticamente prohibía el uso de las lenguas indígenas en las radios concesionadas, diciendo que el concesionar es hacer uso del idioma nacional, pero cuando te preguntas cuál es el idioma nacional en este país, ¡simplemente no existe! “A partir de la Ley General de Derechos Lingüísticos las lenguas originarias mexicanas o lenguas indígenas mexicanas son ya aceptadas como lenguas nacionales, entonces era un despropósito, era un retroceso oscurantista.” --De esa lucha, ¿qué fue lo más difícil? --Fue una locura… Cuando empezamos la batalla se cuestionó mi pertenencia a un pueblo indígena para poder tener interés jurídico. Debía demostrar que yo era indígena y que por eso me afectaba un artículo como el 230 de la Ley Telecom. ¡Eso fue terrible!, soy de los indígenas más visibles del país ¡y todavía debía demostrarlo!, no sé cómo le hicieron mis abogados, ese fue trabajo de ellos para poder apelar, o sea, en primera instancia se rechaza bajo ese argumento.” El chiste, añade, es que llegaron a la Suprema Corte de la Nación y en enero pasado se declaró anticonstitucional este artículo, pero el amparo sólo se le daba a Mardonio Carballo. “Había que generar una figura que se llama jurisprudencia, que es con cuatro casos más, similares al mío, que se ampararan y que hicieran todo este recorrido, pero ya con el precedente jurídico de mi caso se podría generar jurisprudencia. El asunto es que hicimos todo un trabajo de cabildeo con diputados y senadores, les llevamos a Alfredo López Austin y a Rocío Casariego para que les hablaran de la importancia de los pueblos y las lenguas indígenas, y de la importancia de la apertura de los medios de comunicación y la sensibilidad política de la clase política de nuestro país con respecto a este tema. Lo terrible es que tenemos un Poder Legislativo que ignora el país en el que vive y hace leyes con la ignorancia, te das cuenta que no saben del tema o que no les interesa.” Detalla: “Es sabido que en este país la visibilidad que hemos logrado los pueblos indígenas es básicamente por nuestro trabajo y por nuestra lucha, por ser parte de un movimiento que va desde muchos frentes, el guerrillero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional hasta los medios de comunicación, como con el proyecto que realizo. Lo terrible de este proceso es que yo me hago consiente de la ignorancia del Poder Legislativo o del grado de desprecio con que se trabaja desde ese Poder Legislativo hacia los pueblos indígenas. Ya lo sabía, pero verlo, comprobarlo es terrible.” Y no se extraña: “Vivimos en un país racista, clasista, para citar a los clásicos contemporáneos, pero esa parte yo creo que fue lo más difícil.” --¿Cómo se siente que logró que ese artículo se declarara anticonstitucional? --En el cabildeo logramos una nueva redacción del artículo y ahora ya dice: Los concesionarios podrán hacer uso de cualquiera de los idiomas nacionales. “Esto me parece un logro sin precedentes en este país, no porque lo haya encabezado yo, pero no conozco otra persona que haya cambiado un artículo, y eso tiene que ver con el impulso que le dimos un grupo de artistas, un grupo de periodistas que nos sumamos a esta causa y, también habrá que decirlo, un grupo de legisladores tanto de la Cámara alta como de la Cámara baja, sensibles al tema, porque les dijimos: “--A ver, te vamos a traer a los expertos para que te digan, pero tú tienes que estar abierto… “A partir de ese impulso fue que logramos cambiarlo, ya no necesitamos crear la figura de la jurisprudencia; cambiamos el artículo y ahora cualquier persona puede hablar en lengua originaria en cualquier medio de comunicación, en cualquier espacio de la radio, porque el artículo 230 originalmente contemplaba el uso de las lenguas originarias solamente en los espacios dedicados en ese medio. Racismo televisivo --¿Y en la televisión qué pasa? --Mucho del racismo y la discriminación se ha hecho vía medios de comunicación, es decir: yo decía que a veces nos sentamos en la sala de nuestra casa para amar la forma en que dicen cuánto nos odian… “Antes incluso, comentaba en la televisión, en la telenovela, que es el clásico melodrama mexicano al que más asistimos, bueno pues ahí hay una especie de un síndrome extraño en el cual te sientas en tu casa para que te digan: ‘Tu color de piel no nos gusta, que tu complexión física no nos gusta, que tu forma de hablar no nos gusta, que tu idioma no nos gusta’.” --Con las plataformas, con las redes, ¿cómo ve la situación de las lenguas indígenas? --Ahí hay un espacio importante, tendríamos que hablar también de la desigualdad. En el 2016 hay pueblos que no cuentan con energía eléctrica, en el 2016 hay pueblos que son monolingües. Deberíamos aprovechar esta coyuntura donde nadie tiene el control, porque después lo van a controlar, ya está Televisa con Blim, o sea, va a ser lo mismo pero en la red, así que habría que aprovechar este momento para cimentar espacios democráticos, importantes desde la red, ahorita es el momento, después va a ser otro espacio económico y de poder similar al de Televisa. Rock y canto cardenche --¿Cuál es el propósito de la nueva temporada La raíz doble, que se proyectará los martes a las 20 horas por 22.1? --Llevamos dos temporadas de La raíz doble y siempre les pongo apellido, la primera etapa se llamó Al otro lado de la música, que tiene que ver con Pink Floyd, mi parte roquera. La mayoría de la gente piensa que cuando eres indígena no te puede gustar el rock y a mí me encanta… “Entonces era un homenaje, y a través de esa metáfora ir en busca de los grupos de música que están haciendo ruido, literal. La segunda temporada fue Vamos a hablar de la esperanza, y ahí se volvió una cosa un poco más intrincada, porque las referencias poéticas eran obvias. “Hay un poema del peruano César Vallejo que se llama Voy a hablar de la esperanza, que es una retahíla de desgracias; pero sólo el título Voy a hablar de la esperanza cambia el tono del poema, y fuimos a buscar en la desgracia procesos, personas, organizaciones que nos comentaran sus logros, a pesar de este México terrible que nos está tocando vivir. Entonces fuimos a buscar procesos de esperanza, desde la música hasta los derechos humanos, retratamos el trabajo de Abel Barrera en Tlachinollan, de Tlapa, Guerrero, en fin. “Este año la temporada, que es la tercera, se llama Insistimos en la esperanza, La raíz doble. E insistimos en la esperanza sobre todo como una construcción, que la esperanza aun casi traicionando la raíz etimológica de la palabra, no espera, sino que crea y construye.” Resalta que los temas son duros: “Fuimos a Acteal, después de 19 años del suceso terrible del 22 de diciembre de 1997, y logramos testimonios terribles de sobrevivientes y también cómo ellos han logrado desde esa trinchera de la fe, de la exigencia de justicia y de la memoria, tener una visión de México desde ese lugar. Traemos el testimonio de una chica que perdió a doce familiares ese día, y ella escapó. Además incluimos el retrato del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas que fue creado por Samuel Ruiz. Y se sigue pidiendo justicia, no es algo que haya pasado. “Igual ofreceremos un asunto de parteras también de Chiapas, que es impresionante su trabajo y ahora se les criminaliza, terminan siendo juzgadas por el hecho del salvar a sus pares. Grabamos a Demián Flores y su espacio de La curtiduría en Oaxaca, donde dota de elementos, a partir de procesos educativos, a chicos indígenas. “Mostraremos otra cosa terrible. En Oaxaca hay una organización que se llama Cepiadet, y ellos dotan, digamos, de herramientas para un juicio sano o un proceso legal sano donde estén involucrados indígenas; tenemos testimonios de una mujer, Adela, que lleva cinco años en la cárcel, la acusan como cómplice de asesinato, ella no sabía por qué la detuvieron, hasta dos años después, tiempo en el que se tardó en aprender español en la prisión. Lleva un proceso larguísimo y Cepiadet la está acompañando. “Y cada año le dedicamos un espació a una parte de la población mexicana que no necesariamente habla lengua indígena, pero que es campesina y está también en un grado de desprotección terrible. Fuimos a Durango, a Sapioriz, y trajimos a los últimos tres intérpretes del canto cardenche, un canto doloroso, campesino. Les hicimos un programa que esperemos deje testimonio de su paso por el mundo, son los últimos tres que andan ahí.” También habrá un episodio del vate maya Isaac Carrillo, “un poeta joven que está haciendo, me parece, nuevos tópicos que no se conocían en las lenguas indígenas”. Continúa con entusiasmo: “También de Oaxaca abordamos un tópico de la telefonía celular comunitaria. En la sierra zapoteca hay un lugar que se llama Santa María Yaviche, donde organizaron una telefonía celular local que conecta a 26 comunidades zapotecas y pagan 36 pesos al mes, ¡nada más para que nos demos una idea de cuánto nos están robando en nuestro pago de telefonía celular!” Preocupado, apunta: “Desde hace doce años recorro este país cada año y es tremenda la mala situación de México, pero también creo que si de algún lugar va a surgir la esperanza es de los pueblos, los pueblos se organizan, desde la cosa guerrillera hasta cosas como la telefonía, donde un pequeño grupo de gente se une y nos puede dar un ejemplo de cómo no pagarle al hombre más rico del mundo los excesos en los cobros que nos hace cada mes por celular.” --¿Qué experiencia le ha dejado su trabajo para televisión? --Creo que cada que ocurre un suceso terrible es cuando se comenta de los pueblos indígenas. Mi trabajo ha logrado que no sólo se hable de los pueblos indígenas cuando pasan cosas terribles. Estos espacios que hemos ido construyendo han logrado que se hable de pueblos indígenas sin que necesariamente los hayan tenido que matar o masacrar.” La serie inició sus transmisiones televisivas el martes 13 de septiembre, pero los capítulos no vistos se pueden recuperar en canal22.org.mx

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