Los 33 años de Botellita de Jerez

jueves, 29 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En 1983 Francisco Barrios El Mastuerzo, Armando Vega-Gil El Cucurrucucú y Sergio Arau El Uyuyuy formaron Botellita de Jerez, banda cuyo primordial atractivo era el sentido del humor y la irreverencia, haciendo mofa incluso de ellos mismos. Desde el lanzamiento de su primer disco en 1984 y pese a contar con una buena base de seguidores, el grupo siempre ha ida a contracorriente dentro del medio musical nacional, como cuenta en entrevista Vega-Gil: “En realidad, toda la carrera de Botellita ha sido muy ruda, siempre hemos estado fuera de la jugada y fuimos vistos como ‘periféricos’. Cuando vimos esta ola masiva y muy comercial del ‘Rock en tu Idioma’, nosotros y muchas otras bandas fuimos desplazados por estos grupos que venían de España y Sudamérica y que tenían buen material, sin duda, pero que estaban apoyados por un aparato mercantil muy poderoso, que era una disquera.” Y agrega: “A finales de los ochenta y principios de los noventa, cuando Sergio Arau se sale de la banda, entramos a hacer cumbias en una postura de hacer música masiva, y nos fue muy mal, de hecho en esa época fuimos rechazados. Lo que hoy es muy bien visto y está muy de moda: que cantes con Los Ángeles Azules, Paquita la del Barrio, cantar cumbia… ¡cuando nosotros lo hicimos fue un pecado capital que nos costó carísimo!” El grupo sin Arau es conocido como la HH Botellita de Jerez, y después de más de 20 años de no grabar canciones nuevas, lanzó en 2015 el disco titulado #NOPINCHEMAMES, con Santiago Ojeda en la guitarra y Rafael El señor González en las percusiones. Siempre marginal –salvo la etapa en la que participaron en alguna telenovela y película producida por Televisa–, el grupo nunca ha sido parte de alguna escena musical, excepto aquella en que se solidarizó con el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional en 1994 y que en estos tiempos parece muy difícil de comparar con lo que sucede en el rock nacional. Comenta Vega-Gil: “(Actualmente) no hay escena, primero porque no hay donde tocar; pero también porque no hay faros que agrupen a las bandas. En la escena zapatista, las bandas organizábamos conciertos y éramos un montón de bandas conviviendo, poniendo sobre la mesa nuestras ideas y usando nuestra música para algo muy específico. “En los setenta había montones de bandas, mucha chamba y público, era algo muy sólido. Ahora no está pasando esto; sí hay muchas bandas desperdigadas y cada una está viendo para su santo porque la estructura del mercado es distinta. La escena que sí existe es la del rock urbano que no se percibe en lo cosmopolita de la Ciudad de México, sólo con el público especifico que tienen.” Botellita de Jerez celebrará su 33 aniversario el próximo viernes 30 en El Plaza Condesa. Será un recorrido a su discografía y una forma de probar la fuerza del grupo tanto en el escenario como con el público. “Este concierto es muy importante, vamos a ver qué tanto jalamos o no, si somos necesarios o no para el público. El gran tino de Botellita es que siempre estamos tratando de avanzar poniendo los pies sobre los orígenes, como decía Gaudí: lo original no es lo que se está renovando, sino lo que tiene que ver con la palabra origen: regresar, y en el regreso hacer un planteamiento hacia lo nuevo”, concluye El Cucurrucucú.

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