Juan Gabriel, sin éxito en el cine

martes, 6 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Juan Gabriel intentó afianzar su fama en el cine “pero no lo logró”, coinciden los críticos e investigadores de cine Rafael Aviña y Eduardo de la Vega Alfaro. Las películas que protagonizó el cantautor popular fueron: Nobleza ranchera (1975), de Arturo Martínez; En esta primavera (1976), de Gilberto Martínez Solares, y Del otro lado del puente (1978), El Noa Noa (1979) y Es mi vida (1980), de Gonzalo Martínez Ortega. En 2014 fue su última aparición en la pantalla grande. Salió un breve instante en ¿Qué le dijiste a Dios?, de Teresa Suárez, una comedia musical con sus canciones. De la Vega Alfaro explica que el intérprete de “He venido a pedirte perdón” y “Caray”, que “por formar parte de una generación de ídolos de la música popular provenientes de las industrias discográfica, radiofónica y televisiva, grupo que de alguna manera se corresponde con una etapa en la que el sector de la producción fílmica nacional estaba en crisis y prolongada decadencia, Juan Gabriel, como José José o Rigo Tovar, no tuvo mucha resonancia en el medio cinematográfico que digamos”. Entonces el académico de la Universidad de Guadalajara se detiene en sus dos primeras cintas: “Nobleza ranchera y En esta primavera fueron dirigidas por Arturo Martínez y Gilberto Martínez Solares, respectivamente, cuando ambos eran ya muy veteranos y se dedicaban a cultivar un cine demasiado comercial y escasamente propositivo.” Aunque la primera de esas cintas se mantuvo ocho semanas en su sala de estreno, el céntrico cine Mariscala, e integró a su elenco a doña Sara García, “no pasó de ser un adocenado melodrama ranchero pletórico en canciones del mismo Juan Gabriel y... muy poco más. “El otro filme, En esta primavera, ya no fue tan exitoso como el anterior. Juan Gabriel compartió créditos con la cantante Estrellita, de muy efímera carrera en el medio artístico, pero todo indica que don Gilberto Martínez Solares no pudo obtener gran cosa de una historia ya muy vista en muchos otros melodramas en los que el protagonista, cuyos gestos revelaban una abierta ambigüedad sexual, era ferozmente disputado por dos bellas mujeres.” A decir de De la Vega Alfaro, Del otro lado del puente sigue esa línea del cine de claras tendencias mercantiles, aunque fue dirigida por Gonzalo Martínez Ortega, integrante de una nueva y pujante generación de realizadores: “La cinta está pletórica en melodías, aunque en este caso situada en la franja fronteriza con Estados Unidos y dentro de un tipo de películas que intentaban explotar el amplio mercado constituido por el público de trabajadores de origen latino emigrados a aquel país.” Y del díptico integrado por El Noa Noa y Es mi vida, detalla que Juan Gabriel fue coproductor, lo cual “le permitió tener mucho control sobre el contenido”. Rememora De la Vega Alfaro: “Se inspiró, según se dijo, en pasajes de la vida del cantante, y hasta se puede decir que marca un precedente para la miniserie supuestamente biográfica, Hasta que te conocí, y que resultó hasta cierto punto premonitoria del fallecimiento del artista. “Pero también en ese díptico no hubo manera ni capacidad para ahondar con mayor rigor en la vida de este icono popular que sin duda tenía mucho talento musical, el suficiente, diría yo, para hacer a un lado sus abiertas simpatías por el Partido Revolucionario Institucional.” Y el doctor en historia del cine por la Universidad Autónoma de Madrid remata con ¿Qué le dijiste a Dios?, así: “Estamos ante un producto fílmico al que podríamos calificar, con toda proporción guardada, como el Across the Universe (musical británico y estadunidense A través del universo) que nos merecemos, pero la película es muy pobre y tengo la impresión de que ni siquiera tuvo el éxito que sus productores hubieran querido.” Rafael Aviña, también guionista y autor del libro David Silva: un campeón de mil rostros, expresa que“como ha sucedido con todos aquellos cantantes y grupos musicales de éxito, un cine nacional de bajo presupuesto y aspiraciones mínimas trastocó en improvisados actores y actrices a cantantes populares, a figuras de la canción trascendentales, e incluso a estrellitas efímeras de la música”. Agrega que tanto José José, Rigo Tovar, Cornelio Reyna, Joan Sebastián, César Costa, como Garibaldi, Magneto y varios más pasaron por el mismo proceso. Para el también profesor, el éxito y la popularidad de Juan Gabriel llamaron por supuesto la atención de productores que vieron una ganancia y recuperación fácil y rápida. “Sus filmes no tuvieron en realidad mayor trascendencia para aumentar su fama, algo que sí sucedió por ejemplo con Vicente Fernández. De todas sus películas, quizá las que mejor retratan su personalidad y el ambiente que le rodeó son aquellas dirigidas por el cineasta de Chihuahua, Gonzalo Martínez Ortega, que entendió a la perfección las aspiraciones y sueños del Divo de Juárez. Pero esos largometrajes del cantante coinciden con la estrepitosa caída del cine mexicano en pantalla”, señala. Y finaliza Aviña: A ¿Qué le dijiste a Dios?, la considera “una película simpática, entretenida y original, y la utilización de las canciones de Juan Gabriel le dan un toque curioso y divertido”.

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