'La maldad”, un largometraje de la desesperanza en México llega a la Cineteca

viernes, 27 de enero de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En la película de ficción La maldad, de Joshua Gil, dos personajes de edad avanzada (que radican en casas humildes en el abandonado campo mexicano) reflejan la mala situación rural y política del país. Su desesperanza personal se une a la desesperanza nacional que se presentó en 2012, con el regreso del PRI a la Presidencia. Los intérpretes de este filme, que se estrena hoy en la Cineteca Nacional, son los no actores Rafael Gil Morán, músico y campesino, y Raymundo Delgado, arquitecto y músico. Son los abuelos paterno y materno del cineasta, quien narra en entrevista que el relato está basado en la vida de Gil Morán y se interpreta a sí mismo.

La Maldad (Evilness) Teaser 2 from PERRO NEGRO CINE/VISIONADO FEST on Vimeo.

Las conversaciones de los dos personajes están plagadas de referencias a la violencia, la corrupción, los ajustes de cuentas, los miles de muertos, así como de memorias y recuerdos del pasado; incluso se preguntan: ¿quién mató a Emiliano Zapata?, ¿quién mató a Luis Donaldo Colosio? y ¿quién mató a Francisco Ruiz Massieu? Joshua Gil cuenta que su abuelo paterno le narró que lo había abandonado su esposa, “mi abuela, y sobre eso había escrito un guión para una película con 12 canciones, y yo venía de estudiar cine fuera de México, por lo que fue una historia muy fuerte, me movió, y me propuse crear algo con ese relato, y a partir de ahí empecé a desarrollar cómo narrar la cinta, y reflejar lo que estaba pasando en México”. El rodaje fue hacia 2012: “Era un momento de compulsión política muy fuerte, retornaba el PRI al poder, entonces empieza a registrarse una desesperanza muy generalizada, que también se asemejaba con lo que les pasa a los personajes.” En una escena del largometraje, varios habitantes reales del lugar están en una cantina y se quejan de que el PRI siempre les prometió que mejorarían sus condiciones, que les llevarían internet y láminas para sus casas, en fin, pero que “no cumplió nunca”. --¿Fue su propósito captar a los habitantes reales del lugar? --Ellos mismos decidieron participar, nosotros estábamos listos para filmar con el personaje, mi abuelo materno Raymundo, e ingresaron y pensaron que estábamos creando un documental del PRI, porque ahí en ese lugar de Puebla hay una fuerte corriente priista y los señores se asumen como priistas, pero ya están decepcionados de su propio partido. “Son muy honestos al quejarse, esa escena es un pequeño documental dentro de la película, la cual es muy congruente con lo que vivimos ahora, con el gasolinazo. A cuatro años de haber hecho la cinta es sorprendente que es muy vigente”. Su abuelo paterno falleció cuatro meses después del rodaje de la última escena del largometraje: “Ya sabíamos que tenía un problema muy grave con el cáncer. La película le dio mucha vitalidad, aunque no entendía mucho. Al final hubo en su cama del hospital un reencuentro con mi abuela, pero eso no lo incluí en el filme.” --¿Fue su propósito reflejar la mala situación de los campesinos? --El campo es un factor detonante en toda la historia. El otro personaje, que hace mi abuelo materno, vive la desesperanza porque va a preguntar cuánto cuesta un ataúd y no le alcanza el dinero para comprar ni el más barato, que cuesta mil 800 pesos. La maldad, un filme totalmente independiente, se proyectó por primera vez en el Festival Internacional de Cine de Berlín del 2015. Luego de su estreno en la Cineteca Nacional recorrerá cines de arte en todo el país.

Comentarios