'La razón de estar contigo”: canes y existencialismo

viernes, 27 de enero de 2017
MONTERREY, NL (apro).- La razón de estar contigo (A dog’s purpose) es un extraño drama canino de corte existencial, contado en episodios pero con una ligereza que parece una mediana producción de Disney para televisión. El maestro Lasse Hallstrom ya había experimentado desde hace más 30 años historias similares como Mi vida como perro (My life as a dog) y, más recientemente, Hachiko: siempre a tu lado (Hachiko). Le gustan las narraciones con puntos de vista de los animales domésticos, colocándose en su cerebro, en sus sentimientos, en su espíritu. En esta ocasión, hace algo muy similar a sus otras producciones, aunque con resultados menores. El hilo conductor es el de la trasmigración de las almas, pero en un contexto de canes. Todo el tiempo el drama es contado desde la visión filosófica de uno de estos seres que acompañan a las personas en prácticamente todas las sociedades. La lente subjetiva consigue buenos efectos y Hallstrom ya lo maneja con asombrosa destreza. La cámara es realmente el perro. Sin embargo, las tomas en ocasiones se abren y siguen las progresiones de los humanos. Pero toda la vida pasa desde el punto de vista del noble bruto. La cinta es episódica y muestra la vida del canino desde que nace hasta que perece. A veces su existencia se alarga y otras se acorta. Puede tener días bellos y otros miserables, con propietarios amorosos y otros abyectos. Pero siempre son testigos de algo importante. Ellos también tienen vida y sentimientos. Perciben el mundo a su peculiar manera, y gozan y se afligen como las personas, aunque se expresan con ladridos y moviendo la cola. En este caso, solo el perro transmigrado es el que lleva la voz, pero está terriblemente solo y sufre bastante. Se expresa con pensamientos que verbaliza únicamente en su mente, pero no puede hablar así con sus compañeros de juegos, ni con otras especies. Uno tiene una vida corta, y es despachado al cielo canino en la perrera. Otro tiene una historia más interesante, pues crece con un chico que tiene una vida dorada, hasta que el destino maldito le frustra los planes y le arruina terriblemente la vida. Otro se vuelve un policía, otro lleva una vida atormentada de vil abandono. Y así van desfilando diferentes perros, con un mismo espíritu, que ilustran las bondades y las miserias de las personas que los poseen. Pero todos son el mismo, pues tiene una memoria sensorial de su pasado y su nombre. Hasta que el círculo de la vida se cierra, con un reencuentro que es, al mismo tiempo, el inicio de una nueva historia que se prolonga hasta el infinito. De esta manera, el canino va descubriendo su propósito en la vida, pues hasta llega a entender de qué se trata todo eso que se llama existencia y consigue elaborar una propia teoría existencial, basada en el amor, la utilidad de los errores y la necesidad de avanzar siempre. La ternura emerge, a veces con demasiadas cucharadas de azúcar, a través de la magia del delicado soundtrackde Rachel Portan. Aunque se vende como una propuesta familiar, La razón de estar contigo contiene temáticas densas que pueden no ser accesibles a los niños pequeños pues, pese a que pasan perritos adorables, en ocasiones se colocan situaciones adultas y emocionalmente crispantes. Hay algunas risas pero, en general, estos perros sufren demasiado.