Queen y Freddy Mercury, revividos por la Ofunam

jueves, 16 de noviembre de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).– Fue la loquiur, y eso que apenas se trataba de la tercera rola (“Flash”), cantada por el que, en la voz, es el “personificador” (no se trata de un imitador cualquiera) de Freddy Mercury, Marc Martel. Esto en el concierto que la Orquesta Filarmónica de la Universidad (OFUNAM) en conjunción con el Quinteto Britania y el Coro Sinfónico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), presentaron en la Sala Nezahualcóyotl, y que fuera organizado por el Patronato y Sociedad de Amigos de la OFUNAM, con el objeto de recaudar fondos para esta orquesta. Sala llena para escuchar a Freddy Mercury redivivo en la voz del sólido cantante canadiense Marc Martel, cuyo parecido tímbrico con el del malogrado líder de la banda Queen le valió realizar la gira The Queen Stravaganza y el reconocimiento internacional, en la conciencia de que no es su imitador, sino que, por cuestiones naturales, el sonido de su voz evoca en mucho al del desaparecido cantante inglés. Obviamente toda la velada se llenó con rolas de la emblemática banda Queen, y eso hizo que “la Neza” pasara de ser “la mejor sala de conciertos de América Latina” a convertirse en un foro popular totalmente informal pletórico de alegría y, aunque a usted lo sorprenda como me sorprendió a mí, repleto de conocedores. De jóvenes y otros no tanto pero que se sabían de todas, todas. Así, si la pieza era puramente instrumental, medio mundo la tarareaba o murmuraba, pero si era cantada, ya no medio sino todo mundo la coreaba, palmeaba, gritaba, y demás y no necesariamente sentados, sino de pie en múltiples pasajes. Los filarmónicos, vestidos únicamente con camisas (blusas, ellas) y pantalones negros, contribuían entusiastas a la locura y se movían, palmeaban, se paraban, alzaban los brazos y, mentalmente, tiraron el frac a la calle para, musicalmente, situarse e interpretar, como debe ser, el “Queen Sinfónico”, que así titularon a su concierto. El coro poblano hizo lo propio, y ya no digamos el Quinteto Britania (mexicano aunque su nombre indique otra cosa), que fue creado para lides como ésta, y cuyo líder no sólo bajó desde la parte alta del escenario hasta el proscenio, sino que, guitarra en ristre, recorrió brincoteando la luneta aumentando así el regocijo del respetable y muy conocedor público asistente. En contra de lo acostumbrado, la oscuridad de la sala se rompió en varios momentos, y luces multicolores la alumbraban al igual que a la concurrencia que, en contrapartida, desenfundó sus celulares e iluminó cosas como “Bohemian Rhapsody” haciéndola más romántica aunque, con estas mismas luces, hicieran aún más irreverente “I want to break free”, cuando de una forma peculiar habíamos escuchado “Save mi” (Sálvame, sálvame), el grito que pide y quizás hasta implore que en la voz de Marc Martel en serio recuerda a Mercury, como también lo hace en otro grito, más fuerte todavía y que, de alguna manera, simbolizara el sentir de los jóvenes de las últimas décadas del pasado siglo, “Don’t stop mi now”. Bajo la batuta huésped de Alfredo Ibarra y las colaboraciones ya mencionadas de la coral con la dirección de José Antonio de la Rosa y el Quinteto conducido por Marco Antonio Díaz Landa, la OFUNAM fue otra, fresca, iconoclasta y relajada, ¡qué bueno! ¡Que se den muchos Queen sinfónicos más!

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