"Dos copetes de cuidado", en el Bar El Vicio

viernes, 10 de febrero de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Horrorizarnos de los personajes que quieren gobernar nuestro destino de la peor manera y al mismo tiempo provocarnos la carcajada frente a lo que nos está sucediendo, son sentimientos entremezclados que se viven en el cabart de Cecilia Sotres Dos copetes de cuidado, en donde ella interpreta a Peña Miento y Andrés Carreño a Donass Trump. Excelente la ironía, el cinismo y el desenfado para abordar estos personajes, así como la caracterización de cada uno de ellos, cuidada hasta en el más mínimo detalle. Ambos actores, interpretando a dos presidentes, se toman muy en serio su papel. El servilismo y el desprecio hacia los mexicanos –representados en este caso por Remigio (Yurief Nieves)– por un lado, y la prepotencia y el racismo por el otro, son los hilos conductores con los que Sotres y Carreño van tejiendo un sinfín de características de comportamiento de dos autoridades a las que les pierden el respeto. Y es así, con esta forma directa y cruda de presentarlas, como podemos burlarnos abiertamente de ellas. La estructura dramática desde el cabaret es redonda y está bien armada. Es una situación simple a partir de la cual van enriqueciéndola con la improvisación, los chispazos de humor y los sucesos del momento. Más que limitar el espectáculo, les da las coordenadas necesarias para construir y divertir. En Dos copetes de cuidado estamos en un futuro probable: cuando el Palacio de Bellas Artes se ha hundido y sobre él se ha construido la Torre Trump con una altura inaudita. Es el día de la inauguración y vemos a Peña Miento en acción, dispuesto a dilapidar o a tirar a la basura lo planeado, si las necesidades del invitado lo requieren. El conflicto surge en el momento en que quedan encerrados en la azotea donde está el helipuerto para llevarse a “mister” amigo. Y en ese callejón sin salida es donde se dan los duelos entre ambos mandatarios para probar ser mejores, las ocurrencias de uno y otro para resolver la situación o el sarcasmo con que se tratan y las respuestas del acomplejado. Es muy bueno el humor con que se desarrolla la situación y los videos con los que la acompañan, son geniales. Incluyen un noticiero de un futuro inmediato, conducido por Nacho Lozano, que anuncia la inauguración de la Torre Trump, y comparte noticias que nos matan de la risa por lo aberrantes: la construcción del muro por el Grupo Higa, la eliminación de la teoría evolutiva de los grupos de texto y cosas inimaginables, pero factibles. También proyectan fragmentos de la película El niño y el muro dirigida por Ismael Rodríguez en 1965, y hacen una parodia inventando lo que dicen los personajes a través de un doblaje con ese tono insoportable que escuchamos en las películas dobladas. Dos copetes de cuidado juega con la realidad y hace hipótesis sobre lo que viene. Nos ubica en un presente y un futuro drásticamente planteado, frente al que no queda más que reírnos a pesar de la desolación que sugiere. Cecilia Sotres, de las Reinas Chulas, y Andrés Carreño de Cabaret Misterio, son dos cabareteros que despliegan todas sus habilidades en este espectáculo, cuyo resultado es brillante. Una crítica aguda a dos mandatarios de cuidado (parafraseando a la película Dos tipos de cuidado) en donde se expone a México y a Estados Unidos, como países hermanos que compiten para ver quién tiene el peor presidente del mundo. Un espectáculo muy oportuno que se presenta los viernes de febrero en el Bar el Vicio, para que en vez de llorar, podamos reírnos de esta locura.

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