'Talentos ocultos”: entre racismo y anécdotas de mujeres genios

viernes, 3 de febrero de 2017
MONTERREY, NL (apro).- De vez en cuando Estados Unidos necesita recordarle a sus ciudadanos que los afroamericanos también son inteligentes. Para vergüenza nacional, hace años, su propia sociedad actuaba como si lo hubieran olvidado. Talentos ocultos o Hidden figures es un drama que evoca el episodio en la historia de Estados Unidos conocido como la Carrera Espacial, en el que estuvo involucrado un grupo de negras que ayudó a derrotar a Rusia en la conquista de los cielos. Al aportar, este año, su cuota racial a las cintas taquilleras, el filme funciona en todos los niveles. Trata con respeto e higiene el tema de la discriminación, aún vigente, en la tierra del Tío Sam, mediante el relato de tres mujeres de raza negra involucradas en algunos de los primeros proyectos de la NASA, en la segunda mitad del siglo XX. Por supuesto que el tema del negro o representante de cualquier grupo vulnerable convertido en prócer inesperado, es bastante trillado. La originalidad reside en su temática espacial, un área dominada, tradicionalmente, por el género masculino y de origen caucásico. Basado en la novela de Margot Lee Sheterly, el director Theodore Melfi consigue implantar una atmósfera nostálgica con un impresionante diseño de producción que recrea la vida de Estados Unidos en la década de los sesenta, donde la absurda segregación impedía que personas de diferentes razas utilizaran las mismas instalaciones, incluso para labores de higiene. En un sistema de vil pigmentocracia, dominado por blancos supremacistas que rigen sobre negros oprimidos, estas mujeres consiguen destacar con inteligencia de genios pero, sobre todo, con absoluta dignidad para demostrar su valor como seres humanos que pueden aportar lo mejor de su talento y capacidad. Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janell Monáe son las tres damas surgidas de las clases más humildes que tuvieron todo en contra para obtener una posición de privilegio, en el reducido círculo de la ingeniería espacial estadunidense. Además de ser pobres, eran mujeres pero, principalmente, individuos discriminados por su piel oscura. Las computadoras humanas, que protagonizan este episodio desconocido hasta ahora, son mujeres de mentes extraordinarias pero que viven dramas personales bastante ordinarios en casa. Sus compatriotas las recuerdan como héroes cuando, en realidad, ellas, sin saber el impacto que generaban sus progresos, simplemente querían trabajar, dar lo mejor de sus capacidades, pero manteniendo, simultáneamente, el equilibrio doméstico. Como su aliado está Kevin Costner, uno de los directivos más elevados de la agencia espacial. Gringo entre los gringos, representa el temperamento indeclinable y noble de la nación, un hombre que tuvo que terminar literalmente a golpes, pasajes vergonzosos de su propia historia, como el empleo de sanitarios separados en el templo de la ingeniería, que busca llevar al hombre cada vez más lejos del planeta. Talentos Ocultos, además de aportar una anécdota dinámica y entretenida, muestra, como un fresco terrible, imágenes del espantoso racismo que laceraba al país, dividiéndolo entre blancos y negros, buenos y malos, guapos y feos. La tenacidad de estas finas damas fue definitiva para que un americano alcanzara el récord de velocidad en el aire, una hazaña que representó una gran victoria que reforzó el orgullo nacional. Pero su determinación también contribuyó a derribar los muros erigidos por los prejuicios imbéciles. Las tentaciones supremacistas emanadas desde el poder, siempre están presentes en la cultura USA. Las ideas de la segregación parecen cíclicas, y regresan cada determinado tiempo, como ahora se ve. Pero, como la historia lo demuestra, siempre han existido seres que generosamente utilizan sus dones al servicio de la humanidad para demostrar que todos son hijos del mismo Dios. O como lo dice aquí Kevin Costner: “En la NASA todos orinamos del mismo color”.