Sin muros ni fronteras, la gran Biblioteca Digital Mundial

domingo, 16 de abril de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Hace ya casi doce años en junio de 2005, James H. Billington, entonces encargado de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, propuso la creación de la Biblioteca Digital Mundial, con el propósito de construir una plataforma en Internet con información documental de todos los países y culturas del mundo, que ahora ha comenzado a funcionar como un “regalo de UNESCO para la humanidad”. Así dice la frase con la cual se ha promovido el acervo acogido desde su inicio por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que reúne 15 mil 748 artículos sobre 193 países, en el periodo comprendido entre 8000 a.C., y el año 2000 de nuestra era (según la información de la propia biblioteca https://www.wdl.org). Ahí se cuenta algo de la historia de este proyecto monumental: “En diciembre de 2006, la UNESCO y la Biblioteca del Congreso convocaron a una reunión de expertos para discutir el proyecto. Los expertos de todos los rincones del mundo reunidos identificaron una serie de retos que el proyecto tendría que superar para tener éxito. Se dieron cuenta de que en muchos países se digitalizaba muy poco contenido cultural y que los países en desarrollo en particular, carecían de los recursos para digitalizar y exhibir sus tesoros culturales. Los sitios web existentes tenían, a menudo, funciones de búsqueda y visualización poco desarrolladas. El acceso multilingüe no estaba bien desarrollado. Muchos de los sitios web mantenidos por instituciones culturales eran difíciles de usar y, en muchos casos, no resultaban atractivos para los usuarios, especialmente para los más jóvenes.” Con la participación de las bibliotecas Alejandrina, Nacional de Brasil, Nacional y Archivos de Egipto, de Rusia y Estatal Rusa se creó un prototipo para desarrollar los contenidos. Hay que recordar que desde 2008, instituciones mexicanas decidieron sumarse al proyecto. Fue el caso de la histórica Biblioteca Palafoxiana de Puebla. El entonces secretario de Cultura de la entidad, Alejandro Montiel Bonilla, dijo a esta reportera en su momento que dicho acervo, junto conlas bibliotecas Burgoa de Oaxaca, la de Michoacán, Guanajuato, Nacional de México y la del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) poseían invaluables documentos y libros, algunos desde el siglo XVI e incluso códices prehispánicos. Actualmente hay documentos de otras instancias como el Centro de estudios de Historia de México del Grupo CARSO, que colocó en línea por ejemplo el “Plan de Independencia de la América Septentrional”, conocido como Plan de Iguala, un manuscrito elaborado el 24 de febrero de 1824. De la Universidad Autónoma de Nuevo León se puede encontrar el libro Historia de la Revolución de Nueva España, Antiguamente Anáhuac, escrito por Servando Teresa de Mier, entre 1810 y 1813. Los acervos de la Biblioteca Digital Mundial se organizan en Grabados, mapas, manuscritos y libros chinos; Historia de los Estados Unidos; Historia mundial; Manuscritos iluminados de Europa; y Primera Guerra Mundial. Provienen de cerca de 200 instituciones de todo el mundo entre las cuales pueden mencionarse: Bibliotecas Británica, de Alejandría, de Galicia, de la Academia Rumana, de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, de las universidades de Nápoles, Sudáfrica Pretoria, Yale, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Biblioteca Estatal de Rusia, Laurenciana de Florencia, Nacional Central de Roma, Nacional de Cuba José Martí, Nacional de Francia, Nacional de Gales, Nacional de los Países Bajos, Presidencial Boris Yeltsin, Municipal de Oporto, Fonoteca Nacional de México, Instituto Smithsoniano, Red Francófona Digital, y de la Universidad Complutense de Madrid (la Palafoxiana, finalmente no aparece). El acceso a los contenidos es libre y se ofrecen en la mayoría de los casos el link para tener acceso a las instituciones colaboradoras. Cabe mencionar que además de esta iniciativa existen otros proyectos digitales como el de Google Books que ha sido puesto en tela de juicio no por el hecho de poner en línea el contenido de materiales, sino porque se ha considerado que podría atentar contra la diversidad cultural al hacer una selección de dichos contenidos y dar preponderancia a los anglosajones, y además por el potencial de infracciones a los derechos de autor. Existen también la Biblioteca Digital Europea (Europeana) y la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Y aunque tarde, México avanza también en la digitalización de sus acervos.