Portugal se lleva el Eurovisión 2017

miércoles, 17 de mayo de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Portugal por primera vez se llevó el concurso Eurovisión 2017 del sábado 13 en el International Exhibition Centre de Kiev, capital de Ucrania, con la tiernísima ensoñación de Salvador Sobral, interpretando en lengua portuguesa “Amar Pelos Dois”, valseada intimidad compuesta por su hermana Luisa Sobral. La pieza contrastó con el resto de las 25 finalistas, en su mayoría caracterizadas por versiones en inglés e ir con golpeteos rítmicos de pop en 4/4. También singular fue la actitud del cordial melancólico Salvador Sobral (Lisboa, diciembre 28 de 1989), al expresar humildad tras su arrollador triunfo: “Vivimos en un mundo de música desechable, pero la música es sentimiento y yo le dedico este premio a todos los músicos del mundo. Estoy muy contento, aunque como en este negocio hoy estás arriba y en unos cuantos meses todo ha quedado atrás, lo mejor es crear siempre mejor música.” El coro más pegajoso del Festival correspondió a la francesa Alma, quien cantó “Réquiem”: Embrasse-moi, dis-moi que tu m'aimes Fais-moi sourire au beau milieu d'un requiem… (Bésame, dime que me amas, hazme sonreír a la mitad de un réquiem). El tema del marsellés Nazim Khaled fue parcialmente entregado en inglés por la artista gala, cuyo nombre real es Alexandra Maquet (Lyon, septiembre 27 de 1988). Al estilo del canto tirolés, dado a conocer en México desde comienzo de los años sesenta por la sensacional Leda Moreno (mayo 26 de 1945), cobró nuevos bríos de falsete tipo Shakira en el relampagueo de una simpática rubia rumana, Ilinka, con “Yodel It!” (tono alpino de Mihai Alexandru y Alexandra Niculae), acompañada del barbón Alex Florea. Italia lució su proverbial clase, ironía, sentimiento y melodiosidad, vía el guiño ecológico de la rasposa garganta de Francesco Gabbani (Carrara, septiembre 9 de 1982) en “Karma Occidental”, bajo la bendición del zoólogo y etólogo inglés Desmond Morris (Purton, enero 24 de 1928), aquel de El mono desnudo, escrito hacia 1967. Siguiendo hacia la sedosa ruta de Marco Polo (por cierto, Eurovisión volvió a invitar a Australia quien concursó sin pena ni gloria, aunque dio el razonable voto oficial a Gran Bretaña) la hermosura florentina de Simonetta Cattaneo (28 de enero de 1453 - 26 de abril de 1476), reencarnando a través de la actriz y modelo galesa Lucie Jones (Lucie Bethan Jones, marzo 20 de 1991), no sólo por su extraordinario parecido a la deidad del Nacimiento de Venus, pintada por Sandro Boticcelli, sino por su “Never Give Up On You”. Sin quedarse atrás, Croacia sacó a relucir un tenor con aire de Luciano Pavarotti (Módena, octubre 12 de 1935-6 de septiembre de 2007) en el aria popera “My Friend”, alabanza a la fuerza del destino amoroso por la estrella croata Jacques Houdex (Zagreb, 14 de abril de 1981), entremezclando mercurialmente inglés e italiano. Digna participación festiva por su animada palpitación folk “Story of My Life” ofreció el dueto Navi, de Bielorrusia (Arciom Lukjanienka y Ksienija Žuk), en su idioma nativo. Para completar la decena máxima, quien escribe su gustada columna de canto rodado otorgó su voto, entre la senda enviada por Cablevisión de Radio Televisión Italiana (Rai), a la tríada: “City Lights”, de la geminiana belga de Bruselas, Blanche (Ellie Delvaux, junio 10 de 1999); “Gravity” de la sensacional voz masculina de Nicosia, Hovig Demrijian (??????????????, Chipre), y “Origo” de Joci Pápai (Tata, Hungría, septiembre 22 de 1981), éste en rapeo magyar. A diferencia de los dos últimos encuentros de Eurovisión, la fiesta de Kiev obtuvo el gran logro tras haber permitido a los grupos y/o solistas derrochar su destreza artística más allá de la tecnología escénica y sex appeal. Lo mejor, sin duda, fue que algunos se decidieron a arriesgar por temas en sus propias lenguas y eso fue algo entrañable, que quizá desde los altos vuelos de Domenico Mogduno con “Volare” en 1958 no ocurría, sin escurrir mieles de nostalgia.