'Yo, Daniel Blake”: una trágica historia de dignidad

viernes, 26 de mayo de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Dirigida por Kean Loach, Yo, Daniel Blake (I, Daniel Blake /Inglaterra, 2016), es una conmovedora historia de dignidad y amor propio frente a un monstruo terrible encarnado por el gobierno de Gran Bretaña. Daniel Blake (Dave Johns) es un hombre trabajador, un carpintero lleno de vitalidad que un buen día recibe la noticia de que está enfermo del corazón, lo que le imposibilita laborar. Su vida podría desmoronarse pero afortunadamente está protegido por el gobierno, quien puede apoyarlo gracias a su sistema de ayuda a los desempleados. Sin embargo Daniel caerá, muy a su pesar, en una trampa burocrática que está hecha, al parecer, para que los desempleados desistan de pedir dinero al Estado. Daniel es el buen ciudadano, el buen obrero que sólo quiere trabajar pero no puede, no le agrada la idea del asistencialismo pero no tiene otra manera de generar dinero para subsistir. Las trabas burocráticas son tales que comienzan a jugar con su dignidad. Complementa el cuadro una madre soltera de dos hijos, llamada Katie (Hayley Squires), quien también batalla para vivir de los beneficios oficiales. Daniel y ella se encontrarán en esta difícil situación y tratarán de hacer menos sus problemas, frente a un Estado-monstruo que pisa fuerte, y al hambre que no perdona. Con su estilo sobrio y sencillo, Loach consigue impactarnos con esta realidad británica: una pobreza que sorprende por tener lugar en el primer mundo, y que quizá no se compare en muchos sentidos con lo que un país del tercer mundo podría experimentar; sin embargo, aquellos que la padecen se sumergen en una miseria existencial que les quita poco a poco su dignidad, y eso parece ser igual, aquí y en China. Yo, Daniel Blake es un grito de resistencia. Una llamada de atención a un sistema que nos ha fallado a todos, y que no parece tener posibilidad de redención. Yo, Daniel Blake es la lucha del individuo que se niega a doblegarse, no por un orgullo tonto, sino por una cuestión de dignidad: ¿Qué pasa cuando los trabajos han comenzado a desaparecer?