Debates en el MUAC por el caso del anillo de Barragán

miércoles, 3 de mayo de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El anillo La propuesta fabricado por Jill Magid con las cenizas del arquitecto Luis Barragán en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) fue calificado como “una obra artística original que debe ser protegida por las leyes autorales”, según difundió la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM en un boletín de prensa. Esta fue la conclusión de los expertos Angelina Cue Bolaños, directora de Cue & Asesores; Luis C. Schmidt, socio de Olivares y Cía.; Jorge Ringenbach, catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM, e Ingrid Sesma, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la máxima casa de estudios, durante la tercera mesa de debate para analizar la exposición Una carta siempre llega a su destino. Los archivos Barragán que expone el MUAC. Bajo el título de “Perspectivas éticas y filosóficas”, el jueves 4 de mayo se discutirá la cuarta mesa de diálogo a las 17:00 horas en la sala de conferencias del MUAC, con la participación de José Luis Barrios, y Juan Carlos Henríquez, director del Centro de Experimentación y Pensamiento Crítico (ambos de la Universidad Iberoamericana); Jorge Linares, director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; Gabriela Méndez Cota del Instituto de Estudios Críticos, y el moderador Jorge Jiménez Rentería. El polémico “anillo de Barragán” de Jill Magid no es la primera en su tono necrófilo. Tuvo su antecedente cuando ella hace poco más de una década llevó su obra fúnebre Memorial Proposal en el Memorial Comitee del Senado en Salem, Oregón, con 3 mil 489 cristales Swarovski reemplazados por diamantes. Los “Diamantes de Salem” fueron una propuesta de reliquias consistentes en tres mil 489 diamantes con peso de .2 kilates cada uno y 697.8 kilates en total. Los diamantes se fabricarían de los restos de 3 mil 489 enfermos mentales muertos cuyas cenizas nunca fueron reclamadas por ningún pariente o amigo cercano, en el Oregon State Hospital. La noticia fue cubierta por The New York Times el 14 de marzo de 2005 y Jill Magid la formalizó el 8 de mayo de 2006. Durante el período de creación, los cristales tomarían el lugar de los diamantes. Cuando se fabricase la obra, los brillantes reemplazarían los cristales. Cada obra iría con una inscripción indicando el número de archivo del paciente, y quedaría colocado sobre la urna.