'Romeo y Julieta”, una puesta de la compañía Teatro del Farfullero

viernes, 7 de julio de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Romeo y Julieta es de aquellas obras que todos citan pero no todos conocen. Su tema, en las miles de versiones y adaptaciones que lo han retomado, a veces se simplifica con extrema facilidad, sin darle la oportunidad de hablar por sí misma. Ahora, la compañía Teatro del Farfullero, bajo la dirección de Mauricio García Lozano, se anima a montarla como parte de un repertorio de William Shakespeare, el cual abarcó ya en años pasados Ricardo III y Medida por medida, y planea ahora un Macbeth. Alfredo Michel Modenessi es el encargado de la atinadísima traducción, un texto que no se pelea con las palabras de Shakespeare pero logra acercar al público del siglo XXI. Permite (durante las casi tres horas de representación) seguir, entender y, sobretodo, conectar con una historia que en su lenguaje original puede ser demasiado elaborado para los oídos contemporáneos. La esencia, en cambio, sigue viva. Sus motivos se encuentran en el programa de mano: “Veremos, quizá, reflejos de temas urgentes de hoy, aquí; retratos de violencia y odio con larga historia y peor insensatez, nada ajenos a los de hoy, aquí; un mundo resumido en la hiriente imagen final, donde los que siguen de pie son la autoridad inane y los viejos erráticos, con tantos jóvenes muertos a su alrededor, como hoy, aquí. Y al centro de todo, la pasión por vivir, real y pura (…) de dos jóvenes que se hallan no sólo para nunca dejar de amar sino para recordarnos que tenían derecho de comerse al mundo, y que el mundo debió ayudarlos a comérselo sin dolor para nadie, en vez de devorarlos.” Lástima que sus bellas palabras y nobles intenciones se vean en ocasiones entorpecidas por detalles sutiles en la dirección de personajes, como un Romeo que en su forma de pronunciar el discurso parece más un niño caprichoso que un joven rebelde. O como cuando la madre de Julieta (una mujer evidentemente mayor) afirma haberse convertido en madre a la edad de la hija. Pocos de estos elementos son tropiezos para lograr una de las grandes puestas de un clásico de tal envergadura en nuestros tiempos, y rescatar a Shakespeare en la actualidad sin necesidad de reinterpretar su contexto. El montaje cuenta con un elenco variado y destacable: Haydeé Boetto, Cassandra Ciangherotti, Ernesto Coronel, Quetzalli Cortés, Pablo Chemor, Emma Dib, Mar Ferrer, Daniel Haddad, Diego Jáuregui, Adrián Ladrón, Leonardo Ortizgris y Julián Segura. La hermosa y juguetona escenografía de Mario Marín del Río está inspirada en la del Teatro Isabelino, donde todo sucede en un mismo espacio con niveles. Es el texto el que ayuda al público a situarse. Utiliza telones (ahora no pintados a mano, como se usaba en aquella época) que los intérpretes ponen y quitan para reconstruir los múltiples espacios imaginarios de la Verona de aquella época, y que el espectador sin duda vive. Esta puesta en escena, de la que quedan sólo dos semanas, es muy aplaudida por el público. Vigente, como debe serlo Shakespeare. La muerte de Romeo y Julieta es un acto de rebeldía juvenil ante una realidad violenta que ellos no inventaron. El encontrar en la muerte la libertad que se les negó en vida. El derecho a ser uno mismo y a amar a quien les plazca. Un sacrificio de amor en medio del odio. La obra se presenta los viernes a las 20:30 horas, los sábados a las 17:00 y 20:00 horas y los domingos a las 18:00 hasta el 16 de julio, en el Teatro Helénico (Av. Revolución 1500, Guadalupe Inn).