Ilse Salas ofrece un personaje diferente en 'Las niñas bien”

miércoles, 24 de octubre de 2018
MORELIA, Mich.  (apro).- La actriz Ilse Salas interpreta con profundidad a un personaje adinerado y frívolo: Sofía, una ama de casa millonaria y líder de un grupo de amigas del club de tenis, que de pronto se enfrenta a una crisis económica, que golpea a México en 1982, y deteriora su estilo de vida. La película se llama Las niñas bien, dirigida por Alejandra Márquez Abella, basada en el libro homónimo de Guadalupe Loaeza, la cual concursa en la sección de Largometraje Mexicano en la 16 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). Fue el productor Rodrigo S. González quien buscó a la realizadora para llevar a la pantalla grande este volumen. https://www.youtube.com/watch?v=0paBosD04mM Es un filme de época, donde incluso salen imágenes reales de José López Portillo como presidente en los años ochenta, e incluso en un momento lo recrea un actor. No es una historia política, sino una descripción y critica hacia la clase alta que, aunque la perjudican las malas situaciones económicas, no pierde mucho, como la población en general que no cuenta con los recursos económicos suficientes, pero esa gente adinerada se vuelve débil  al quedarse  con lo básico. A Márquez Abella la película le permitió reflexionar qué tanto ha cambiado la sociedad: “Era muy importante dar un amplio panorama de un problema que nos atañe como sociedad”. Pero es Salas, aunque el resto del elenco lleva igual un peso importante en la historia, quien mueve por completo la atmósfera y la dinámica del relato fílmico sin exagerar ni ridiculizarse.  Salas confiesa que cuando la invitaron al proyecto se le hizo raro que le propusieran Las niñas bien: “Se me hacía rara la idea. ¿Cómo que tenía que decir al respecto?, de entrada les especifiqué que a mí no me da risa el clasismo en este país y no podría abordar una comedia ligera con ese material, y me explicaron lo que querían realizar y que justo había un comentario  serio detrás y entonces me subí al barco y muy emocionada. Me embaracé y me dio tiempo de trabajar mucho en la mesa con la directora  para analizar línea por línea el texto fílmico y encontrarme con mis propios privilegios, mi clasismo y mis búsquedas existenciales. “Empezó como una pelea muy franca, y pensé ¿quién va a ver una película en donde los personajes son tan insoportables?, luego repasé que en la escuela me enseñaron que no debo juzgar al personaje. Si me costó mucho trabajo porque no tengo nada  de niña bien. Efectué una investigación, divertida y dolorosa porque está al lado nuestro esa vida de opulencia y de ceguera ”.

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