"Fenrir: el dios lobo"

lunes, 8 de octubre de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Fenrir: el dios lobo es una obra para jóvenes audiencias que aborda personajes de la mitología nórdica y recrea las leyendas alrededor de los dioses y sus luchas frente a la destrucción del mundo y la creación de un nuevo orden.  El conflicto primordial de la historia es evitar la profecía donde Odín será devorado por el dios lobo y se desatará el Ragnarök (el fin del mundo). Ferir y Tyr se verán envueltos en esta disyuntiva y los llevará al enfrentamiento. La obra, escrita por Yafté Arias, recoge diferentes versiones de la mitología para enfocarse en situaciones que sean de interés para los jóvenes: el proceso de individuación y la relación con el padre, la amistad de hermanos que no son de sangre, la lealtad, la lucha de poder, la dificultad de tomar decisiones y las consecuencias al hacerlo. En esta historia aparece Odín, el padre de todo y también padre de Tyr y otros personajes mitológicos. La obra inicia con un juego entre Tyr, dios de la Guerra y Fenrir, lo cual establece el eje de la trama. Crecieron juntos y construyeron una fuerte relación. Si bien en los escritos sobre la leyenda, Tyr ejerce las funciones de un padre que logra dominar la ferocidad de Fenrir; en esta versión, la traducen en una relación como de hermanos. Ellos son los que viven la presión de la profecía, los mandatos de la autoridad y la rebelión o sometimiento ante ésta. Pelean jugando para después ser separados e introducirse en el mundo de los adultos. La puesta en escena, dirigida con gran sensibilidad y fuerza por Andrea Cruz Meléndez, está llena de acciones, de aventuras y retos que vencer. Los personajes de la mitología nórdica se presentan al abrir la obra en las cuatro plataformas del teatro El Granero, ubicadas en los vértices. La semioscuridad es invadida por las percusiones y los sonidos musicales que ellos mismos ejecutan, creando expectativa y misterio. Los personajes, que también se han usado en los videojuegos, están inmersos dentro de una atmósfera entre real y mágica, en un espacio escénico que cuenta con una espada inclinada de gran tamaño por donde sube y baja Odín, que representa la autoridad. Una red que amenaza constantemente su caída y una iluminación ambarina, apoyada en ocasiones con el enrarecimiento del ambiente por el humo, crean un ambiente de gran atracción y misterio. Los dioses que habitan Asgard, están caracterizados con maquillaje negro y vestuario primitivo. Otros, construidos con máscaras gigantes y magníficas, como las de los enanos. Es impresionante la cabeza inmensa del lobo que por su boca engulle a sus contrincantes y la manipulación de ésta.  Mariana Morado, Omar Esquinca, David del Águila, Hugo Rocha y Jorge Escandón, son los que interpretan a Odín, Loki, Hela, Balder, Vidar y Hendaran, así como a los enanos inmortales. Aunque a veces las actuaciones son un tanto estridentes y la historia se debilita a momentos, la potencia en la interpretación mantiene la atención del espectador y la empatía hacia los personajes. Andrea Cruz Meléndez utiliza una gran variedad de recursos escénicos que invitan a los jóvenes a sumergirse de lleno en este universo mitológico y vivir el teatro desde códigos identificables para ellos. Fenrir: el dios lobo, es una experiencia revitalizadora que el trabajo colectivo de la Compañía Teatrapos, conformada por jóvenes creadores, ha logrado transmitir y cuyo resultado escénico es de gran calidad.   Esta reseña se publicó el 23 de septiembre de 2018 en la edición 2186 de la revista Proceso.

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