Estreno mundial de 'La Santa Furia”, de César Tort

jueves, 1 de marzo de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El nombre de César Tort remite siempre e inmediatamente a la educación musical, principalmente la de niños. Razón hay para ello, puesto que el maestro creó un método de enseñanza que goza de merecido reconocimiento, no sólo en nuestro país sino a nivel internacional, y que justamente se conoce como el “Método Tort”. Todo aquel que está en la música y muchas madres y padres que no lo están pero alguna vez quisieron que sus pequeños conocieran algo de música, seguramente recuerdan La música y el niño, que la UNAM grabó en su serie “Voz viva de México” y que son un compendio de su método. Sin embargo, este reconocimiento que con razón deslumbra a todos, oculta otras facetas igualmente importantes del maestro, una de ellas la de su condición de compositor, misma que le permitió crear, entre varias otras obras, una ópera infantil, Hilitos de oro. Por ese desconocimiento, a muchos causó sorpresa que la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) iniciara su primera temporada de este año con una obra de Tort que, además, constituyera un estreno mundial, La Santa Furia, Oratorio a Bartolomé de las Casas”. Sin embargo, el importante estreno tiene un trasfondo que explica perfectamente su existencia y es que, este año, se cumplen 800 de la fundación de la orden de los dominicos, oficialmente Orden de Predicadores, a la que fray Bartolomé de las Casas perteneció y fue un pilar tanto aquí en el nuevo continente como en su natal España. Como es sabido, fray Bartolomé fue un acérrimo defensor de los indígenas, lo que le acarreó serios problemas con la cúspide eclesiástica reaccionaria y retrógrada, como siempre. Sin todavía tener el justo reconocimiento que a mi juicio merece, fray Bartolomé, que incluso renunció a la Encomienda que los monarcas hispanos le habían concedido, recibe en esta obra del maestro Tort un homenaje que, por sus virtudes musicales, su carácter didáctico y sus posibilidades escénicas, merecería ser representada en los más distintos lugares y ser una de esas obras que se quedan allí y en cualquier momento pueden volver a escena. Y es que lo que dice Tort, desgraciadamente, tiene vigencia en mucho todavía respecto a la discriminación racial. Más de veinte años trabajó Tort en la elaboración de esta Cantata que inició en 1994 y a la que dio sus últimos toques en el 2015, poco antes de morir. Su estreno, pues, constituye no sólo una recordación a la orden dominica sino, muy merecidamente, un homenaje al maestro. Con libreto de Jesús Puebla, La Santa Furia requiere un Narrador (el conocido nahuatlaca Mardonio Carballo lo hizo en esta ocasión), una bailarina, diez cantantes, coro a cuatro voces (6 coros con 115 voces se conjuntaron para el estreno), y una orquesta tradicional ampliada a que se adicionan percusiones prehispánicas. Estupendo inicio de año musical, que se repita muchas veces.