Sergio Ramírez dedica su premio Cervantes a las víctimas de la represión en Nicaragua

lunes, 23 de abril de 2018 · 09:58
MADRID (apro).— Al recibir el premio Cervantes de Literatura, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez dedicó su premio a las víctimas de la represión de estos días en Nicaragua “Este premio a la memoria de los nicaragüenses que en los últimos días han sido asesinados en las calles por reclamar justicia y democracia, y a los miles de jóvenes que siguen luchando sin más armas que sus ideales porque Nicaragua vuelva a ser una república”, dijo. Frente a los reyes Felipe VI y Letizia, en medio del tradicional acto protocolario de entrega del máximo galardón de literatura en español en Alcalá de Henares, el que fuera vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990 dedicó su galardón a las 30 personas que han muerto en los últimos días en las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega a raíz del proyecto de reformas del sistema de la seguridad social y las pensiones, que tuvo que revertir. Abundó: “Como novelista no puedo ignorar la anormalidad constante de las ocurrencias de la realidad en que vivo, tan desconcertantes y tornadizadas, y no pocas veces tan trágicas pero siempre seductoras”. “Cerrar los ojos es traicionar el oficio”, señaló el autor de la novela Ya nadie llora por mí (Alfaguara). Ensalzó el papel de la literatura reservada a los ignorados por la Historia, de los que caminen sin ser “advertidos, o sin advertirlo, hacia las fauces que los engullen, víctimas tantas veces del poder arbitrario que trastoca sus vidas, el poder demagógico que divide, separa, enfrenta, atropella”. “Ese poder –continuó— que no lleva en su naturaleza ni la compasión ni la justicia y se impone por tanto con desmesura, cinismo y crueldad”. Resaltó que Nicaragua, un país que fue fundado por el poeta Rubén Darío, cuyos poemarios llegaron a Madrid en 1888 para alimentar la lengua castellana, como el papel que jugaron los ejemplares del Quijote llegados a Portobelo en 1605. Tres siglos después de llegado el Quijote, Darío “devolvió a la Península una lengua que entonces resultó extraña porque venía nutrida de desafíos y atrevimientos, una lengua que era una mezcla de voces revueltas a la lumbre del Caribe, de donde yo también vengo, porque Centroamérica es el Caribe, es espacio de milagros verbales donde los portentos pertenecen a la realidad encandilada, y no a la imaginación, a la que solo toca copiarlos”. Sergio Ramírez señaló que él miso es “la síntesis de mis dos abuelos, el músico y el ebanista”, y luego recordó a Sergio Pitol, Premio Cervantes en 2005 fallecido recientemente.

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