'Violeta al fin”, de la costarricense Hilda Hidalgo, se estrena en México

viernes, 11 de mayo de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La costarricense Hilda Hidalgo dirige el largometraje Violeta al fin, una coproducción de Costa Rica y México, el cual llega a las salas de cine este 11 de mayo. Hidalgo platicó en entrevista que la película surgió por una fotografía de su mamá de cuando tenía 65 años: “Estaba empezando su vejez y estábamos en una estación de trenes, entonces era la única figura que rompía la simetría de una arquitectura art deco muy señorial. Y yo pensé: ‘Esta es una señora que va a romper esquemas’. Quise hacer una película sobre esa mujer, que no era necesariamente mi mamá, pero que sí iba a poseer mucho en común con mis tías y mi mamá, el de haber sido señoras costarricenses que en su nación siempre encontraron la manera de desobedecer, de rebelarse al esquema”. Entonces, el personaje la acompañó por varios años: “Básicamente había un elemento que me interesaba explorar o cuestionarme que es la noción que tenemos de la vejez. Creo que existe como un tabú alrededor de eso muy poderoso. Hay un cuestionamiento que dice: ‘Ser viejo es lo peor que te puede pasar en la vida’. Observaba los adultos mayores de mi familia y amigos, y noté que había una libertad que se gana con los años y que se no se tenía antes, que es una cualidad diferente al resto de su vida, y empecé a explorar ese tema. Surge de esa furia que me da, de cómo se discriminan la vejez”. El filme trata de Violeta quien, a los 72 años, decide aprender a nadar. Es solo una de las decisiones que eligió tomar en una etapa de la vida en la que dar pasos es sellarlos. Pero hay otras más significativas. Por un lado, llevar adelante con determinación el divorcio de su pareja de toda la vida. Por otro, intentar conservar su propia casa, cueste lo que cueste, contra la opinión de sus hijos, que apuestan a una venta segura. -También una mujer de edad, casi nunca es retratada, ¿verdad? -La historia del arte, no sólo la del cine, está llena de personajes masculinos. Obviamente las mujeres hemos estado como al margen del poder durante mucho tiempo. Y eso se nota en el arte. Por eso todavía es inusual un personaje como Violeta, porque es mujer y vieja. “Sin embargo, aspiro a que esto empiece a ser distinto porque la mitad y un poco más somos la población del mundo, somos mayoría y no estamos representadas. Como productora y directora me enfrento con la propia discriminación que existe sobre la vejez en el proceso de levantar los fondos. Uno de los jurados me decía: ‘Esta es una película que sólo van a ver viejos’. Yo percibí ese prejuicio que se permea incluso en esas áreas. El filme se estrenó en Corea del Sur y el 90% del público era menor de 25 años. Y la mayoría de los asistentes se quedó a conversar”. La coproducción con México fue a través de Laura Imperiale, una productora chilena-mexicana, con quien la directora trabajó su primer largometraje Del amor y otros demonios (2010). “Cuando empecé a idear Violeta al fin se lo propuse y aceptó de nuevo colaborar”, agrega Hidalgo. La tradición del cine en Costa Rica es en otra escala, a diferencia de la de México, donde se producen al año alrededor de 100 películas: “En todo en el siglo XX se hicieron nueve películas en Costa Rica, y el año pasado de realizaron 17. El fondo en mi país que ganamos es la primera edición, en 2016. Es reciente todo. Son contadas con los dedos de una mano que se estrene una cinta en Puerto Rica en México y pasa lo mismo en mi país, no se ve cine mexicano. Por ello, me siento afortunada de contar con este espacio en las salas de la República Mexicana”, aseguró. El mexicano Gustavo Sánchez Parra y la costarricense Eugenia Chaverri protagonizan esta historia que este viernes se estrenó en salas de México.

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