Billy Idol, eterno espíritu rocker en el Domo de Cobre

viernes, 18 de octubre de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El espíritu de los ochenta perdurará como uno de los tiempos memorables en la historia de la música por la eternidad, teniendo entre sus insignias la figura del rockero británico Billy Idol, quien por primera vez estuvo de frente ante sus fans mexicanos. https://youtu.be/sYYAv-QW38Q La velada del jueves 17 por la noche en el Palacio de los Deportes quedará enmarcada por una profunda conexión entre el artista y su público, con un provocador espectáculo más allá de nostalgias, en donde regaló un paseo de rolas de lo más reciente hasta sus inicios, cautivando por igual aquellos devotos de antaño así como a las nuevas generaciones. La espera valió la pena de principio a fin: el mismo Idol en el ápice del show y ante 16 mil seguidores exclamó en español: “¡Muchas gracias México! Gracias por hacer mi vida tan obviamente genial”. Cantante de madre irlandesa cuyo nombre real es William Broad (Stanmore, 30 de noviembre de 1955), Billy creció en Bromley, barrio burguesón al sureste de Londres; saltó a la fama como solista con su disco debut en 1982 Billy Idol (apodo que tomó fonéticamente de un profesor quien lo ponía en evidencia en clase con la crítica: “Billy is idle”, o sea, “Memito es flojo”) y gozó de aceptación previamente con su grupo de punk Generation X hacia 1977. Ahora, nos brindó una evolución de frondosos sonidos rockeros desde su arribo a las 21:30 horas. https://youtu.be/FG1NrQYXjLU El viaje que tenía preparado Billy junto a su magistral banda tuvo como rotundo arranque “Cradle of Love”, cuna de amor soltando los alaridos de sus fieles que rápidamente enloquecieron al sonar los acordes de su clásico “Dancing With Myself”, bailando con el ídolo mismo y retumbando el coreo generalizado del foro: Oh, oh, oh, oh oh Oh, oh, oh dancin’ with myself. Oh, oh, dancin’ with myself, oh, oh... Las sonrisas y los ojos lacrimosos de alegría se vislumbraban en el rostro de la audiencia que bailaba en el frenesí de las emociones luego de aguardarlo cerca de 40 años. El show extendió una producción sutil centrada en los músicos, teniendo al fondo una pantalla monumental que dibujaba una cortinilla roja, además de un par de plasmas laterales daban vistazo al locuaz Billy y compañía. El músico considerado el eslabón perdido entre el punk, el new wave y el glam rock, integró al repertorio carnoso de fantasía “Flesh for Fantasy” y la inquebrantable “Can’t Break Me Down”, al tiempo de que desplegaba una bandera de nuestro país entre aullidos de aprobación. A sus 63 años de edad, el vocalista desbordó una energía como en sus juveniles orígenes además de mantener su físico en forma, ya que al despojarse de su playera enseñó que mantiene firme musculatura y sigue provocando suspiros entre sus admiradoras. Con orgullo recordó los fantasmas de su eléctrica en “Ghosts in My Guitar”, dedicada al fallecimiento de su señor padre para su reciente placa Kings & Queens of the Underground (“Reyes y reinas subterráneas”) del 2014, mientras daba pie a “Eyes Without a Face”, sin que en ningún momento bajara su buena vibra y demostraciones de cariño a México, cuyo “Palacio de los Rebeldes” se convirtió en un singular rostro todo miradas y oídos explotando ante su ídolo Billy y su banda. https://youtu.be/VdphvuyaV_I El carismático guitarrista Steve Stevens hizo lo propio, atrapó los aplausos y alaridos haciendo gala con un solo, desatando berridos de agrado del respetable. El punk de “Your Generation” permitió recordar su grupo original Generation X, para dar salida en falso con la turbulenta gritería rebelde en “Rebel Yell”. In the midnight hour she cried more, more, more With a rebel yell she cried more, more, more In the midnight hour babe more, more, more With a rebel yell more, more, more El éxtasis cobijaba cada rincón del Domo de Cobre cuando Billy desapareció de escena en despedida en falso, pero sin mayor pausa retornó con la mencionada frase: “¡Muchas gracias México! Gracias por hacer mi vida tan obviamente genial”. Los acordes de la clásica “White Wedding” se unieron en boda blanca al solo de batería, firmando lo que sería el ocaso de la presentación para obsequiar el mágico cover “Mony Mony”, retro sesentero en honor al chicloso hanky panky gabacho Tommy James & The Shondells, puro trébol carmesí in crescendo. I love you Mony mo-mo-mony I love you Mony mo-mo-mony sure I do I love you Mony mo-mo-mony sure I do El rockstar se acercaba al filo del entablado para agradecer y presentar a cada uno de sus músicos, pero sin soltar la insignia mexicana y mirando la feroz entrega de su gente, para retirarse triunfalmente extasiado hacia las 22:50 horas. Memito Ídolo, sin lugar a dudas saldó su deuda y logró el éxito, pero fue mucho más allá: confirmó que sigue en el pedestal de sus fans de todas edades y como un referente de todos los tiempos.