'Codicia”, una mirada a las entrañas de Hollywood

viernes, 18 de octubre de 2019 · 19:23
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- David Mamet muestra en Codicia (Speed the plow) la industria estadunidense de Hollywood desde una perspectiva crítica, donde los criterios comerciales, la competencia y la lucha por sobresalir determinan las decisiones. La calidad, los contenidos y las intenciones creativas pasan a un segundo nivel cuando se presenta la oportunidad de producir una cinta con garantía de éxito. En Codicia, Charlie Fox ha conseguido que el primer actor Doug Brown se interese por un guion de policías y ladrones y le comparte su logro al nuevo jefe de producción, Bobby Gould, con el que ha trabajado muchos años, para que lo produzcan. Los planes se ven obstaculizados por la presencia de Karen, la secretaria, que defiende la adaptación de un libro sobre la gravedad de los efectos de la radiación para hacer una película con pocas posibilidades de éxito. Los intereses personales van emergiendo en esta obra de teatro ambigua y sarcástica que, con inteligencia, entreteje las personalidades de tres seres que ambicionan y luchan por sus objetivos hasta el final. Arturo Barba, Ximena Romo y Adrián Vázquez son los actores bajo la dirección del argentino Daniel Veronese, y responden a la exigencia de un diálogo trepidante donde las palabras se encabalgan unas con otras, que sin escucharse, insisten en sus argumentos: su pasión por defender sus intereses los lleva a confrontarse y a develar sus verdaderas intenciones. Barba y Romo apuestan por la verosimilitud y los matices, mientras que Vázquez se centra en una exaltación constante que impide conocer la variedad de sus emociones. El Bobby de Arturo Barba fluctúa entre la prepotencia, la complicidad, el cinismo y la posibilidad de un cambio en el que decide arriesgarse creativamente, movido por la testosterona y el deseo de hacer algo bueno. Ximena Romo transita de la inocencia y el servilismo, a la ambición de formar parte de una gran producción cinematográfica. El rigor realista de David Mamet crea situaciones complejas donde aparentemente todo fluye hacia la misma dirección. Al igual que en Oleanna se pone en cuestión, desde lo masculino, el acoso hacia las mujeres y las entretelas que puede tener, sin querer tomar partido por ninguna de las partes. En Codicia todos desean poder, dinero o reconocimiento, y la complicidad masculina es la que triunfa. Daniel Veronese dirige con aserto y rigor esta obra de teatro tan bien traducida por Otto Minera. Se compromete con el realismo de las situaciones y el comportamiento de los personajes. En un espacio reducido, el movimiento escénico es armónico y sutil. Imperceptiblemente los personajes van de un lugar a otro, del sillón a la mesita contigua, del escritorio a la silla, a la escalera o a la puerta. El espacio escénico de Codicia retoma el concepto de una esquina que manejó en Mujeres soñaron caballos, y lo enriquece con un detrás que, al girar la escenografía, nos devela el pequeño saloncito de Bobby. Félix Arroyo diseña la escenografía e iluminación y Any Riwer musicaliza. Codicia se presenta hasta el 20 de octubre en el teatro Telón de Asfalto, y es una visión sarcástica hacia el mundo hollywoodense que produce películas que inundan nuestras pantallas y enajenan nuestras mentes. Por tal motivo no nos es ajena y nos devela los intereses fatuos que mueven a la producción. Un teatro bien hecho y con interesantes vértices para reflexionar.