Le quedaron debiendo a la cultura

lunes, 30 de diciembre de 2019 · 11:35

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Cierra el año y en el aire queda un cuestionamiento profundo hacia las instituciones de cultura que contrataron los servicios de trabajadores escénicos y que incumplieron en los pagos, en las condiciones de trabajo y en las formas de contratación. Incumplieron también las promesas del cambio a favor de los más.

  Desde mediados del año empezaron a surgir exigencias de reconocimiento por el trabajo realizado en distintas secretarías de Cultura, desde la Federal, la de la CDMX, la de Chihuahua, Chiapas, Jalisco y Morelos, por mencionar unas cuantas. Tanto los artistas como las compañías realizaron su trabajo por adelantado, con sus propios medios, y las secretarías de Cultura les dieron largas y largas hasta que el pasado 23 se presentaron a las afueras del Palacio Nacional, en “la mañanera”, para exigir sean atendidas sus legítimas demandas.

Es inaudito que las instancias gubernamentales lleven de 10 a 3 meses de atraso en los pagos y que, si no es por una movilización, todo seguiría en la oscuridad. La falta de respeto al trabajo artístico y cultural y las faltas legales y morales en las que están incurriendo, nos llevan a exigir un replanteamiento en el funcionamiento de las instituciones culturales que casi en un año no resolvieron las dificultades administrativas, la burocracia y los proveedores a través de los cuales se hacen los pagos a los trabajadores escénicos.

 

La jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, convocó a un diálogo entre los representantes de la comunidad artística que se manifestaron en el Zócalo, la Secretaría de Finanzas y el secretario de Cultura, Alfonso Suárez del Real, quien expresó, “se me cae la cara de vergüenza” (aunque en todo un año no haya resuelto las formas de pagar bien, a tiempo y eficientemente), a lo que una actriz le increpó “y a mí se me cae la cara de vergüenza con mi casero por no poder pagarle la renta en varios meses”.

 

La secretaria de Cultura, Alejandra Fraustro, no ha dado respuesta a ninguno de los reclamos y siguen adeudándole a trabajadores de la cultura, promotores y diversos artistas que participaron en programas como Cultura Comunitaria y talleres. Se desconoce el plan cultural del sexenio que indique a dónde quieren llegar, cuáles son las políticas a desarrollar y cuál es el estado que guarda la República de la Cultura. Parece que las decisiones son improvisadas y muy cuestionables, como es dedicarle 12% del presupuesto total a la cultura de 2020 al Proyecto de los Pinos en el Bosque de Chapultepec y no haya atención a las condiciones de trabajo ni los replanteamientos requeridos desde el inicio del año.

 

Resulta indignante cómo se ignora la voz de los artistas o cómo se les convoca al diálogo y se archiva todo lo vertido en mesas diversas y múltiples foros. Tal es el caso del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), fondo significativo en los presupuestos nacionales y que requiere de una significativa y necesaria reestructuración.

 

En las mesas de trabajo que se realizaron a finales de marzo se vertieron propuestas de la comunidad cultural para realizar un replanteamiento de este fondo y resolver la descentralización, la democratización y la equidad de género. Quedaron a la vista los beneficios constantes a una élite favorecida por el Fonca a lo largo de los años y los mecanismos que lo permiten. Se propuso la revisión de las convocatorias, de la conformación de los jurados y los candados para dar oportunidad a un sector más amplio de la comunidad a dichas becas, ya que como están actualmente una persona puede ser beneficiada por dos, tres y hasta cuatro programas (concentración antidemocrática para unos cuantos), el sistema de retribución social no está optimizado y la cuota de género no se ha implementado.

 

Las convocatorias de este año salieron con mínimas modificaciones, hasta hubo un jurado que renunció porque en su comisión no había una sola mujer y se armó el revuelo por ser beneficiadas personas que tienen denuncias en contra de las mujeres. 

 

A un año de que la 4T tomó el poder ejecutivo, todo sigue igual. Aparentemente han cambiado para seguir iguel, como en la novela de El gatopardo de Lampedusa, aunque no se pierde la esperanza y se vuelve una exigencia, que en el 2020 sea prioritaria la cultura en nuestro país ya que es una importante fuente de trabajo, enriquece el alma, educa, regenera el tejido social y aporta el 3.4% del PIB.

  Este texto se publicó el 29 de diciembre de 2019 en la edición 2252 de la revista Proceso

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