'Nocturnos para noctámbulos”, de Óscar J. Estrada

martes, 12 de marzo de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “Versos para los que luchan por reconciliar el sueño con el malestar de la cultura, la memoria, la utopía y las pesadillas, el amor y la esperanza”, así define Óscar J. Estrada su poemario Nocturnos para noctámbulos (GM-Espejo Imagen, 63 páginas), presentado en la XL Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería al comenzar marzo. Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, el escritor Óscar J. Estrada es realizador audiovisual y guionista. Presentó Nocturnos para noctámbulos con el poeta, ensayista y profesor universitario Arturo Córdova Just, director de la Escuela de Escritores de México; el editor Carlos Gonzáles Manterola, al frente de GM Espejo Imagen, y Armando Ponce, coordinador cultural y fundador de la revista Proceso. Enseguida, los primeros poemas de la treintena que integran Nocturnos para noctámbulos. I Noche de hoy amante de la ciudad sin rumbo esposa de las calles intranquilas novia de la ansiedad colectiva. II La noche es antifaz que utilizan los días por la tarde para descansar. Son los lentes oscuros

                                de la historia

rincón donde caben todos los rincones máquina inalcanzable vitrina de aventuras sin nombre. La noche es un hotel de paso donde pernocta la humanidad que se sueña salvaje en la barbarie. III La noche accidente infiel de lo infinito pedazo del destino fortuito pasión casual determinismo perdido eres patria universal de todos los absurdos. Noche sin razón razonable inquietas los huesos atraes la carne en el filo de la navaja. Portafolios oscuros donde descansas las grandes utopías. IV La noche es el gran escaparate de relojes con prisa compañera de viaje de los días cama de paso siempre para hacerle el amor (                     )a lo imprevisto (                     )a lo desconocido (                     )a lo que nos une (                     )y nos aleja (                     )al mismo tiempo. V Los noctámbulos descalzos viven extraviados entre insomnios febriles navegantes cambiantes en su tiempo. VI Esta es la noche de negra voluntad que cabalga de nuevo sobre el sueño incesante se arrastra en medio de los días. En esta hora oscuridad y noche se confunden galopan incansables en la orilla del tiempo. El silencio nocturno penetra por la piel por todos los poros por todas sus partes esta noche voraz de apetito insaciable ya engulló media luna y todas las estrellas. Se comió todos nuestros ojos dejó desparramadas por los suelos montones de miradas sin sentido. Chupó la sangre roja. Noche vampiresa le cuelga su gran baba de neblina tropieza con la lengua de fuera por todas las esquinas para poder descansar en el filo azul de la mañana. VII La noche es la confabulación el complot cotidiano de las sombras. La búsqueda el encuentro el delito de siempre lo prohibido. Retablo indescifrable del silabario perdido. La noche es el golpe de estado de las cosas objetos que quieren ser sujetos almas en pena que quieren convertirse en sombras sobras de ayer que no quieren perderse entre las sombras. VIII Las noches del pasado viven muertas. Son reflejo sombras perdidas cruz de los cementerios al sol del mediodía. Son nostalgia inconforme metales oxidados epitafios de pierda con la hierba crecida. Viven en la ultratumba nutrientes de la tierra cantos de plañideras clientes de las cantinas inevitables huéspedes de inhabitables días. IX Noche mexicana oscuro llamado del sereno que te pasas las horas devorando los minutos robando pesadillas traficantes de sueños en las calles ocultas bares y cementerios. Noche mexicana prendes la realidad con alfileres la arrastras a tientas la cargas en tu espalda y la vendes barata en los desplumaderos aliento del Mariachi bocanada de lumbre te alimentan el cuerpo Noche mexicana hora nacional patria dormida que yace bien despierta.

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