El Tren Maya, puntos divergentes y preocupación

lunes, 25 de marzo de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El encuentro de este mediodía, titulado El Tren Maya, realidades y mitos, puso al descubierto puntos de vista divergentes y preocupación por el proyecto que, de acuerdo con las críticas del historiador Felipe Echenique, “desde 2006 ya se conocía y era una de las prioridades del ahora presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador”, por lo cual “hoy ya no hay posibilidad de diálogo”. El neurofisiólogo Javier Velázquez Moctezuma, vocero del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), respondió a Echenique que “el Tren Maya va”, y precisó que en los mil 554 kilómetros de recorrido contará con 15 estaciones, cerca de 500 correspondientes al tramo de selva; 365 kilómetros al tramo Caribe, y casi 700 al Golfo. Parte del plan incluye una vía férrea ya existente de la ciudad de Palenque, Chiapas, a Mérida, Yucatán. “¿Por qué desde 2006 no han realizado todas las consultas necesarias? No somos tontos”, reclamó Felipe Echenique. En el ciclo de mesas de análisis “Políticas públicas y cultura”, organizado por la Dirección de Estudios Históricos (DEH) y la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), el doctor Bolfy Cottom Ulín (convocante del encuentro, investigador de la DEH y especialista en legislación cultural) analizó el impacto que supondrá su trazo sobre la flora y fauna de los territorios de la península de Yucatán y del estado de Chiapas, así como en la preservación de un patrimonio cultural que yace oculto, principalmente vestigios de antiguas poblaciones mayas. Otra de las aristas del debate fue la intención de detonar aún más el turismo en la región, de acuerdo con el boletín emitido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. En el mismo se lee: “El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), una de las instancias involucradas, se abre también como un foro para esclarecer --desde distintas trincheras-- los aspectos concernientes a este gran proyecto que abarcará al menos mil 554 kilómetros de vía en cinco estados biodiversos, pluriculturales y de una riqueza arqueológica y paleontológica exorbitante”. “El tren maya. Realidades y mitos”, dijo Bottom, obedece a la necesidad de despejar las incógnitas de su puesta en marcha. Para ello se propuso conocer los planteamientos surgidos en el Fonatur, y los procedimientos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hará del caso, considerando su papel como institución normativa en lo que respecta al estudio, conservación y divulgación del patrimonio arqueológico y paleontológico. El neurofisiólogo Javier Velázquez Moctezuma destacó que el equipo que encabeza el titular del Fonatur, Rogelio Jiménez Pons, responsable del proyecto Tren Maya, está en la mejor disposición de escuchar a las comunidades por hallarse “y sólo hay que hacer cita con él”, por estar consciente de la biodiversidad y la riqueza cultural de la región sobre la que han detectado una problemática que abarca la presencia de asentamientos irregulares en áreas naturales protegidas (“entre ellas en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, Campeche”). No obstante, para Echenique “el dato fuerte es que habrá 15 kilómetros a ambos lados del derecho de vía de un lado a otro del Tren Maya, de ahí que sólo se trata de un proyecto neoliberal, que para colmo está ofreciendo millones de pesos a los arqueólogos, a la manera de los 12 megaproyectos que emprendiera en su momento el expresidente Carlos Salinas de Gortari”, mismos que fueron “toda una burla a la nación”. Velázquez Moctezuma hizo hincapié en que ya se tiene un convenio con el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para constituir un comité asesor científico en colaboración con cinco universidades estatales y cinco federales, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y la Red Nacional de Consejos y Organismos Estatales de Ciencia y Tecnología (Rednacecyt), entre otros. “Una de las ideas es la construcción de pasos de fauna adecuados, tanto para el tránsito de especies como el jaguar, que serán extensos pasajes sobre la vía, como subterráneos para especies menores como los roedores. Primates y quirópteros como los murciélagos requerirán, asimismo, de estrategias para su manejo”, dijo. Señaló que hace décadas “se perdió la conectividad” de la fauna, por lo que los animales han estado “aislados” y son constantes las noticias de atropellamientos de algunos de ellos; mencionó que se llevará a cabo la reforestación de amplias zonas devastadas a través de Sembrando Vidas y otros programas gubernamentales; también, “dado que el Tren Maya será en parte de carga, es previsible una disminución de gases contaminantes por la reducción de tráileres circulando en carretera”. Agregó que junto con la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), se trabaja en la creación de un programa que incluye desde la promoción de las lenguas autóctonas en la región (maya, chol, tzeltal, etcétera) mediante la disposición de señalética multilingüe, un par de vagones-museo que divulguen la ciencia y cultura maya, hasta la promoción de artistas y artesanos locales, a quienes ya se capacita para generar cadenas de valor para la promoción de productos locales. El Tren Maya, “es un acto de justicia con el sureste”, concluyó. Impacto al patrimonio El doctor Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología del INAH, dijo que en el área de influencia del Tren Maya se localizan 30 zonas arqueológicas abiertas al público y dos Zonas de Monumentos Históricos. De ellas, tres inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO: Palenque, Chichén Itzá y Calakmul (Bien Mixto por sus componentes natural y cultural). Además, dentro de esa misma zona de influencia se tienen registrados tres mil 24 sitios arqueológicos, cifra que puede cambiar prácticamente “cada semana”, pese a no contar con poligonales de protección de las zonas arqueológicas, esto “no quiere decir que no haya patrimonio fuera de ellas”. Quince áreas naturales protegidas se insertan en la esfera de influencia. El coordinador nacional de Arqueología comentó que, desde la primera reunión con el equipo del Proyecto Tren Maya, celebrada el 2 de octubre de 2018, se ha dejado en claro que el INAH tiene amplia experiencia en el acompañamiento de estas grandes obras de infraestructura. Esto en concordancia con su función normativa asentada en un aparato legal que abarca desde artículos constitucionales, como su propia Ley Orgánica, y la Ley Federal de Zonas y Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos. “Para ello, el INAH apoya en la supervisión de las tareas, con arqueólogos y otros profesionales, sin embargo, no recae en él el pago de sus servicios. Será a partir de conocer el proyecto de obra, los cronogramas, las áreas de incidencia y las prioridades, que podremos elaborar un proyecto de salvamento arqueológico en tiempo y forma para acompañar los trabajos de construcción del Tren Maya”. Entre las posibles consecuencias, afirma el boletín del INAH, se encuentra el incremento exponencial de la visita, con una consecuente solicitud de eventos que viene de los más diversos remitentes: organismos internacionales, sindicatos, asociaciones civiles y religiosas, iniciativa privada, por mencionar algunos. El aumento del flujo de público requerirá, además de estudios de capacidad de carga; del mejoramiento de señalamientos, áreas de servicios y centros de visitantes; equipamiento y mobiliario, taquillas, etcétera. El encuentro “El Tren Maya. Realidades y mitos” continuó con una mesa en la que participaron Giovanna Gasparello, de la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH; Guillermo Buchan, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM; y Ross Barrantes, experta que abordó el caso del Tren Belmond Andean Explorer, en Perú, que se vende como “el primer tren de lujo en Sudamérica”. Este miércoles 27 tendrá lugar otro encuentro sobre los efectos el Tren Maya, en el Museo de la Ciudad de México.

Comentarios